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Sábado 11 de Agosto de 2012

Hizo de su sordera un valor y abrazó la docencia

Marcelo Marconi no oye desde el nacimiento. Está en tercer año del Profesorado en Sordos e Hipoacúsicos. El primero en animarse en Rosario

Marcelo Marconi, de 26 años, es el primer estudiante sordo del Profesorado de Educación Especial en Sordos e Hipoacúsicos de Rosario. "Necesitamos que más estudien esta carrera, que se animen junto a los oyentes, se necesita para la integración", alienta el joven que comparte su historia de vida, que ya amplía los horizontes de la inclusión educativa. En la provincia, la carrera —de mucha salida laboral— sólo se ofrece en Rosario y en Santa Fe.

Marcelo llega a la sede del Instituto Superior Nº 16 Bernardo Houssey, donde lo espera una de las profesoras de la carrera, Analía Gomítolo. Su presencia es clave para que se pueda dar la entrevista, ya que oficia de intérprete de lengua de señas, la lengua con la que naturalmente se comunica el joven.

Primero repasa su biografía escolar, que alternó entre escuelas con diferentes perfiles, con otros niños oyentes, aun desde el jardín de infantes: "Pero la comunicación no la entendía y no me gustaba porque me hacían hablar (lectura labial). Hasta que me pasé a la 2013 (Escuela Especial para Niños Sordos), a la que sentía que pertenecía porque estaba con otros chicos iguales a mí y me comunicaba con lengua de señas. Fue Analía (Gomítolo) la que me ayudó mucho, primero como docente y directora de esas escuelas. Tuve otros buenos profesores. El secundario lo hice una parte en el San José, pero lo terminé en la Técnica 628 Angel Guido".

Motivación. Marcelo es hijo de padres sordos. Tuvo distintos empleos, entre ellos el de preceptor en una secundaria especial, donde empezó a mirar cómo se trabajaba de manera integrada. "Fue allí donde la profesora (Gomítolo) me dijo que tenía que seguir; entonces empecé a pensar que tenía que estudiar para un futuro, porque pienso que para enseñar a los chicos sordos también tengo que estudiar. Ella me ayudó mucho diciéndome que lo haga", repasa sobre cómo llegó a la formación docente.

"Estoy muy agradecido con esa actitud. Se necesita de profesores que nos digan que estudiemos, que nos den este incentivo", sostiene.

Desde 1996 funciona este profesorado de educación especial con orientación en discapacidad auditiva. Marcelo es el primer estudiante de la carrera hablante nativo de lengua de señas y sordo profundo. "Tuvimos muchos chicos hipoacúsicos, pero no sordos profundos, es la primera vez", destaca la profesora Gomítolo sobre lo que considera un gran logro educativo y de inclusión.

En Santa Fe este profesorado se dicta solamente en los Institutos de Educación Superior Nº 16 Bernardo Houssey de Rosario y en el Almirante Brown de Santa Fe.

"Es valioso para que otros vengan a estudiar, se necesita que los sordos vengan, que haya muchos estudiantes. Ustedes los oyentes estudian de todo, nosotros, los sordos, necesitamos que estén al lado nuestro para poder aprender", reflexiona y relata que enfrenta las materias que demanda la carrera, "participando de distintos grupos, donde todos ayudan".

Para Marcelo la tarea de integración que se da entre los profesores es decisiva para hacer efectivo el derecho a la inclusión. "Yo estoy en el profesorado de sordos, pero pienso que los profesores oyentes también necesitan de los sordos para enseñarnos. Podemos trabajar juntos. Todas las escuelas de sordos necesitan de este trabajo; también se necesita mucha publicidad para que vengan más chicos no oyentes a estudiar. Porque es mejor para todos".

Pero el joven mira más allá y dice: "También se precisan más estudiantes sordos en todas las carreras. Para eso hay que buscar diferentes formas de acuerdo, de trabajo, y se requiere de mucha preparación". Recuerda aquí que no siempre las puertas de la formación ofrecen las mismas oportunidades, por eso cuestiona: "Siempre en todos los trabajos están los oyentes, ¿y nosotros? También necesitamos emparejarnos, estar iguales".

En clases. ¿Cómo se arregla en las clases? Le gustan todas las materias, aunque reconoce que necesita de mucho estudio. "Me resultan difíciles porque tengo problemas con la lengua escrita, con la gramática, algunas palabras no las entiendo, son difíciles y necesito practicar, es un camino muy largo pero lo necesito hacer", explica, y confiesa sobre la carrera elegida: "Tengo el compromiso de seguir luchando porque soy responsable de ese proceso, porque pienso que es mejor, lo hago con grupos de sordos, de trabajo. Necesitamos en Santa Fe profesores sordos, porque no los hay, sí hay hipoacúsicos, pero no profundos".

En Rosario es el único estudiando esta formación, y en la ciudad de Santa Fe son tres los alumnos con sordera profunda que cursan en el Instituto Almirante Brown.

Para que su preparación sea posible, el papel de los intérpretes de lengua de señas es fundamental. Por eso, el joven reclama por la presencia de más personas preparadas para entender esta comunicación. "Si el profesor habla todo en forma oral, no lo entiendo, no lo puedo seguir. Por suerte tengo dos intérpretes en las clases que me acompañan, entonces puedo levantar la mano, preguntar y comunicarme. Pero estoy pidiendo que haya más", declara.

En la charla se muestra entusiasmado con las posibilidades que les ofrece el estudio, y anticipa que cuando termine el profesorado piensa seguir otra carrera: "No sé bien si ciencias de la educación o ciencia política, estuve viendo los planes de estudios y las dos me gustan. Pero tengo tiempo, tengo que ir despacio y primero recibirme en el profesorado".

Para Marcelo Marconi la educación en general tiene un desafío que afrontar respecto de la comunidad sorda, que es prepararla para que "todos puedan estudiar en todos lados, y de esa manera afrontar distintos trabajos". Dice que se ha dado un paso importante con la aprobación en la provincia de la ley por la que se reconoce a la Lengua de Señas Argentinas (LSA), y se obliga a garantizarla en todos los espacios públicos.

"Ahora —dice al cierre de la charla— estoy trabajando con chicos sordos, como tutor en una secundaria. Ayudo de diferentes formas, en el trabajo en grupo, con los profesores. Me gusta. Pero quiero terminar la carrera, porque sé cómo enseñar con la lengua de señas. Me falta el título, pero soy maestro".

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