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Martes 10 de Abril de 2012

Historias que demandan tiempo para ser contadas

Hace dos meses en Villa Gobernador Gálvez hubo un conmovedor homicidio de un vendedor ambulante al que balearon en la cabeza para robarle la moto. Al día siguiente dos jóvenes fueron detenidos.

Hace dos meses en Villa Gobernador Gálvez hubo un conmovedor homicidio de un vendedor ambulante al que balearon en la cabeza para robarle la moto. Al día siguiente dos jóvenes fueron detenidos. "Agarraron a los culpables del robo y homicidio cometido ayer. Los detenidos tienen 18 años y frondosos antecedentes, son dos loquitos de la guerra, están hasta las pelotas", dijo entonces el intendente Pedro González, quien propuso "cagar a palos a los reincidentes". La semana pasada el juez que llevó el caso ordenó liberar a los acusados a la vez que les dictaba falta de mérito por ausencia de pruebas.

Los hechos adoptan una apariencia ni bien se producen que puede cambiar cuando se los examina con más detenimiento. No siempre pasa. A veces las cosas resultan ser como parecían al principio. A veces no. Nunca sabemos. Por eso no se pueden tomar decisiones que implican cerrar los casos cuando poco se sabe de ellos.

Es injustificable que un abogado haya sufrido un asalto en su domicilio. Pero ahora hay que determinar si su reacción fue legítima defensa o no. Esto no implica, como se dice con levedad, proteger al delincuente que irrumpió en su propiedad o decir que no debió haber defensa. Pero lo único que tenemos de lo que pasó son enunciados. Y para entender si lo que pasó ocurrió como se dice se necesitan pruebas y no palabras. Para producir pruebas es necesario tiempo.

Hace un año un hombre que llegó a defender a su familia asaltada en la autopista a Córdoba intervino para interrumpir el robo y terminó matando de un tiro a su hijo. Eso no se supo al principio. Fue necesario tiempo. La defensa legítima puede tener justificación pero eso hay que probarlo. Además siempre resulta traumática para quién la ejerce y nunca se sabe qué efectos puede producir una acción así. Pedro González dio por cerrado un caso el primer día y propuso una sanción para los acusados. Si esa sanción se hubiera ejecutado el daño producido habría sido irreparable.

En medio de la conmoción no es posible resolver nada. Todos los hechos tienen una historia. La de este hecho debe ser elaborada por la actuación de la Justicia. Es necesario, entonces, que el tiempo haga su trabajo. En una comunidad con instituciones democráticas así debe ser para evitar los errores típicos, a veces trágicos, de las emociones iniciales.

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