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Sábado 31 de Octubre de 2009

Historias de jóvenes que apostaron por la docencia

Yanina Bortolutti comenzó este año a cursar el profesorado de nivel primario en el Colegio La Salle. Cristian Sebastiani se encuentra en el tramo final del profesorado en historia del Instituto Cossettini. Ellos forman parte de los más de 6 mil jóvenes que cada año ingresan a estudiar en el magisterio santafesino. La revalorización de la docencia es uno de los elementos que determinó su elección por estos estudios.

Yanina Bortolutti comenzó este año a cursar el profesorado de nivel primario en el Colegio La Salle. Cristian Sebastiani se encuentra en el tramo final del profesorado en historia del Instituto Cossettini. Ellos forman parte de los más de 6 mil jóvenes que cada año ingresan a estudiar en el magisterio santafesino. La revalorización de la docencia es uno de los elementos que determinó su elección por estos estudios.

A diferencia de los títulos universitarios —que en el último lustro vio decrecer el número de ingresantes— los profesorados representan la opción de aprendizaje que cada año incrementa a nivel nacional el número de aspirantes. De hecho, y para apuntalar esta tendencia, la cartera educativa nacional cuenta desde 2004 con el programa "Elegir la docencia", consistente en becas para incentivar a los mejores promedios de la escuela media a seguir un profesorado.

De acuerdo con los últimos datos aportados por el Ministerio de Educación nacional, ingresan por año a los institutos de formación docente más de 115 mil jóvenes para recibirse de educadores en los distintos niveles de la enseñanza (inicial, primario y medio). En el caso santafesino, son más de 100 los establecimientos que preparan para la docencia a unos 8.500 jóvenes que ingresan por año.

Alumna de primer año del profesorado de nivel primario en el La Salle (Mendoza 444), Yanina Bortolutti confiesa que la docencia no fue su primera opción de estudios superiores. Primero probó suerte con la carrera de Farmacia en la UNR, pero al poco tiempo entendió que no era lo que ella quería seguir y se dedicó a trabajar. Hasta que tiempo después, y por recomendación de un familiar, decidió anotarse en el magisterio.

"Al principio tenía ciertas dudas, pero cuando empezamos a hacer observaciones en las escuelas me convencí de que esto era lo mío", apunta la joven de 23 años.

El testimonio de Cristian Sebastiani —26 años y alumno del profesorado en historia del Olga Cossettini— tiene aristas en común con la de Yanina: la vocación por enseñar no fue el motivo primario de su elección, aunque sí su pasión que lleva desde chico por la historia y las ciencias sociales. También cursó un tiempo otra carrera —derecho de la UNR— hasta que finalmente se inclinó por la carrera del Cossettini.

"Elegí este profesorado —relata Sebastiani— para aprender historia, pero cuando empecé a ver las prácticas realmente me gustó la idea de la enseñanza, y sobre todo rescato la importancia que tiene esta materia para la formación de ciudadanía".

En cuanto a la valoración social de la docencia, el estudiante de historia subraya que un buen docente debería estar, en la consideración social, "a la misma altura que otros profesionales como los abogados o los arquitectos".

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