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Sábado 12 de Diciembre de 2015

Historia y ficción

Lejos de internarse en los meandros de la teoría, habrá de referirse a una novela en particular, de reciente aparición: A dónde van los caballos cuando mueren, de Marcelo Britos.  

El título de esta nota podría interpretarse como una alusión a una corriente historiográfica cuyo máximo exponente es Hayden White, quien sostiene que el discurso historiográfico no difiere en sus estructuras y procedimientos del discurso narrativo de ficción.

No nos proponemos hablar de esa pretendida homología, sino de las relaciones que guardan, sin perder de vista sus especificidades y sus diferencias, el discurso de la historia y el discurso novelesco. Nos interesa comentar los modos en que un discurso literario, y por ende ficcional, puede apropiarse de la historia, pero no para intentar representarla de manera fidedigna, sino para hacer de ella la materia a partir de la cual se construye una fábula. Es decir, un relato ficcional.

Lejos de internarse en los meandros de la teoría, habrá de referirse a una novela en particular, de reciente aparición: A dónde van los caballos cuando mueren, de Marcelo Britos.

Se trata de una excelente novela, que refiere, de manera literaria, tanto a la guerra del Paraguay como a la conquista del desierto, emprendimientos militares decisivos en la conformación de lo que sería, a la postre, la Argentina moderna. Como el texto es un relato de ficción, y no un escrito historiográfico ni un tratado sociológico o político, esos emprendimientos no son otra cosa que el marco dentro del cual se despliegan las peripecias que vive el personaje principal, un médico que forma parte del ejército mitrista.

Así, la novela cuenta los singulares episodios que ese personaje vive en ese período histórico, incluyendo un conjunto de hechos que protagoniza en Buenos Aires cuando se desata una epidemia de cólera que precedió a la fiebre amarilla.

Lo significativo, es la forma en que el texto urde la fábula sobre el telón de fondo de hechos históricos. Lo hace con creatividad pero sin perder de vista la veracidad de los hechos, por lo que se convierte en un valiosísimo recurso para la enseñanza de la historia, como de la literatura.

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