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Sábado 14 de Marzo de 2009

Hipervigilados

Abrió los ojos bien grandes. "Echelon", dijo, con tono tremendista. Es difícil que mi amiga, desconfiada por naturaleza, no sospeche que la mano del espionaje estadounidense está cerca en cada pequeño indicio de que alguien podría estar vigilando. Aunque quizás no sea una exageración.

Abrió los ojos bien grandes. "Echelon", dijo, con tono tremendista. Es difícil que mi amiga, desconfiada por naturaleza, no sospeche que la mano del espionaje estadounidense está cerca en cada pequeño indicio de que alguien podría estar vigilando. Aunque quizás no sea una exageración.

Lo cierto es que Echelon existe. Durante la Guerra Fría, la sociedad integrada por Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda decidió montar la que es considerada la mayor red de espionaje y análisis de comunicaciones, que no hace otra cosa que rastrear palabras clave como "terrorista" o "atentado". Hasta allí las certezas. Hay quienes aseguran que en la actualidad cuenta con 380 mil empleados en todo el mundo, otros dicen que puede detectar tres mil millones de mensajes por día (incluyendo llamadas telefónicas y correos electrónicos), algunos sostienen que cualquier broma o búsqueda en internet puede ser interpretada como una amenaza para la seguridad mundial (y, por ende, miles y miles de inocentes estarían en la lista negra de Echelon) y hay quienes insisten en que ellos también se dedican al espionaje industrial y comercial a gran escala.

Es difícil saberlo, pero casi no hay dudas de que vamos en camino a una sociedad hipervigilada, nos guste o no. Hoy mismo, cualquier evento que tenga lugar en Puerto Madero será captado por alguna de las cuarenta cámaras que funcionan las 24 horas. Es verdad que se trata del barrio más exclusivo de Buenos Aires pero, ¿cuánto tardará Google Earth en actualizar "en vivo" sus imágenes satelitales? Sin ir más lejos, cualquiera puede bajar distintos archivos con los que el fantástico programa de Google se convierte en una ventana al mundo, gracias a las cámaras de seguridad instaladas en Rio de Janeiro, California, Sidney, Sevilla, Iowa, Puerto Rico, Mar del Plata, Kuwait, Chile, Beirut... hasta se puede ver una imagen actualizada minuto a minuto del cerro Uritorco.

Todos se preguntaron alguna vez: ¿Google Earth no es una herramienta ideal para terroristas, si hasta permite trackear un vuelo, es decir, seguir en tiempo real una simulación del recorrido de un avión que sale de un aeropuerto de Estados Unidos? Pero la pregunta correcta sería: si nosotros tenemos Google Earth, ¿no es posible y probable que cualquier terrorista con buena financiación tenga información y programas muchos más avanzados?

Vayamos a cuestiones más cercanas: Facebook. La red social de mayor crecimiento en los últimos años demostró ser una fuente de datos inagotable sobre la intimidad de personas de todo el mundo. Los detectives privados probablemente hayan perdido mucho trabajo por culpa de este sitio.

Otra: la inseguridad en los estadios de fútbol. La propuesta más reciente es la creación de un padrón general de hinchas. Todo aquel que quiera ir a la cancha deberá contar con una entrada magnética en la que figurarán incluso las huellas digitales del hincha. Probablemente no sea la solución definitiva a los problemas de violencia pero, aunque parezca un buen comienzo, no deja de ser una invasión a la intimidad. "Es un atropello a la privacidad ciudadana", denunciaron desde la ONG Salvemos al Fútbol. A lo mejor tengan razón, pero parece que habrá que empezar a acostumbrarse.

No falta mucho para que todos nuestros movimientos queden registrados en algún lugar de internet. Las cámaras de seguridad se harán más accesibles y serán una buena herramienta para, al menos, amedrentar a quienes aprovechan la falta de vigilancia para robar, atacar y hasta vandalizar por puro amor al vandalismo. Tarde o temprano, los datos de cualquier vecino estarán al alcance de un clic. La ventaja: hacer más transparentes todos nuestros actos ciudadanos. La desventaja: ¿cómo se usarán esos datos? ¿Quién los usará? ¿Existe el riesgo de que los gobernantes se dediquen a espiar a sus gobernados? Sí, por supuesto que sí, y el riesgo no sólo es alto sino que las consecuencias podrían ser desatrozas.

"Echelon", dice mi amiga en tono sombrío, y abre los ojos bien grandes. Si realmente existe y ellos hacen todo lo que todos dicen que hacen, entonces acaban de incluirme en la lista negra. Muchachos, por favor, para mi ficha no pongan la foto que aparece en esta columna, no me favorece en absoluto; prefiero que usen mi avatar de Facebook.

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