Barack Obama
Sábado 05 de Noviembre de 2016

Hillary o Trump: ¿qué efecto tendrán las elecciones en Latinoamérica?

Una presidencia del republicano sería recibida con frialdad y hostilidad por muchos gobiernos, tanto de izquierda como más moderados.

El eje de izquierdas que marcaba el relato político en América latina cuando Barack Obama asumió en 2009 la presidencia está en retirada. A la vez, en la región se han abierto nuevos escenarios con la reanudación de las relaciones con Cuba y el proceso de paz en Colombia.

¿Cómo serán las relaciones con los vecinos del sur cuando Hillary Clinton o Donald Trump entre en la Casa Blanca? Los analistas consultados coinciden en que Clinton mantendría la continuidad, con matices en algún tema, y que todo sería distinto con un impredecible Trump en la presidencia. "Por su retórica antiinmigrante y en particular antilatina, una presidencia de Trump sería recibida con frialdad y hasta hostilidad por parte de muchos gobiernos latinoamericanos, tanto de izquierda como más moderados", dice Michael Shifter, presidente del centro de análisis Inter-American Dialogue. "Trump es muy impopular en América latina, y su lenguaje racista, su retórica proteccionista y su desprecio por las reglas más básicas de la diplomacia harían muy difícil mantener buenas relaciones con el hemisferio", añade.

Al margen. Los gobiernos de los países latinoamericanos se han mantenido públicamente al margen de la contienda electoral, también México, protagonista indeseado de la campaña por las arremetidas de Trump a sus inmigrantes, el muro que quiere en su frontera y la guerra comercial con la que amenaza a un país que manda a Estados Unidos el 80 por ciento de sus exportaciones. En privado, sin embargo, diversas administraciones admiten que prefieren a Clinton. Trump "sería un huracán de bastante más intensidad, en particular si cumple con lo que ha venido mencionando en su campaña", ha dicho el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

Una victoria del candidato republicano, apunta Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato, podría además favorecer discursos ideológicos en retirada. "Daría un nuevo aire al populismo de izquierda, para el cual explotar sentimientos antiestadounidenses ha sido más difícil teniendo a un presidente popular en la Casa Blanca", dice. "Trump sería el nuevo «betenoire» (pesadilla) de los populistas en la región, como en su momento lo fuera George W. Bush".

El mayor logro de Obama en América latina fue recuperar las relaciones con Cuba tras más de 50 años de ruptura. Trump quiere dar marcha atrás. "Revertiré las órdenes ejecutivas y concesiones a Cuba de Obama hasta que las libertades sean restauradas", dijo, aunque sin dejar claro si llegará a romper lazos diplomáticos.

Con Clinton se espera una continuidad hacia Cuba, aunque con matices. La ex secretaria de Estado se ha mostrado a favor de mantener el acercamiento de Obama, pero el levantamiento de sanciones no tiene para ella la misma prioridad.

En el caso de Venezuela, es de esperar una mayor contundencia hacia el gobierno de Maduro de la que ha tenido Obama. "Hillary va a tomar una posición más dura respecto a Venezuela y eso puede tener un impacto en la nueva relación con Cuba", apunta Ric Herrero, que desde la organización Cuba Now contribuyó a diseñar el marco de acercamiento a La Habana para Obama.

Maduro, mientras tanto, evita pronunciarse por uno de los dos candidatos, y lo hace a su manera: "Nosotros no podemos esperar nada bueno de ninguno de ellos. Ni el Trump ni la Clinton vienen con buenos deseos e intereses para Venezuela ni para América latina", dijo en una manifestación oficialista.

En las grandes áreas que definen la relación con los países de la región, de Clinton se espera lo que Shifter califica de "enfoque pragmático orientado hacia la cooperación económica", es decir, continuidad en comercio, política antidroga e inmigración. Pero la demócrata también plantea reformular el Tratado de Libre Comercio con México. Y todo causa un nerviosismo allí que se aprecia en la volatilidad del tipo de cambio.En Colombia, donde Obama respaldó a Juan Manuel Santos en el proceso de paz con las Farc, también el Ejecutivo se mantiene neutral, aunque ha expresado que el próximo gobierno de Estados Unidos tendrá mucho que ver en el éxito del postconflicto. "Necesitamos un gobierno incluyente, como lo ha sido este proceso de paz, que acoja a los indígenas, a los latinos, y que eleve consensos y no muros", dijo el senador oficialista Roy Barreras, que formó parte del equipo negociador con las Farc.

Posición argentina. Tras doce años de distancia entre los gobiernos kirchneristas y Washington, la Argentina negocia actualmente el levantamiento de trabas comerciales norteamericanas a sus exportaciones. El presidente Mauricio Macri ha lanzado ciertas señales de apoyo a Clinton. "Digamos que yo estoy más para construir redes y un mayor intercambio, no para construir muros que nos dividan", declaró el mandatario. Su canciller, Susana Malcorra, fue más directa. "Estamos más cerca de Hillary", declaró en septiembre.

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