Elecciones en Estados Unidos
Martes 08 de Noviembre de 2016

Hillary, la candidata con enorme experiencia pero mala imagen

Su perfil de figura del establishment de Washington fue explotado por Trump. A su favor juega su gran capacidad intelectual.

Hace más de 20 años que Hillary Clinton está de una u otra manera en el centro de la escena política estadounidense y hace más de 40 que eligió influir el destino de su país, como parte del comité acusador del juicio político a Richard Nixon por el caso Watergate. A lo largo de este recorrido sus muchos críticos la acusaron de feminista, izquierdista, estratega, ambiciosa, belicista, amiga de los bancos y elitista. Lo cierto es que su imagen popular no es buena, de ahí que si hoy triunfa lo hará con enorme esfuerzo. Su figura despierta desconfianza y se la ve como la clásica "política de Washington".

Michelle Obama describió a Clinton como "la persona con más experiencia que haya aspirado a la Casa Blanca". Su currículum lo confirma: primera dama de Arkansas en los 80, primera dama de Estados Unidos en los 90, senadora por Nueva York en la primera década del siglo XXI y secretaria de Estado durante el primer mandato de Barack Obama. Pero la sucesión de cargos no alcanza para contar y explicar la dimensión de su recorrido, desde su aparición como una joven idealista y avasallante hasta convertirse en una de las mujeres más poderosas de Estados Unidos y, quizás, su primera presidenta.

Hillary Diane Rodham nació hace 69 años en Chicago y tuvo una educación de élite durante los años de movimientos estudiantiles de los años 60 y 70. Antes de cumplir los 28 años ya había trabajado como abogada ad honorem para pobres, había investigado las condiciones de los trabajadores inmigrantes y cómo el sistema de salud trata los casos de abusos infantiles, y había participado del juicio político contra Nixon. Todo indicaba que esa joven abogada tenía un futuro en la capital estadounidense, pero decidió abandonar el hervidero político que era entonces Washington para acompañar a su novio, un joven Bill Clinton, al estado sureño de Arkansas. Allí se casaron y Clinton lo acompañó lejos del foco de la mirada pública y relegando sus propias aspiraciones en derrotas y victorias electorales hasta que Bill se consagró gobernador y una de las promesas del Partido Demócrata. "Hillary es la estratega y la pragmática, Bill el intelectual y el candidato", recordó una persona de su entorno en los años noventa, cuando la primera dama obnubilaba a Washington. El propio Bill reconoció esta distinción cuando contó que fue Hillary quien lo convenció de no presentarse como candidato a la Casa Blanca en 1988 y esperar hasta la próxima elección, cuando ganó.

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