Barack Obama
Domingo 23 de Octubre de 2016

Hillary aún lucha por mejorar su imagen

Hillary Clinton superó a Donald Trump en tres debates. La demócrata encabeza sondeos en los Estados más competitivos. A menos que suceda un cambio relevante en las próximas semanas, está en una sólida posición para convertirse en la primera presidenta de EEUU. Pero Clinton terminará la campaña aun batallando por convencer a millones de votantes que no tienen una buena imagen de ella, una responsabilidad con la que cargará en caso de llegar a la Casa Blanca. Mientras muchos la ven mejor preparada que Trump para dirigir la nación, más de la mitad del país tiene una imagen desfavorable de ella. La mayoría del electorado también la considera deshonesta. Los asesores de Clinton han pasado meses tratando de borrar esa percepción. Organizaron pequeños eventos en los que ella tuvo conversaciones más íntimas con los votantes. Ellos pusieron a prueba una aparentemente interminable oleada de mensajes que pretenden asegurar al público de que la ex secretaria de Estado se encuentra en la contienda para hacer más que cumplir sus propias ambiciones políticas. La percepción pública acerca de Clinton registró altibajos a lo largo de sus períodos en cargos públicos. Sus índices de aceptación cayeron por debajo de 50 por ciento a veces durante sus años como primera dama, pero llegaron a su máximo nivel en ese mismo puesto y de nuevo siendo secretaria de Estado del presidente Barack Obama.

Hillary Clinton superó a Donald Trump en tres debates. La demócrata encabeza sondeos en los Estados más competitivos. A menos que suceda un cambio relevante en las próximas semanas, está en una sólida posición para convertirse en la primera presidenta de EEUU. Pero Clinton terminará la campaña aun batallando por convencer a millones de votantes que no tienen una buena imagen de ella, una responsabilidad con la que cargará en caso de llegar a la Casa Blanca. Mientras muchos la ven mejor preparada que Trump para dirigir la nación, más de la mitad del país tiene una imagen desfavorable de ella. La mayoría del electorado también la considera deshonesta. Los asesores de Clinton han pasado meses tratando de borrar esa percepción. Organizaron pequeños eventos en los que ella tuvo conversaciones más íntimas con los votantes. Ellos pusieron a prueba una aparentemente interminable oleada de mensajes que pretenden asegurar al público de que la ex secretaria de Estado se encuentra en la contienda para hacer más que cumplir sus propias ambiciones políticas. La percepción pública acerca de Clinton registró altibajos a lo largo de sus períodos en cargos públicos. Sus índices de aceptación cayeron por debajo de 50 por ciento a veces durante sus años como primera dama, pero llegaron a su máximo nivel en ese mismo puesto y de nuevo siendo secretaria de Estado del presidente Barack Obama.

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