Ovación
Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Héroes impensados

Sin Juan Martín Del Potro hubiera sido imposible ganar la Copa Davis, pero sin los demás actores del equipo de Orsanic ni siquiera hubiera sido factible intentarlo.

El 14 de septiembre de 2014, en Sunrise, Estados Unidos, Carlos Berlocq primero y Leonardo Mayer después salieron a la cancha para evitar que Argentina descendiera a la Zona Americana de la Copa Davis. El rival era Israel, que había elegido el país del norte para jugar de local porque Tel Aviv, la sede original, fue descartada por la Federación Internacional de Tenis (ITF) por el conflicto bélico en la Franja de Gaza. Fue la última serie de Martín Jaite como capitán del equipo. Charly y el Yacaré hicieron su parte, ganaron en sets corridos y apagaron el incendio. El tenis argentino y su relación con la Copa Davis estuvieron a punto de volver a entrar en conflicto, pero una nueva historia empezaría a escribirse en 2015.

Daniel Orsanic (48 años), uno de los héroes impensados desde el domingo, asumió el cargo para afrontar el match de local frente a Brasil por la primera ronda.

El ex doblista zurdo que jugó y perdió un solo partido por Argentina, en 1999 junto a Lucas Arnold, llegó dos veces a las semifinales de Roland Garros. En 1997 en dupla con Arnold y en 2000 acompañado del brasileño Jaime Oncins. Ganó 8 títulos de dobles y disputó otras 7 finales en su carrera.

Su ladero innegociable. otro zurdo ex doblista, Mariano Hood, apuntala el proyecto desde el principio. Fue convocado para dos series de Copa Davis, una en 1999 y la otra en 2000. Eran tiempos de Zona Americana. Junto a Sebastián Prieto sumaron el punto en el 99 y, en 2000, ellos mismos no pudieron jugar frente a Chile porque la serie fue suspendida por los escándalos que se produjeron en la tribuna y el court durante la disputa del partido entre Mariano Zabaleta y Nicolás Massú. El Niño, de 43 años, ganó 13 títulos en dobles y llegó a ser número 20 del mundo en octubre de 2003 en esa especialidad.

Capitán y subcapitán son cultores de un perfil tan bajo que abruma y hasta hace dudar, hacía dudar hasta el domingo, de sus condiciones y convicciones. Son la base fundamental de la estructura que armaron los héroes impensados para rodear, proteger y potenciar a Juan Martín Del Potro.

Aquella serie en Tecnópolis contra Brasil, la primera a cargo de Orsanic y Hood, fue terrible al punto que debió extenderse hasta un lunes. Federico Delbonis logró el punto decisivo frente a Thomaz Bellucci después de que Mayer jugara el partido más largo de la historia de singles de la Copa Davis frente a Joao Souza: 6 horas y 42 minutos. Argentina había llegado en desventaja a la última jornada por las derrotas de Berlocq en singles y de Charly y Diego Schwartzman en dobles.

En cuartos de final, Argentina le ganó 4 a 1 a Serbia, que obviamente no contó con Novak Djokovic, con sólidas actuaciones de Delbonis y Mayer también en Tecnópolis. El equipo fue el mismo.

Delbonis, Mayer, Berlocq y Schwartzman perdieron 3-2 en semifinales frente a Bélgica en Bruselas. En aquella serie fue floja la actuación de Federico en el último punto que definió la serie, aunque en una superficie hostil para sus características.

Pero el gran aporte del equipo ya se había consumado en la primera ronda, cuando venció a Brasil. En 2015, ayer nomás, el objetivo era no caer a la Zona Americana y para ello era imprescindible superar el debut. Argentina lo había abrochado aquel lunes 9 de marzo.

Los héroes impensados ya construían una estructura de pasos cortos y bases lo menos endebles posibles para capear el temporal. En realidad, en 2015 se jugó todo el año pensando en el regreso de Del Potro. Una especie de transición hasta el retorno de la estrella, que por entonces era más una incógnita que una certeza.

El sorteo para 2016 marcó Polonia como visitante en el debut y otra vez el objetivo era ganar para evitar el repechaje. Argentina aprovechó la ausencia de Jerzy Janowicz y se impuso 3-2 en Gdansk con dos victorias de Mayer y otra de Guido Pella. También integraron el equipo Berlocq y el rosarino Renzo Olivo. Los héroes impensados ya habían conseguido con ese resultado que Argentina no tuviera sobresaltos en 2016. Lo que nadie podía suponer por entonces es que aquel temor al repechaje cambiaría al final de la temporada por el momento más importante de la historia del tenis argentino.

Y para los cuartos de final apareció Del Potro. Jugó en dobles junto con Pella y se impusieron en 5 sets. Delbonis fue la estrella de la serie ganándoles a Andreas Seppi el viernes y a Fabio Fognini el domingo. Juan Mónaco también integró el equipo. Fue entre el 15 y el 17 de julio en Pesaro. El rival de semifinales sería el campeón defensor Gran Bretaña encabezado por Andy Murray, pero antes se producirían unos cuantos acontecimientos que modificarían las expectativas argentinas.

Del Potro ganaría la medalla de plata en los Juegos Olímpicos y accedería a los cuartos de final del abierto de Estados Unidos.

Mientras Delpo crecía exponencialmente en el US Open y todo el mundo hablaba de su regreso, él y Orsanic pergeñaban una estrategia genial para intentar la hazaña ante Gran Bretaña en Glasgow.

Del Potro no llegaría como número uno de Argentina a la serie y eso le permitiría jugar todas las cartas frente a Murray el viernes. Era la única forma de ganarles.

Y así fue. Del Potro le ganó un partido extraordinario y larguísimo a Murray y la hazaña empezó a tomar cuerpo. Argentina ganó los dos singles del viernes porque Pella se impuso a Kyle Edmund en cuatro sets y se fue a esperar el dobles del sábado con meridiana tranquilidad.

Delpo y Mayer no pudieron hacer mucho frente a los Murray y en el primer partido del domingo Andy le ganó a Pella. Todo quedó en manos de Mayer. El otro integrante del equipo era Delbonis, el mejor argentino ranqueado, pero no jugó ni un minuto.

El correntino estuvo a la altura de sus antecedentes coperos, le ganó a Daniel Evans y Argentina consumó el mayor impacto de 2016 en la lucha por la Ensaladera de Plata.

Para entonces el grupo estaba muy fortalecido y se sabía que salvo una lesión, los mismos cuatro afrontarían la final frente a Croacia en Zagreb.

La final está recién salida del horno, es historia muy reciente.

Un inmenso Del Potro dio vuelta un partido casi imposible frente al sexto jugador del ránking mundial y Delbonis estuvo inmutable frente a Ivo Karlovic para cumplir con esa sana costumbre de estar siempre a la altura de las circunstancias.

La devolución del gigante de 2 metros y 11 centímetros se va larga, Fede suelta la raqueta y se tira boca arriba. Enseguida llegan todos los integrantes del equipo que estaban al costado de la cancha y los jugadores que se quedaron por cábala en el vestuario. Cuando puede, el zurdo de Tandil se da vueltas en el piso, se tapa la cara con los brazos como si estuviera contando para jugar a las escondidas y empieza a llorar desconsoladamente.

La obra está consumada. El milagro fue posible: Argentina ganó la Copa Davis por primera vez.

Sin Del Potro hubiera sido imposible, pero sin los héroes impensados esta historia ni siquiera hubiera podido empezar.

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