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Domingo 07 de Julio de 2013

Hermes y Mauricio como dos gotas de agua

Cristina cree que Mauricio está fuera de competencia y que por eso hay que quitar como opción a Binner. Habrá informes periodísticos en donde se titulará a nuestra ciudad como un cuasi paraíso narco.

"Con Binner, con el socialismo y con el FAP se va a intentar la misma técnica que con Mauricio. Cercarlo en su distrito y hacer públicas sus debilidades como gobernante". El que habla en reserva es uno de los verdaderos arquitectos de la política comunicacional del kirchnerismo que empieza a delinear lo que serán las estrategias en los distritos electorales más importantes para la elección de agosto. "Agosto es lo que cuenta. Octubre va a ser apenas una confirmación de las internas", dice con seguridad la misma fuente.

Cristina Kirchner cree que Mauricio Macri está fuera de competencia y que por eso hay que quitar como opción opositora al ex gobernador socialista. Como buena peronista, la presidente quiere un escenario de pelea entre "compañeros". Los argentinos ya estamos acostumbrados, es cierto, a ser espectadores (y a veces víctimas) de la interna del PJ.

El jefe de gobierno de la ciudad capital no logró salir de su distrito con referentes de peso a no ser en nuestra provincia en donde sólo exhibe el carisma de Miguel del Sel. Macri ensaya un "si votase en Buenos Aires lo haría por Sergio Massa" para acoplarse a la estrella mediática del intendente de Tigre. Suena raro que un hombre del PRO apoye una lista con un ex ministro duhaldista devenido kirchnerista, un barón del conurbano que hasta hace diez minutos defendía a Cristina y el ex candidato a vicepresidente de Elisa Carrió que supo decirle inútil al propio Macri. "Mauricio se quedó abajo del tren, ya no cuenta", se envalentona el armador K consultado.

En Santa Fe, es cierto, está Miguel Del Sel. Por ahora, el ex Midachi no representa más que el voto de la antipolítica cansada de malas administraciones santafesinas. Es que el líder del PRO local sólo ha apelado a su indiscutida simpatía y conocimiento popular, tan contundentes como su ausencia de ideas expresadas en público para una gestión concreta. ¿Alguien sabe qué piensa del Sel sobre cuál debería ser el perfil del jefe de policía para combatir el delito proveniente del narcotráfico o su posición sobre la autonomía de las ciudades de la provincia? Y eso, por sólo citar dos ejemplos al azar. Es cierto que muchos de los que desde el gobierno actual — y de los predecesores peronistas en la Casa Gris — se la pasaron discurseando sobre el tema no lograron evitar que Rosario, entre otros lugares, esté asolada por espacios liberados bajo el comando de los mercaderes de la droga. Sin embargo, la inoperancia con verborragia tampoco se combate con la ignorancia simpática.

En los próximos días se notará un incremento de informes periodísticos en ciertos medios en donde se titulará a nuestra ciudad como un cuasi paraíso narco que florece por la ausencia de controles gubernamentales. Algunos, de torpe factura, ya se han visto en ciertas emisoras de noticias. Pero el gobernador Bonfatti y el candidato Binner deberán estar preparados para bastante más. Lo paradójico es que hay una base cierta de evidente descontrol e impunidad que transforma al delito en general y al homicidio por vendetta en particular, en moneda corriente. En esta semana esto se hizo más patente con denuncias judiciales que involucran con mayor profundidad a la fuerza policial con este flagelo que, gracias al inmejorable trabajo de investigación de la sección "Policiales" de este diario, confirman que esta punta del iceberg será la divisoria para las autoridades que deseen trabajar en serio o recurrir al cambiar algo para no modificar nada de fondo. Y eso incluye a los funcionarios nacionales que, por ahora, oscilan entre la afonía de gestión del ministro del área Arturo Puricelli y una sobreactuada aversión al socialismo del verdadero titular de la cartera, Sergio Berni.

Este perfil de "provincia insegura" será el ariete del kirchnerismo para limar las expectativas del Frente Progresista. Fuera de Sergio Massa, la coalición que lidera Hermes Binner es la única que se recorta por estos días en las preferencias de los encuestados, con moderación pero con firmeza. Y eso, molesta en el gobierno. "Cristina quiere disputar a todo o nada con su compañeros de partido que la han traicionado" grafica el mismo interlocutor del gobierno.

La primera mandataria no quiere escuchar la iniciativa que le acercaron algunos intendentes de peso de la provincia de Buenos Aires respecto de la chance de negociar con el carismático hombre de Tigre, tanto en las hipótesis de victoria como de derrota oficial. En el primer caso, para tenerlo de aliado "converso" ante un proyecto de reelección. En el otro, como un garante de un final de mandato sin sobresaltos judiciales. Uno de estos intendentes, hoy aliado K y hasta hace dos semanas cercado por el pedido de renuncia desde la casa rosada ante un fenómeno natural con consecuencias trágicas, quiso ser nexo entre el kirchnerismo y el massismo. Los primeros amenazaron con "carpetazos". Los otros, con un no rotundo a la reforma constitucional y con recurrir a la memoria del paso de Massa por la Jefatura de gabinete y el recuerdo de viajes al sur. Así disputa el poder el peronismo.

Esta semana que empieza se verá en acción, en primera persona, al intendente de Tigre. Habrá que ver si puede amalgamar con su discurso la heterogeneidad de acompañantes que van desde intendentes peronistas recientemente divorciados de Cristina como Darío Giustozzi hasta Martin Redrado, con muchas y varias escalas intermedias.

Los jueces. El martes pasado se esperaba un pronunciamiento colectivo en día de acuerdo de la Corte Suprema de la Nación por el affaire Lorenzetti y la denunciada persecución. No lo hubo. Ya en el país, Raúl Zaffaroni adelantó que no acompañaría un pronunciamiento de sus pares y pidió que públicamente todos los jueces exhibieran la documentación para demostrar que estaban regularizadas sus situaciones tributarias. Tampoco hubo acuerdo ante esta propuesta. El presidente de la Corte está convencido de que van por su cargo. Mira con atención los proyectos legislativos como el de Carlos Kunkel que pretende dinamitar los nombramientos en un sector de las Cámaras de Apelaciones y ve en ellos un síntoma grave. Sea cual sea la visión de este magistrado, en algo no está tan errado. La presidencia de la Nación usa aquí el mismo cristal de la interna partidaria que separa a sus actores entre leales y enemigos. Lorenzetti sabe bien de qué lado ha quedado en esta arbitraria clasificación.

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