Educación
Sábado 18 de Junio de 2016

"Hay una didáctica del poder que nos enseña a morir pobres"

El historiador Felipe Pigna cuestiona la exaltación de la muerte de Manuel Belgrano en la miseria

Manuel Belgrano es para Felipe Pigna el hombre del Bicentenario. Por sus ideas, por su participación en la Revolución de Mayo y en la Independencia de 1816, es mucho más que el creador de la Bandera. Por eso cuestiona con dureza los mitos que rondan a la figura del abogado y jefe del Ejército del Norte. Manifiesta su molestia con la "exaltación de la muerte pobre de Belgrano", porque oculta una "didáctica de la pobreza ofrecida por el poder donde nos quieren enseñar a morir pobres para morir más ricos ellos". Y carga contra el discurso que afirma que a los jóvenes sólo les importa estar frente a una computadora y no les interesa la historia.

"Belgrano: el hombre del Bicentenario" (Editorial Planeta) es el último libro de Pigna. Un trabajo que le demandó casi dos años y que aborda la figura de Belgrano lejos del mito escolar. Según apunta el escritor y docente, el libro busca recorrer a un Belgrano por fuera del prócer que sólo creó la Bandera. "Siempre tuve la necesidad de que la gente lo conozca, porque me parece que es un enorme desconocido en esta característica que tiene habitualmente la historia oficial de recortar los personajes. Hay cierta especialización: Belgrano solamente creó la bandera, San Martín cruzó los Andes y Sarmiento solamente fundó escuelas y escribió el ‘Facundo'", agrega Pigna.

Dice que en el caso de Belgrano hay mucho para contar "de su capacidad académica y de sus virtudes como estadista", como cuando fue secretario del Consulado de Buenos Aires durante el Virreinato del Río de la Plata. "Ahí se habló por primera vez en estas tierras sobre ecología, del cuidado del medio ambiente, de la educación de la mujer, la educación gratuita y obligatoria, de industria, de marina mercante propia, de escuelas técnicas, escuelas de dibujo. Proyectos para pensar un país que todavía no existía".

—¿Se puede decir que son ideas de avanzada?

—Sí, son pioneras. Y a nivel mundial es muy de avanzada, porque mientras él escribía ese texto tan interesante sobre la igualdad entre el hombre y la mujer, la necesidad de que la mujer se eduque y llegue a ser docente también, en ese mismo momento, está siendo guillotinada en Francia Olimpia de Gouges, quien se atrevió a pedir por los derechos de la mujer y la ciudadanía. Y aquí, en el fin del mundo teníamos un hombre destacable que está escribiendo un tratado sobre la igualdad entre el hombre y la mujer.

—En el libro hay un cuestionamiento a la historia oficial mitrista, que al ponerlo en un bronce se lo saca de encima.

—Sí, pasa lo mismo con San Martín. Hay un exceso de aparente homenaje, de placas, parques, plazas, barrios. Y en definitiva es un homenaje vacío, porque no se recuerda en su total dimensión a estos personajes, se los sectoriza, se les da alguna especialización puntual y nada más. Y la verdad que es muy injusto desconocer semejante calidad de obra y pensamiento.

—También hay un Belgrano hermanado con la historia latinoamericana, que propone una monarquía constitucional poniendo a un Inca...

—Sí, y no cualquier Inca. Es Juan Bautista, el hermano de Túpac Amaru, el único sobreviviente que estuvo preso 40 años en la cárcel de Ceuta (Africa). Casi simbólicamente Belgrano lo propone como rey, homenajeando no solamente a los incas sino a esa rebelión extraordinaria que fue la de Túpac Amaru. Y otra cosa, en la que concluyen todos los creyentes y contemporáneos en el Congreso de Tucumán, es que no es casual que la llegada de Belgrano sea el 6 de julio y que el 9 se declare la Independencia. Es el hombre que insiste y convence a los que estaban todavía dubitativos para que tres días después llegue esta declaración. Es una presencia fundamental.

—¿Por eso lo considerás el hombre del Bicentenario?

—Sí, por eso y porque era una persona muy presente en hechos importantes de nuestra historia como el 25 de Mayo y el 9 de Julio. En el 25 de Mayo es determinante desde el punto de vista político y militar, porque pertenece al Cuerpo de Patricios y es uno de los militares que va a presionar al virrey, amenzándolo de una manera poco metafórica: le dice que si a las tres de la tarde no renuncia lo va a tirar de la ventana de la fortaleza. Y además es el hombre que primero piensa la patria, en esos dieciséis años del Consulado, en todas las maneras que se te puedan ocurrir. Elegí un rubro y va a estar tratado por Belgrano. Es una cosa impresionante, a uno lo apabulla la capacidad de producción y pensamiento en un ambiente tan hostil.

—Sin embargo parece ser más digerible decir que fue sólo el creador de la bandera. O instalar el mito de que fue un tipo blandito o amanerado...

—La versión del Belgrano blando es ridícula y no tiene nada que ver con la realidad. Y la otra cuestión es la de la homosexualidad, que habla muy mal de aquel que echó a correr esa versión, porque en realidad una persona que piensa que puede desprestigiar a otra por su condición sexual está muy mal parada en el mundo. Belgrano no era homosexual. No hay ningún problema en admitirlo si lo hubiera sido, pero tuvo amores muy pasionales en su vida con mujeres.

—Otro mito interesante que tomás en el libro es el del héroe pobre, porque sostenés que oculta sus reclamos...

—A mi me enoja mucho la exaltación de la muerte pobre de Belgrano, como "qué bien, murió pobre". Está mal y es una injusticia tremenda. Le debían 16 mil pesos, una fortuna en esos años de sueldos cobrados parcialmente y él reclama ese dinero. No está bien que muera pobre. Hay una didáctica de la pobreza ofrecida por el poder donde nos quieren enseñar a morir pobres para morir más ricos ellos.

—En la presentación de tus libros hay un público muy joven que contradice esa idea de que los chicos no leen o no les interesan los grandes relatos.

—Tiene que ver con el desprecio de una parte importante del mundo adulto mediático hacia los jóvenes. Es absolutamente falsa esa versión despreciativa que no les interesa nada. Más de la mitad de los que vienen a mis charlas son jóvenes y adolescentes. Uno advierte ahí la falta de escucha que tienen esos chicos. Es terrible eso, y tienen mucho para decir. Es muy importante para mi generación escucharlos. Por eso creo que es vergonzoso el tratamiento que se les da en los medios masivos, la idea de que son poco menos que descerebrados a los que no les interesa otra cosa más que chatear o estar todo el día con la computadora o el celular.


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