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Jueves 04 de Agosto de 2016

"Hay una convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur"

El ministro de Agricultura de Chile, Carlos Furche, y el embajador, José Viera Gallo, ven una nueva etapa en la región

En la sede de la Gobernación, sobre plaza San Martín, el Salón Blanco hierve de gente. Empresarios, productores rurales, funcionarios y técnicos escuchan y conversan con dos invitados especiales: el ministro de Agricultura de Chile, Carlos Furche, y el embajador de ese país, José Viera Gallo. Se habla de lograr "encadenamientos productivos" y "estrategias de complementariedad" entre las economías santafesina y chilena. Una vez terminada la conferencia, La Capital les pregunta a ambos por la relación bilateral en la nueva etapa que se inició en Argentina en diciembre y por Alianza del Pacífico, que parece estar en su mejor momento mientras el Mercosur languidece (ver página 28).

EM_DASHLa relación económica bilateral parece limitada: Chile nos vende salmón y nosotros, trigo. ¿Como se puede superar esto, que de por sí es bueno, pero muy acotado?

—(Furche) Sí, las relaciones entre Argentina y Santa Fe y Chile pueden ir más allá. Chile es productor internacional de fruta, como es sabido. Ahora, ese sector requiere de inversiones constantes en tecnología y maquinaria, las que habitualmente vienen de Italia, de China. ¿Por que no podrían provenir de Argentina, de Santa Fe? A la vez, los productores de carne de Santa Fe podrían salir por los puertos chilenos. Ahorrarían varios días de viaje fundamentales: en lugar de exportar carne congelada podrían exportar carne enfriada, que tiene un valor totalmente diferente.

—Esto parece coincidir con la idea que tiene el presidente Macri de acercarse a la Alianza del Pacífico y a Chile.

—Sí. ¿Cuáles son los datos nuevos que tenemos? Primero, hoy crecer es más difícil que antes. El "superciclo" de los commodities que benefició a Chile y a Argentina se terminó. Pero seguimos teniendo urgencia para crecer, que es la única posibilidad de sostener políticas redistributivas de largo plazo. Y para crecer las recetas que usamos hasta ahora son insuficientes. El nuevo cuadro del mundo obliga a nuestros países a ir un paso más allá en nuestra complementación económica. Aquí viene la posibilidad de convergencia entre el Mercosur, y Argentina en concreto, y la Alianza del Pacífico. El presidente Macri estuvo en la cumbre de la Alianza en Chile hace un mes, y Argentina ingresó como país observador. Es una línea que hay que fortalecer, la convergencia entre los distintas esfuerzos de integración en América del Sur. Que se miren de frente y no uno mirando al Atlántico y otro al Pacífico, como fue durante mucho tiempo.

—Pero estructuralmente y por concepción Mercosur y Alianza del Pacífico son casi opuestos. Esta es aperturista y el otro, cerrado y sustituidor de importaciones, al menos Argentina y Brasil.

—(Sonríe)Bueno, cuando hay diferencias hay que identificarlas con precisión y también buscar aquello que nos une. Pongo dos ejemplos: Chile tiene una zona de libre comercio con el Mercosur desde hace ya 20 años y funciona relativamente bien; y acá estuvo el presidente de México, la mayor economía de la Alianza del Pacífico, y se habló de trabajar en un acuerdo de libre comercio. Sin perjuicio de las diferencias, hay complementariedades en logística, en la búsqueda de mayor conectividad, que nos permitan avanzar en lo que EEUU hizo 100 años atrás: la vinculación entre el Atlántico y el Pacífico.

EM_DASHHoy el contacto, el intercambio, es muy fuerte en la zona cordillerana y patagónica, pero en Santa Fe, por ejemplo, es imperceptible...

—Lo sé, pero creo que la necesidad hace al órgano. La urgencia de que Argentina y no sólo las provincias cordilleranas vean la necesidad del Pacífico surge de los números. La principal cuenca comercial y de desarrollo del mundo es la del Pacífico.

EM_DASHMacri inaugura una mejor relación con Estados Unidos, también con Chile y la cuenca del Pacífico.

—(Viera Gallo) Nosotros tenemos en este momento una alta coincidencia en política exterior con la Argentina, no solo en la relación bilateral, incrementada, sino en foros internacionales. Un signo de buena relación es el envío de observadores militares en conjunto a Colombia. Hoy con Argentina no tenemos conflicto, todo lo contrario, tenemos una perspectiva de complementación política, económica, militar, cultural. Lo que hay que hacer es hacerla efectiva, vencer inercias burocráticas, ciertas trabas, que son a veces más bien mentales.

EM_DASHAquella etapa de auge de la dupla Unasur-Mercosur parece terminada. ¿Usted lo ve así?

—Mire, yo me atengo a algunas expresiones de ex gobernantes de Brasil. Lula escribió en la prensa que hay que estrechar vínculos entre Mercosur y Alianza del Pacífico. La presidenta Dilma Rousseff en su último viaje a Chile reiteró lo mismo; el presidente actual (Michel Temer) y su canciller José Serra también lo han dicho. El gobierno de Uruguay dice exactamente lo mismo. Y el gobierno argentino actual insiste en lo mismo. Nos parece evidente que hay voluntad política de mayor colaboración entre todos los países de América latina. Ahora, las formas institucionales que esto va a tener no son fáciles de prever. Hay problemas técnicos, económicos, hay carencia de infraestructura y luego hay problemas políticos, con gobiernos de distinto signo que deben compartir ese espacio. Pero creo que el impulso va hacia una mayor colaboración entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur.

EM_DASHLos tratados fundantes del Mercosur ponen un cerrojo a los acuerdos de libre comercio bilaterales, como desearían hoy Argentina, o Uruguay.

— Uruguay ya lo planteó con Chile. Pero tengo la impresión de que el Mercosur está en proceso de reinvención. Y tenemos un acuerdo de complementación y 54 protocolos concretos en diversos temas. Tenemos así una muy buena relación con el Mercosur y somos país asociado. Hay que trabajar para ir complementando estas dos grandes alianzas que hay en este momento.

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