Educación
Sábado 02 de Julio de 2016

"Hay un aumento de la violencia en los vínculos"

El psicólogo Horacio Belgich advierte sobre la deshumanización en las instituciones. Presenta esta tarde su último libro

El psicólogo Horacio Belgich advierte sobre la deshumanización en las instituciones. Presenta esta tarde su último libro

"No importa si bien o mal, saber jugar es hacerlo con inteligencia y eso significa hacerlo por el placer". La opinión la ofrece el psicólogo Horacio Belgich, a propósito de la derrota de Argentina en la Copa América el último domingo, y en especial por cómo se vive la renuncia de Leonel Messi al seleccionado nacional de fútbol. Esta tarde presenta su último libro, donde analiza cómo se viven hoy las relaciones humanas en los distintos ámbitos institucionales.

"Instituciones y patologías del microfacismo (subjetividades, pasiones y la risa sin verdad)" se llama el libro de Laborde Editor y que Belgich presentará hoy, a las 18, en la Biblioteca Argentina (Presidente Roca 731). El autor es analista y está dedicado a investigar las problemáticas relacionadas con la subjetividad, políticosociales y educativas. "Está dirigido a las personas que conviven dentro de las instituciones: instituciones educativas, en núcleos familiares, instituciones productivas relacionadas con modelos fabriles, de servicios, como sindicatos, organizaciones sociales, entre otras", dice sobre los destinatarios de su trabajo. La presentación estará a cargo del director del Centro de Salud Mental Agudo Avila y del Centro Universitario de Investigación y Docencia del Iugr, José Aguirre

El libro reúne ejemplos de intervención, reflexiones en torno a las relaciones que predominan en las instituciones. Una de las conclusiones comunes que remarca el autor pasa por la creciente violencia que se da en las relaciones humanas: "Lo que aparece, y está planteado en cada capítulo, es un aumento de la violencia en los vínculos humanos, que implica la falta de reconocimiento del otro como tal, de los vínculos humanos. Todo está muy deshumanizado", analiza sobre una situación que asegura se da en un contexto rivalidades muy fuertes, "enmarcado en un proceso de empresarialización de la sociedad; algo que el spot publicitario de la meritocracia explica muy bien".

Belgich observa que las consecuencias de esos vínculos donde predomina la violencia, enferman, y que son propios "de este tipo capitalismo, que es el neoliberalismo en su forma más salvaje, y que lo que produce es tristeza". "Hablo de la tristeza en los términos que lo plantea el filósofo Spinoza, de quien siente que le falta lo que nunca va a alcanzar y el sistema le dice que se puede". "La tristeza —continúa— es un síntoma de esta época, es una pasión que nos separa de lo que realmente podemos.¿Y que podemos los humanos? Encontrarnos, ser solidarios. Pero lo que precisamente promueve este contexto es la competencia, la falta de solidaridad".

Messi y el valor del juego

"Messi siempre tiene que ganar, es como una carrera sin fin" a la que se lo somete, comenta Belgich a propósito del clamor para que el jugador sea siempre el mejor y no se baje del primer puesto; y como otro ejemplo que caracteriza hoy la deshumanización de los vínculos. Dice que cuando lo que debiera tomarse como deporte se lo ubica sólo en el plano de la competencia se pierde el valor del juego: "Se pierde el placer de lo lúdico, del placer de la inteligencia y la inteligencia del placer. Porque saber jugar —no importa si bien o mal— es saber hacerlo con inteligencia y placer".

El autor contrapone a una realidad ganada por el poder y el mercado la idea de vivir pacificados. Regala entonces una metáfora de Diógenes, filósofo conocido como el cínico: "Dicen que cuando Alejandro Magno invade Atenas, llega y pregunta por el hombre más sabio de la ciudad. Y llega con toda su corte y su poder hasta donde Diógenes tomaba sol y le dice «Soy Alejandro El Grande, el hombre más poderoso de la tierra y te puedo dar lo que me pidas». Diógenes lo mira y le pide que se corra de su sol, que no se lo tape". Belgich recuerda que la respuesta es como decirle «no necesito nada más, no me molestes con tu sombra de poder». Esto Spinoza lo toma y dice que el poder entristece, te quita lo que realmente necesitás, que en este caso es el sol".

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