Edición Impresa
Domingo 14 de Junio de 2015

“Hay que creerles a los niños”

El Derecho de Familia tendrá muchos cambios en el nuevo Código Civil que regirá desde el 1º de agosto. Interpretar la voz de los chicos, sus opiniones y necesidades será clave. Además, deberán tener su propio abogado en un conflicto.  

“No sólo es importante sino vital que la sociedad toda conozca los derechos del niño, porque todos somos responsables por ellos. No sólo los abogados y jueces. Este nuevo Código es la ley que va a regir la vida de los argentinos y es importante conocerla, saber de qué se trata. Debemos estar informados porque si no sabemos qué derechos tenemos nunca vamos a saber si esos derechos han sido vulnerados ni cómo reclamar. Hay que tomar conciencia social”. Así explicó la abogada María Paula González Tomassini, mediadora e integrante del Instituto de Infancia y Adolescencia del Colegio de Abogados de Rosario, cuál será el motor de una charla que se realizará este jueves en la Bolsa de Comercio en la que varios expertos profundizarán sobre aspectos que modifica o profundiza el nuevo Código Civil y Comercial que regirá desde el primero de agosto. Este código fija cambios importantes en cuanto a derechos de niños, niñas y adolescentes y es importante conocer esas variaciones.
  El encuentro, destinado a todas aquellas personas que de algún modo están vinculadas a esta temática, también está abierto al público general y ese es un aspecto innovador de la propuesta: que las leyes estén mucho más al alcance de la gente, de su conocimiento y comprensión.
  Niñez y adolescencia son sin dudas dos de los momentos más vulnerables en la vida de las personas. Ser chico o joven nunca fue fácil, pero sin dudas en tiempos más hostiles y convulsionados transitar estos períodos adquiere otra complejidad. Entendiendo esto, el nuevo Código propone una reforma integral del derecho privado con una mirada mucho más humanizada de las leyes, “que a nuestro criterio es también mucho más adecuada”, expresó González Tomassini en diálogo con Más.
  Considerar la voz de los chicos sin minimizarla ni desvalorizarla, atender a sus verdaderas necesidades, derribar mitos como los que sostienen que el niño miente, el niño exagera, el niño no sabe, son aspectos que definen este flamante conjunto de leyes.
  El “interés superior del niño” es quizá uno de los puntos más relevantes ya que no queda margen de dudas: cuando exista conflicto entre los derechos e intereses de las niñas, niños y adolescentes frente a otros derechos e intereses igualmente legítimos, prevalecerán los primeros.
  “Hay un nuevo ordenamiento como principio de fondo y como principio procesal. Los principios son directivas u orientaciones que el legislador o juez debe utilizar a la hora de dictar o aplicar el derecho. La ley nacional de protección integral de las niñas, niños y adolescentes (26.061) como la que tenemos a nivel provincial (12.967) dicen claramente que deben respetarse: la condición de sujeto de derecho del niño o niña o adolescente; su derecho a ser oídos y a que su opinión sea tenida en cuenta; el respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar, social y cultural; su edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales, entre otros”.
  En definitiva: “Debemos escucharlos porque el niño es una persona en desarrollo, que por su edad y su madurez es vulnerable y merece una protección especial. Al considerarlo persona es sujeto de derecho y ya no objeto de protección como antes se lo consideraba”, enfatizó la abogada.

Interdisciplina

Otra característica muy importante de este Código es la interdisciplina para el tratamiento del conflicto familiar. “Uno de los derechos fundamentales que tiene el niño es ser escuchado y debe ser escuchado por jueces especializados, también deben contar con un apoyo y tratamiento interdisciplinario porque es un derecho inalienable del niño expresar su opinión libremente. Eso sí, hay que ver cómo se interpreta esa voz infantil”, señaló.
  El deber de atender las opiniones de los chicos atañe a jueces y abogados pero también a los maestros, pediatras, padres. “No debemos callarnos porque el silencio es el principal encubridor de todas las violaciones de los derechos humanos. Un niño no sólo habla con la palabra verbalizada sino también a través de sus dibujos, de sus gestos, hasta de sus propios silencios. Por ello es relevante que la persona que lo escuche sepa interpretar ese lenguaje, sea alguien especializado, que luego conforme un diálogo interdisciplinario para poder entender correctamente la voluntad del niño”.
  Es hora además de derrumbar mitos y prejuicios. González Tomassini se detuvo en este punto: “Los niños son transparentes. Y si los dejan son capaces de contar y con detalles su propia historia y experiencias, pero para esto hay que empezar a considerarlos persona, no un objeto sino un sujeto”.
  Sobre la necesidad de contar con jueces especializados y la importancia de la labor interdisciplinaria hablará en la charla del jueves el doctor Marcelo Molina, juez de Familia de Rosario.

Acercamientos

Hay mucho camino que recorrer aunque la Argentina haya sido uno de los países que rápidamente se sumó y ratificó la Convención de los Derechos del Niño, el tratado internacional de 54 artículos adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 1989 que profundizó los derechos de los chicos, reafirmó las necesidades de proporcionarles asistencia y cuidados especiales y que remarcó la responsabilidad primordial de la familia en todo lo que tiene que ver con la protección y la asistencia.
  La abogada Marta Haubenveich, presidenta del Instituto de la Infancia y Adolescencia del Colegio de Abogados (que preside la doctora Araceli Díaz), destacó que los especialistas que trabajan en el derecho deben tener un compromiso total con los niños, al igual que la sociedad en su conjunto. “Por eso desde el Colegio nos abrimos cada vez más hacia la comunidad intentando generar estos puentes de acercamiento; hay muchas cosas que mejorar, que aprender, que lograr en este aspecto y estamos convencidos de que es una tarea que debemos hacer juntos”.
  “La unión hace la fuerza. Y desde el Colegio estamos comprometidos con el bien común, y en este caso con el interés superior de nuestros niños”, agregó.
  Las abogadas pusieron el acento en el hecho de que, como nunca antes, el niño deberá ser escuchado y tenido en cuenta en el contexto de un conflicto familiar o en casos de violencia, de maltrato, de abuso. Al hablar de violencia mencionaron el padecimiento de muchos chicos a los que tal vez no se los maltrata directamente pero que son testigos de la violencia hacia sus madres, una situación tan repetida y vigente. “En este caso puntual hay que destacar que quienes rodean a ese niño, quienes son testigos de estas situaciones están obligados a denunciar la situación. No es una cuestión voluntaria sino que deben hacerlo a riesgo de ser sancionados si no cumplen con la advertencia correspondiente cuando saben que una o más criaturas están inmersas en un contexto de violencia familiar. Ya no podemos mirar hacia otro lado”, dijeron.
  Estos derechos son ley y tienen carácter obligatorio. “Debe quedar claro que todos tenemos la obligación de denunciar la violación de algún derecho de un niño y que nuestra responsabilidad es imprescriptible”. Eso significa que un chico que no fue cuidado, al que no se lo protegió, que no tuvo derecho a ser defendido en su momento puede, años después y ya siendo adulto, responsabilizar a alguien por ese hecho, y la Justicia deberá ocuparse del caso.
También destacaron que es frecuente que los chicos sean utilizados por sus propios padres para dirimir los conflictos de pareja. “Vemos muy a menudo hombres y mujeres que los cosifican, que los utilizan como forma de presión, unos para que paguen la cuota alimentaria, otros para que no vean al papá o a los abuelos, y muchas veces no se ve que allí hay un niño, una persona que está sufriendo. Eso tiene que cambiar”, remarcó Haubenveich.
  Las integrantes del Colegio explicaron que el nuevo Código exige que cada chico tenga su propio abogado, alguien que represente sus intereses, que no son ni los de la madre ni los del padre sino los propios. La figura del abogado del niño cobrará una trascendencia inédita a partir de ahora, “y es clave que los abogados se preparen para esto, se capaciten, se formen porque hay que derribar numerosos  preconceptos”, señalaron.
  Cómo escuchar a los chicos en toda su capacidad expresiva (las palabras, los silencios, el lenguaje corporal, los dibujos), cómo darles un lugar relevante en el marco de un procedimiento judicial, cómo evitar la doble victimización que se da cuando son sometidos a reiteradas entrevistas en el contexto de un conflicto, qué beneficios tiene la Cámara Gesell, de qué manera hacer uso de la interdisciplina como una herramienta válida para que esa voz sea tenida realmente en cuenta, son algunos de los temas que el jueves serán expuestos por especialistas y donde el intercambio intentará abrir nuevos espacios de entendimiento y crecimiento social.

Una charla abierta y participativa

“¿Cómo cambiar la sociedad, cómo lograr que las cosas mejoren si no nos metemos, si no nos informamos, si no sabemos que podemos reclamar?”, señalaron las abogadas María Paula González Tomassini y Marta Haubenveich. Los niños necesitan de adultos responsables que los escuchen pero que también hablen, denuncien y peleen por el cumplimiento de sus derechos. “Escuchamos la trillada frase de que los chicos son nuestro futuro pero no hay que olvidarse de que ante todo son la realidad de hoy”, agregaron.
  El futuro como adultos estará determinado en gran medida por los derechos que como niños tienen en la actualidad y que son vulnerados en forma habitual. “Justamente el Colegio de Abogados de Rosario cambió mucho su postura en este plano y se ha decidido por un camino que implica abrirse a la sociedad, comprometernos en forma directa y activa con los Derechos Humanos. Por eso días pasados estuvimos presentes como institución en la marcha de Ni Una Menos, estamos trabajando por el parto humanizado, y en esta oportunidad fomentando y apoyando esta jornada de infancia abierta y gratuita”, dijeron las letradas.
  La charla “Niños, niñas y adolescentes en el nuevo Código Civil y Comercial” se desarrollará desde las 14.30 el jueves 18 de junio en el salón Belgrano de la Bolsa de Comercio en Paraguay 755, primer piso. Está organizada por el Instituto de la Infancia y Adolescencia, la comisión de Derechos Humanos y el Colegio de Abogados de Rosario.
  Los panelistas son: María Paula González Tomassini quien se referirá al “Interés superior del niño, principio fundamental y principio procesal”; Juan Pablo Gallego, abogado, quien hablará sobre “Protección de niños, niñas y adolescentes en los procesos judiciales y administrativos y la responsabilidad de los operadores jurídicos”, y el juez del Tribunal de Familia Nº5 Marcelo Molina, quien disertará sobre “Jueces especializados en infancia, adolescencia y tratamiento interdisciplinario ”.
  La entrada es libre. Se cobrarán 50 pesos los certificados. La inscripción previa es en el Colegio de Abogados, Oroño 1542.

• Florencia O’Keeffe

Comentarios