Edición Impresa
Jueves 25 de Junio de 2009

Hasta en el Fin del Mundo

Encender la TV en Ushuaia (a más de 3.000 kilómetros de la Capital Federal) y tener que escuchar noticias sobre los baches que hay en las calles de Buenos Aires o los problemas de tránsito que se sucedieron en esa ciudad a raíz de una protesta de los taxistas es verdaderamente chocante. No es que no esté acostumbrado a la circulación de este tipo de noticias deslocalizadas del lugar de origen. En la TV de Rosario muchas veces también pasa lo mismo. Pero es más grotesco que esto suceda en zonas tan alejadas de las luces porteñas... 

Encender la TV en Ushuaia (a más de 3.000 kilómetros de la Capital Federal) y tener que escuchar noticias sobre los baches que hay en las calles de Buenos Aires o los problemas de tránsito que se sucedieron en esa ciudad a raíz de una protesta de los taxistas es verdaderamente chocante. No es que no esté acostumbrado a la circulación de este tipo de noticias deslocalizadas del lugar de origen. En la TV de Rosario muchas veces también pasa lo mismo. Pero es más grotesco que esto suceda en zonas tan alejadas de las luces porteñas.

Si las calles de la ciudad de Buenos Aires tienen muchos o pocos pozos, si hay complicaciones o no con el tránsito, si sus plazas están o no cuidadas, me importa tanto como una información de ese mismo carácter referida a cualquier otra ciudad del país. ¿O acaso alguien en algún lugar de la Argentina, más allá de Rosario y su región, se enteró de que por varios días estuvo cortado el tránsito en pleno microcentro de nuestra ciudad por una protesta frente a la Ansés? Pero, en cambio, cada vez que prendemos la TV en cualquier punto de interior insisten con bombardearnos con información doméstica de la Capital Federal.

Ushuaia, 15 de junio, 20 horas. El canal de TV local reproduce el noticiero de un canal porteño donde se da un panorama de cómo están los accesos a Buenos Aires luego del fin de semana largo. ¿Qué carajo le interesa eso a una persona que vive en Tierra del Fuego? La información que un habitante de Ushuaia espera en cambio es que le digan en qué estado está la ruta nacional 3 (ingreso y egreso a la ciudad), si su calzada se encuentra cubierta con hielo o nieve, si se recomienda a los camiones circular con cadenas o a los autos con gomas con clavos. No me resigné, y cambié de canal, puse el 7, “la televisión pública” que se ve en todo el país y que se solventa con los impuestos de todos los argentinos. El noticiero pasó durante cinco minutos un informe sobre un encuentro de cultura joven de escasísima relevancia realizado en Buenos Aires. En Ushuaia había finalizado la noche anterior el Festival Internacional de Jazz del Fin del Mundo. De eso, ni una palabra en la "televisión ¿nacional?”.

El escaso federalismo en Argentina no es un tema menor. Es uno de los grandes problemas estructurales del país. Política, economía, cultura, espectáculos, deportes, casi todos los aspectos de la vida nacional están atravesados por el tamiz del centralismo porteño.

Para tomar un avión de Rosario a Salta, por ejemplo, hay que ir a Buenos Aires; para ver a la Selección nacional de fútbol hay que ir a Buenos Aires; la Secretaría de Cultura de la Nación sólo funciona y tiene actividades en Buenos Aires; la mayor parte de los subsidios al transporte público de pasajeros se distribuyen en Buenos Aires; con fondos nacionales se construyen nuevas líneas de subtes en Buenos Aires; con dineros federales se solventa la seguridad de Buenos Aires (Policía Federal)... 

En otro país todo esto sería ridículo, pero en Argentina ya es tomado como algo natural.

 

Comentarios