Cartas de lectores
Jueves 15 de Septiembre de 2016

¿Hasta cuándo?

Hace unos días me tocó hacer una cosa de las que si pudiera elegir, jamás querría hacer: llamar a un papá, al que le mataron un hijo para robarle, camino al trabajo, y decirle que la empresa está a disposición de su familia. ¿Qué podemos hacer por esa familia? ¿Cómo le vamos a ayudar a levantarse cada día? Cuando me enteré que mataron a Sebastián, lloré tanto, porque entendí que nos matan por nada. Porque eso que miraba por tele, esa compasión que sentí por tantos padres, la sentí por estos padres. Porque la impotencia, la tristeza, el no entender, me ganaron. Hace unas semanas intentaron robarle el celular a mi jefe, armados con un cuchillo. La valentía del cartero del barrio lo salvó de no sufrir más que golpes y raspones. Sebastián no se cruzó con gente valiente, nadie lo ayudó, nadie vio nada. El domingo miré el programa de Lanata. El gobernador y el ex gobernador salieron a desmentirlo. Hoy le creo a Lanata porque no paran de matarnos. ¿Qué hicieron en estos años? ¿Cómo vivimos así? Salgo sin celular, miro por encima del hombro constantemente, escondo la plata en la ropa interior. Si no fue con el narcotráfico, entonces demuestren cómo financiaron sus campañas. Si no ocultan nada, muestren su verdad. No nos dejen seguir muriendo así. Mataron a Sebastián cuando iba en bicicleta al trabajo, a hacer horas extras. Mataron a Sebastián cuando iba en búsqueda de una vida mejor para su familia. Mataron a Sebastián por nada, cuando él iba por todo. Mataron a Sebastián, y nos mataron un poco a todos. Mafalda, en su genial historieta, una vez dijo que sería lindo despertarse un día y que la vida de uno, por fin dependa de uno.

Gabriela Stringa


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