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Sábado 28 de Mayo de 2016

Hallan un tesoro rupestre en una cueva en el norte de la región vasca

Las pinturas de la era paleolítica están entre las mejores de la península. El conjunto atesora unos 70 dibujos de animales.

Arqueólogos españoles dicen que han descubierto un conjunto excepcional de pinturas de la era paleolítica que podría ubicarse entre los mejores del país, que ya presume algunas de las obras rupestres más importantes del mundo. La mala noticia es que casi nadie llegará a verlo en persona.

El principal arqueólogo del sitio, Diego Garate, dijo ayer que unos 70 dibujos fueron hallados a 300 metros de profundidad en la cueva Atxurra, en el norte de la región vasca. Al describir el sitio dijo que "es del Champions, de los top 10" del arte rupestre en Europa.

"Un descubrimiento de esta magnitud no se esperaba. Hay bastantes cuevas con arte pero muy pocas con este volumen, calidad y variedad", dijo Garate.

Los grabados y pinturas incluyen caballos, búfalos, cabras y venados. Datan de hace 12.500 y 14.500 años.

Pero Garate dijo que el acceso al área es tan peligrosa que es poco probable que se abra al público.

La cueva de Atxurra, a unos tres kilómetros de Lequeitio (municipio de la provincia de Vizcaya, norte de España), tiene al menos 70 grabados de animales del paleolítico superior.

Las pinturas rupestres no habían sido descubiertas hasta ahora por encontrarse en un lugar de dífícil acceso a unos cuatro metros de altura, en unas peligrosas repisas, y a casi 300 metros de la entrada de la cueva. Hasta allí había llegado, sin embargo, un tal "JMN" que en su deseo de dejar constancia de su paso dañó con su firma una de las figuras grabadas en el período magdaleniense, hace entre 12.500 y 14.500 años.

El arqueólogo Joseba Ríos-Garaizar, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, no cree que el visitante furtivo se haya dado cuenta dónde estaba. "No se sabía nada sobre la existencia de los grabados. Son difíciles de ver. Ahora parece todo muy fácil, pero es que usamos luces muy potentes. Entraría con velas o con pequeñas linternas, con las que es imposible ver un grabado", explicó.

"JMN" no es el único que dejó su firma en esa conocida cueva de la zona, cuyo yacimiento arqueológico descubrió José Miguel de Barandiarán en 1929 y excavó unos años después, en 1934 y 1935. La cueva era muy visitada y se sabe que en Atxurra durmió varios días una persona que se fugó de un psiquiátrico.

"Hay tantísimas" que Ríos no recuerda el número exacto de inscripciones modernas de la cueva. "Podríamos hacer un inventario de graffitis e igual sacaríamos los colores a algunos porque hay firmas con nombres y apellidos", comenta el arqueólogo, aunque "ninguna curiosa", añade recordando los graffitis que hallaron en 2013 en Lumentxa, a poca distancia de Atxurra.

José Yravedra, un profesor de prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid. "Hay bastantes cuevas con arte pero muy pocas con este volumen, calidad y variedad".

Garate resaltó el dibujo de un búfalo que parece tener más lanzas clavadas que ningún otro grabado similar en Europa. La mayoría de las imágenes sobre caza en cuevas rupestres de España y Francia tiene cuatro o cinco lanzas mientras que la de Atxurra tiene casi 20 y no está claro por qué.

Yravedra dijo que dada la ubicación escondida de la cueva y el número, variedad y calidad de sus dibujos, el sitio fue clasificado como un "santuario", como la cueva de Altamira o la de Lascaux, en Francia. Funcionarios regionales esperan montar una exhibición en 3D de las obras para que el público pueda apreciarlas.

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