Policiales
Viernes 25 de Noviembre de 2016

Hallan a un hombre muerto a golpes y maniatado con una gruesa soga

Vestía ropa de trabajo y fue identificado pasado el mediodía de ayer. Para los pesquisas lo mataron en otro lugar y lo arrojaron donde apareció

El cuerpo de Sergio Omar Arias apareció ayer a las 2 de la mañana tirado sobre un montículo de arena, en uno de los laterales de la Escuela Nº 6018 "Victoriano Montes", en calle Jauretche al 3300, entre Larralde y Colombres, en el barrio Godoy del oeste rosarino. Tenía su rostro desfigurado a golpes, una soga le sujetaba una muñeca y el resto le daba una vuelta alrededor del cuello y le tapaba la boca. Llevaba puesta ropa de trabajo y su cuerpo recién pudo ser identificado por sus huellas dactiloscópicas. Hasta pasado el mediodía nadie se había presentado en el Instituto Médico Legal para reclamar el cadáver. "No escuchamos nada. Lo único que vimos es que poco después de la medianoche pasaron varios patrulleros por calle Larralde hacia el fondo, pero acá ni miraron", explicó una vecina que reside a metros del lugar donde apareció el cuerpo.

Fuentes allegadas a la pesquisa, en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Adrián Spelta, dijeron que a Sergio Arias "lo asesinaron en otro lugar y lo arrojaron frente a la entrada lateral de la escuela, al lado de un volquete de una obra en construcción. No parece que esa haya sido la escena del crimen. No hay manchas de sangre, de arrastre o de lucha. Y con lo que le pegaron alguien tendría que haber escuchado los golpes o los lamentos", explicó un vocero. "¿Un muerto acá? La verdad es que no escuché nada. Si hubiera un muerto sería la noticia del día", reflexionó una doña de la zona.

Un signo mafioso. La Escuela Nº 6018 "Victoriano Montes" tiene 110 años. Desde hace 66 está asentada en Larralde 3303, en la esquina con Arturo Jauretche (a la altura de Deán Funes al 7800). Un colegio que se ganó un espacio en la crónica policial cuando la madrugada del 25 de marzo de 2011 un grupo de vándalos incendió una de las aulas causando serios daños. La escuela está rodeada al norte por la zona urbanizada de barrio Godoy; al sur, sobre calle Jauretche, limita con un basural y una cancha de fútbol; uno de los laterales de esa cancha lo marca un paredón de la fábrica Retenes SAV; y frente a ese ángulo de la cancha, donde la escuela está realizando reparaciones en una puerta lateral, apareció el cuerpo de Arias.

La versión oficial indicó que a partir de un llamado al 911 de uno de los vecinos del barrio, efectivos del Comando Radioeléctrico llegaron hasta la esquina de Jauretche y Colombres. A unos 20 metros, sobre un montículo de arena y al lado de un contenedor de la obra, encontraron a Arias boca abajo. Vestía pantalón de jean azul, buzo del mismo color y zapatos de trabajo. No llevaba identificación alguna. Su rostro estaba desfigurado y ensangrentado y a simple vista tenía los ojos inflamados por una seguidilla de golpes, como el tabique quebrado. Lo más llamativo, un signo casi mafioso: tenía una soga anudada a una mano y el otro extremo colocado en su boca luego de darle una vuelta al cuello. Sin embargo, en el lugar no había manchas de sangre o de pelea. Minutos más tarde llegó al lugar un móvil del Sies, un médico examinó el cuerpo y diagnosticó muerte por ahorcamiento.

Pocos registros. Sin testigos presenciales del asesinato y una escena del crimen puesta en duda a partir de la carencia de evidencias, el fiscal Spelta ordenó que se le practicara la autopsia al cuerpo y que se tomaran las huellas dactiloscópicas para identificarlo. Algo que sucedió pasado el mediodía. Preliminarmente se indicó que Arias fue asesinado dentro de las 24 horas previas al hallazgo de su cadáver.

En el marco de la pesquisa, el fiscal solicitó relevar cámaras de vigilancia de la zona (las que tiene la fábrica Retenes SAV, ubicada a 150 metros del lugar, no habrían registrado el paso de vehículos hacia donde apareció el cuerpo) y el levantamiento de rastros a personal de la Policía de Investigaciones (PDI) y el gabinete criminalístico. Spelta también solicitó pericias sobre las manchas de sangre en el cadáver de Arias y que se realizara una pericia genética sobre la soga para recolectar muestras de ADN.

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