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Viernes 22 de Febrero de 2013

Hacia una nueva ley de los centros de estudiantes

Por Eduardo Toniolli / El proyecto de la norma que se debate en la Legislatura contempla una perspectiva de los jóvenes como sujetos de derechos

En mayo de 2012 presentamos en la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe un proyecto de ley para promover y regular la constitución y funcionamiento de los centros de estudiantes en los establecimientos educativos secundarios y terciarios, tanto públicos como de prestación privada. La iniciativa contó con el aporte y el empuje decisivo de organizaciones juveniles, centros de estudiantes secundarios y terciarios, y la Unión de Estudiantes Secundarios (UES); y luego de intensos debates al seno de la Comisión de Educación de la Cámara baja, obtuvo media sanción en el mes de agosto, faltando para su aprobación definitiva el correspondiente tratamiento en el Senado provincial.

Hace unos días, la actual ministra de Educación de la provincia, Claudia Balagué, se manifestó en este suplemento acerca de la importancia de la participación estudiantil, y valoró positivamente el rol de los centros al seno del sistema educativo y de la vida comunitaria en general, rompiendo de esta forma con el discurso sostenido por sus dos antecesoras en el cargo, Elida Rasino y Letizia Mengarelli, que en reiteradas ocasiones se habían pronunciado públicamente en contra del fomento de estos mecanismos de participación juvenil.

En este marco, consideramos oportuno celebrar las declaraciones de la nueva ministra y señalar, una vez más, la importancia de esta propuesta como herramienta de potenciación de la organización y la participación de nuestros jóvenes. Es importante manifestar que el sentido de este proyecto de ley tiene que ver con la consolidación de una perspectiva que entiende a los jóvenes como sujetos de derecho plenamente capaces de ejercer un pensamiento crítico y reflexivo en torno a la realidad que los circunda, así como de organizarse en el debate y la defensa de sus derechos e intereses, y de generar consensos y coordinar acciones que tiendan a materializar estos objetivos. Y no solamente en lo que hace a las cuestiones vinculadas a su trayectoria educativa, colectiva e individual, sino también en referencia al contexto social, político y cultural en el que transitan sus cotidianeidades.

Ley nacional. Idénticos preceptos sostiene la ley nacional recientemente sancionada que permite a los jóvenes mayores de 16 años ejercer el derecho al sufragio. Ambas retoman el paradigma de consagración de derechos que instituyó la Convención de Derechos del Niño, Niña y Adolescente de Naciones Unidas, incorporado a nuestra Constitución Nacional.

Entendemos que resulta fundamental construir un amparo legal que sirva de sustento para aquellos estudiantes que manifiesten la voluntad de emprender iniciativas de organización gremial, y que a su vez fomente la conformación de estas instancias en los establecimientos donde aún no se ha planteado la posibilidad de hacerlo. En este sentido, hemos hecho hincapié que ningún eventual “desborde” en el ejercicio del derecho de agremiación, de organización, de debate, de protagonismo de los estudiantes en la vida comunitaria, tiene punto de comparación con el perjuicio a la comunidad, a la democracia, y a la vida educativa, que representa el cercenamiento de los derechos, la imposibilidad de organizarse y la falta de dialogo, que implica la prohibición fáctica que se ejerce en muchos establecimiento educativos a la concreción de los centros de estudiantes. Aún más, entendemos que este reparo a la participación política juvenil se encuentra fundado en una actitud prejuiciosa acerca de la capacidad y responsabilidad de los jóvenes de ejercer en plenitud sus derechos.

Finalmente, creemos que el debate acerca de la participación juvenil es un elemento nuclear en la discusión acerca de la Patria que queremos construir. En el marco del proceso histórico que atraviesa nuestro país —de consolidación de derechos vigentes y conquista de nuevos derechos— cada ampliación de las bases de la democracia y de sus protagonistas se convertirá en anticipo de nuevas conquistas, en el camino de la concreción de una Argentina en el que la plena vigencia de la Justicia Social sea una realidad efectiva e incontrastable.

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