Edición Impresa
Sábado 28 de Agosto de 2010

Hacia una nueva ley de financiamiento educativo

Llegar al 2015 con el 8 por ciento del PBI destinado a educación es la campaña que encabeza la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, más conocida por su sigla: Ctera. La secretaria general de la entidad nacional, Stella Maldonado, visitó Rosario esta semana, justamente para hacer pública esta demanda. En diálogo con La Capital también se refirió a los cambios necesarios para la secundaria.

Llegar al 2015 con el 8% del PBI destinado a educación es la campaña que encabeza la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, más conocida por su sigla: Ctera. La secretaria general de la entidad nacional, Stella Maldonado, visitó Rosario esta semana, justamente para hacer pública esta demanda. En diálogo con La Capital también se refirió a los cambios necesarios para la secundaria.

Para Maldonado la pelea por el aumento del presupuesto que se destina a la educación es clave para garantizar las nuevas metas fijadas en la normativa nacional para la enseñanza, como contar con más escuelas de jornada completa, secundarios obligatorios que cubran los aprendizajes en buenas condiciones y la cobertura educativa para los más chiquitos del sistema. Para dar cuenta de estas demandas se prepara —aún sin fecha— una marcha nacional.

—¿En qué consiste esta movida de Ctera por el financiamiento educativo?

—Desde fines del año pasado estamos impulsando la discusión de una nueva ley de financiamiento educativo que le dé continuidad al incremento de inversión que significó la actual ley (Nº de 26.075 ). Ha significado avanzar muchísimo luego de más de una década de congelamiento de la inversión. Ha significado el incremento de cargos en la mayoría de las provincias, de horas cátedra, la mejora de cobertura en el nivel inicial y en el de la secundaria, entre otros logros. Ahora bien esta norma se sancionó antes que la nueva ley de educación, por tanto las nuevas metas no están incluidas, por ejemplo la secundaria obligatoria.

—¿Es decir significaría garantizar la cobertura para todos los chicos secundarios?

—Efectivamente, contar con el financiamiento que permita cumplir con la ley de educación nacional. Y otro punto que queremos señalar en este reclamo es que de los recursos que aportó el Estado nacional, en realidad una gran proporción fue para el financiamiento de las universidades nacionales. No decimos que esté mal, sino que es insuficiente, porque quiere decir que los recursos que aportó la Nación para el resto de la educación no ha sido suficiente. Estamos planteando que en unos 5 años más, al llegar al 2015, estemos alcanzando el 8 % del PBI.

—Hay coincidencias en que el nivel inicial es clave para sustentar una buena escolaridad. ¿También se piensa en esta cobertura como algo esencial de la nueva inversión?

—Ha aumentado mucho la cobertura de la obligatoriedad de 5 años, incluyendo los 4 años en provincia de Buenos Aires. Incluso hay muchas provincias que han hecho avances en este nivel. Pero nosotros pensamos que el Estado tiene que mejorar la cobertura en el nivel maternal, donde prácticamente no existe. Está franja está más bien en manos de organizaciones sociales, religiosas o municipios, pensamos que debe haber un papel más fuerte de los Estados nacional y provincial.

—El año pasado los ministros acordaron pautas para el plan de estudio del nuevo secundario, en particular la vuelta a las disciplinas. ¿Cuánto se ha avanzado a nivel nacional?

—En algunas provincias hubo participación con jornadas institucionales respecto de los diseños curriculares, pero no en todas. Para el ciclo básico de la secundaria se ha avanzado más, pero no es el caso de las modalidades (sigue con la estructura del polimodal) donde no ha habido grandes avances.

—¿Preocupa este atraso a Ctera?

—Más que lo curricular nos preocupa la propia organización del funcionamiento de la escuela secundaria, porque el problema más graves que tenemos que resolver es el de los profesores taxis, el de la pertenencia de los profesores a las instituciones y la posibilidad del vínculo pedagógico. Sino está resuelto esto no hay currículum que valga. Tampoco si no se establece un vínculo pedagógico entre docentes y estudiantes, o bien cuando el profesor que trabaja en 5, 6 o 7 escuelas. Ese es el nudo central a desatar, además de la creación de los nuevos puestos de trabajo que tienen que ver con el acompañamiento de las trayectorias escolares de los estudiantes.

 



 

 

Comentarios