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Sábado 23 de Octubre de 2010

Hacia nuevas alfabetizaciones

Alberto Gatti es psicopedagogo y doctor en psicología evolutiva y de la educación, por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, de España). Asegura que los cambios sociales llevan a pensar en nuevas prácticas en relación con la escritura y la lectura, y por tanto a una nueva escuela que atienda a los diferentes recorridos que hace cada chico que aprende.

Alberto Gatti es psicopedagogo y doctor en psicología evolutiva y de la educación, por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, de España). Asegura que los cambios sociales llevan a pensar en nuevas prácticas en relación con la escritura y la lectura, y por tanto a una nueva escuela que atienda a los diferentes recorridos que hace cada chico que aprende. Habla del fenómeno de la “papa caliente” por esto de cuando no se sabe qué hacer ante los problemas que los estudiantes manifiestan en las aulas. Sugiere entonces que cada nivel de enseñanza se haga cargo de la alfabetización que le toca. En noviembre dictará un curso en Rosario en lo que es también su especialidad: la evaluación neurocognitiva.

Gatti fue uno de los disertantes principales en el congreso de psicopedagogía que se realizó la semana pasada en Rosario. En el encuentro participó del panel que tuvo como tema central “La lectura y la escritura en contextos sociales complejos”.

—¿Qué significa hablar de leer y escribir en esos contextos?

—Asistimos a fenómenos de fragmentación social donde hay chicos que realizan recorridos muy diferentes en relación a la adquisición de las competencias lingüísticas. Esto invita a la escuela a pensar qué sujeto de aprendizaje tiene adelante. En este caso el nivel inicial debería repensarse, también la primaria donde tenemos —por ejemplo— como representación que el alumno sí o sí en primer grado tiene que aprender a leer y a escribir. Y no necesariamente es así.

—¿En el secundario pasaría algo parecido, entonces?

—Sí, y si seguimos este recorrido también llegamos a la universidad. Pensemos que hace 20 años tuvimos que revisar el concepto de alfabetización cuando las estadísticas oficiales daban como alfabetizados a sujetos que no podían hacer ningún uso competente de la lengua. En este momento tenemos que revisarlo nuevamente. Ya se habla de alfabetización informacional, es decir de alfabetizados para interactuar con los medios de comunicación y las tecnologías de la información.

—¿Plantea que cada nivel tome la alfabetización como una tarea propia?

—Es la idea: que cada nivel se repiense en función de estos nuevos contextos, de estas nuevas alfabetizaciones y eso incluye a la universidad. Tenemos que pensar qué jóvenes tenemos adelante. Si yo, que no soy ni nativo digital ni nativo televisivo, pienso que ese joven de 20 años de alguna manera me refleja a mí, hay un problema. Es muy distinto y seguramente va a hacer recorridos muy diferentes en relación a la apropiación de las competencias lingüísticas que necesita para comprender un texto, en relación con la escritura académica y también con la oralidad.

—Igual la queja más escuchada es que llegan a la universidad con dificultades básicas, como la de no saber el manejo de un libro.

—Yo hablo aquí del fenómeno de la “papa caliente”, esto es si tenemos una papa caliente la tiramos para otro lado porque no sabemos qué hacer. Por eso cada nivel se tiene que hacer cargo de lo suyo, pero también entender que las prácticas sociales en relación con la escritura y la lectura han cambiado. El fenómeno del hipertexto, por ejemplo, plantea que la interacción con las tecnologías produce otras competencias que no tenemos que descalificar, sino más bien ir pensando en otras escuelas que modifiquen contenidos, metodologías.

—Ese planteo cuestiona la afirmación de que “antes se aprendía más y mejor”.

—No hay que descalificar, porque también ahora hay más chicos en la escuela y en la universidad. A veces se cuestiona esta política de una universidad abierta a todos. Yo me alegro de vivir en un país donde todos pueden ingresar, y que recibe alumnos latinoamericanos. Creo en esta política de una universidad para todos y que luego adentro intenta ver qué hace para ayudar al joven a sostener su proyecto.

Curso en Rosario

—¿De qué trata el curso sobre evaluación neurocognitiva que ofrecerá en Rosario?

—Es un recorrido que tiene que ver con estos nuevos paradigmas. Las investigaciones de las neurociencias nos han dado información interesantísima del funcionamiento de nuestro cerebro. Esto es muy interesante para mirar el aprendizaje, en particular para nosotros los psicopedagogos que no especializamos en esto. Lo que ofrecerá el curso entonces es el aporte de las neurociencias a la evaluación psicopedagógica.
 

 

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