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Sábado 06 de Abril de 2013

Hablar otra lengua y hacerse de amigos

Hablar otra lengua, conocer lugares y culturas diferentes, hacer nuevos amigos son las oportunidades que descubren la mayoría de los jóvenes durante el intercambio. LaCapital charló con varios estudiantes de Brasil y rescata algunas de sus sensaciones más recientes, cómo se ubican en la ciudad y qué cosas llaman su atención.

Mientras sus familias intentan acortar las distancias vía Skipe, Facebook y otras formas de comunicación, los adolescentes han logrado integrarse fácilmente y, al parecer, no extrañan demasiado. Sin embargo reconocen que al principio les costó un poco y que la mayor dificultad se presenta dentro de la escuela. "Algunas materias cuestan más que otras", dice Leandro Batista, estudiante de la Escuela Provincial de Danzas Nigelia Soria.

Con esta afirmación coincide Joara Ferreira, "cuando llegué no entendía nada", y lo dice por química. "En Brasil no estaba acostumbrada a utilizar la tabla periódica, pero ahora ya me estoy adaptando, me resulta más fácil y las profesoras me ayudan", dice la alumna de tercer año del Normal Nº 1. Joara nació en Lérida y vivió en España hasta los nueve años, y luego se mudó a la localidad brasilera de Enseada. "Me gusta el intercambio, y tenía ganas de vivir esto que es maravilloso".

A la hora de manifestar su opinión sobre la ciudad, los estudiantes coinciden: "Rosario es bien grande". "Mi ciudad sólo tiene 40 mil habitantes", agrega José Ledson, de la localidad de Bezerros. "Aquí me manejo en colectivo, viajo con mi hermana que cursa 4º año en la misma escuela y luego regreso solo. Pero con el estudio todavía no he podido conocer la ciudad".

También sorprendió a los estudiantes el clima de Rosario. "Estamos maravillados porque nos permite estudiar y dormir, pero aún no nos acostumbramos al cambio brusco de temperatura por las mañanas y a salir de noche para la escuela".

José cursa sus estudios en el Instituto Politécnico y asegura que la doble escolaridad no afecta demasiado su rutina: "En Brasil también estudio todo el día y por las noches asistía a un curso, casi todas las escuelas tienen doble turno. La mayoría de los contenidos que estamos dando aquí, ya los vimos en Brasil, debido a que la primaria consta de ocho años y la secundaria sólo tiene tres. Pero no es lo mismo estudiar en portugués que hacerlo en español, algunas cosas no las comprendemos", admite el estudiante, conforme con la familia que lo aloja, aunque no así con la comida. "Sólo extraño un poco los platos de Brasil, acá los frijoles son más pequeños y no tienen el mismo sabor", admite con gracia.

Pedro Ricardo tiene 16 años, vive en Recife y es otro de los estudiantes que también asiste al Instituto Politécnico. "Al principio estaba un poco preocupado, luego fui haciendo muchas amistades" y agrega que la familia que le tocó en Argentina es muy buena, sobre todo sus hermanos. Con respecto a las costumbres establecidas en la casa, destaca el horario del baño: "Aquí no hay horario para bañarse, en cambio en Brasil, el calor nos obliga a bañamos tres veces al día, por la mañana, la tarde y la noche".

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