Selección argentina
Jueves 10 de Noviembre de 2016

Gritos de gol con sello rosarino

Más de treinta conquistas de jugadores de acá, en todas las décadas. Los últimos que marcaron fueron Messi, Scocco y Lavezzi

Siempre. Bueno, casi siempre. Difícil que pase un puñado de partidos sin que al menos un rosarino, o un vecino, ya sea de Newell's o Central, o con pasado luciendo su camiseta (también posteriormente), diga "presente" en los partidos de la selección argentina. Y que aporte goles también, menos, lógico, pero que en cualquier momento alguno te los hace gritar. Y contra Brasil, obvio.

   Basta con mirar al último superclásico, casi un año atrás, el 13 de noviembre de 2015 en el Monumental: Ezequiel Lavezzi puso en ventaja a los entonces dirigidos por el Tata Martino a los 32'. Casi tres años antes, el 21 de noviembre de 2012, fue turno de Nacho Scocco y con un doblete inolvidable: de penal a los 81' y el 2-1 final a los 89'. Un extra, metió otro tiro desde los once metros en la definición, lo mismo que Sebastián Domínguez, aunque en esta tanda fue caída 3-4.

   Más, claro, los tres de Lionel Messi en el 4-3 amistoso en Nueva Jersey (9/6/12) y el que hizo la Pulga para el 1-0 sobre la hora en Doha (Qatar) en el amistoso del 17 de noviembre de 2011.

   En este siglo hubo dos más, en la Copa América de Perú, en Lima, en el 2-2 del 25 de julio de 2004 con el penal convertido por el Kily González (21') y el cierre del Chelito Delgado (87'), aunque después la definición por penales nos jugó en contra 4 a 2.

   Y así fue en todos los tiempos, en todas las décadas. Y eso que acá sólo hablamos de los choques ante los brasileños. En la década del noventa estuvieron de moda los goles del máximo artillero de la selección hasta que apareció la Pulga: el gran goleador Gabriel Omar Batistuta, que gritó en las Copa América de 1991 y 1995, también Abel Balbo en esta última. Hasta Darío Franco gritó, y por partida doble, en la competencia de Chile. También el ex auriazul David Bisconti, que junto al mismo Franco marcaron en un amistoso del 91.

   Y del 70 para acá están los goles prestados. El de Mario Alberto Kempes en la Copa Roca del 76, cuando ya no estaba en Central sino en el Valencia de España. El de Diego Armando Maradona en la Copa de Oro de 1981 en Montevideo, previo a su arribo a Boca, mucho antes de pasar por Newell's en el 93. Y el del Burrito Ortega, otro con pasado leproso y campeón de 2004, que el gol a los brasileños lo metió en el 99.

   En la década del 60 estuvieron los gritos de la Bruja Belén, de Angel Nardiello, Juan Carlos Lallala y el ex albañil granate Angel Manuel Silva, todos con pasado leproso. Más la conquista del canalla Enrique Nene Fernández en el 63, aquel compañero y amigo del Flaco Menotti. Antes, en el 57 gritó el Gitano Miguel Antonio Juárez, en el 56 el Piojo Yudica.

   En los años 40 también hubo goleadores de acá. No de Central, no de Newell's. Sí de Belgrano (los celestes, originarios de aquel barrio) representados por Reinaldo Martino. Sí, Mamucho, el que brilló en San Lorenzo. También un gol de origen salaíto, el de Fabio Juan Cassán, quien fue ídolo en Chacarita.

   El Chueco Enrique García, de estirpe canalla, les hizo tres goles a los brasileños en la década del 30 y en tres partidos distintos. También el charrúa Vicente Capote De la Mata en el 37, ya de Independiente, marcó por partida doble. Y en la prehistoria futbolística, es decir en el amateurismo, también hubo goles nuestros. De los auriazules Antonio Blanco y José Laiolo, de los rojinegros Blas Saruppo y Julio Libonatti.

   Una historia de muchos goles, todos con sabor propio, destacados en su momento y ante un gran adversario como siempre lo es Brasil.

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