Ovación
Miércoles 23 de Noviembre de 2016

Gradualismo albiceleste

Bauza seguirá citando a nuevos jugadores a la selección pero no hará una renovación hasta asegurar la clasificación.

Edgardo Bauza no es macrista, pero también se sumó al gradualismo, término moderno utilizado para explicar o justificar decisiones políticas y económicas. Claro que en este caso son futbolísticas. Porque no habrá una "revolución de cambios" mientras no esté asegurada la clasificación al Mundial de Rusia 2018.

Muchas expectativas, especulaciones, opiniones y demandas giran en torno al seleccionado argentino. Y una de las más recurrentes es la vinculada con el pedido de la renovación del plantel, postura que contiene una mirada crítica con relación al grupo que comanda el entrenador, en particular con algunos de aquellos jugadores que ya hace mucho tiempo vienen apareciendo de memoria en las convocatorias de los últimos años. Pero no. No habrá recambio masivo. Sí habrá nuevas citaciones a futbolistas que aparecieron con la llegada del Patón y otros que aún nunca fueron llamados y que integran la nómina que confeccionó el cuerpo técnico cuando asumió, cuyos nombres fueron publicados.

Bauza y sus colaboradores consideran que Argentina primero debe clasificar y que para ello son fundamentales los jugadores con experiencia, más a sabiendas de las dificultades que presentan las eliminatorias y que están a la vista. Y además porque tiene una valoración importante de parte de este grupo por haber llegado a instancias decisivas en el Mundial de Brasil y en las últimas dos ediciones de la Copa América.

No obstante, y más allá de sus evaluaciones colectivas, el Patón ya avisó que "hay jugadores que actualmente están en el plantel que difícilmente estén en el Mundial por una cuestión de edad", razón por la cual inició un proceso de citaciones a jugadores que se ajustan a su idea futbolística, de los cuales algunos ya han debutado en la selección nacional.

Este método continuará el año próximo pero no en forma masiva, ya que la prioridad es mantener la base porque busca clasificar.

En los alrededores de Bauza saben que, salvo Lionel Messi, nadie es irreemplazable en la selección argentina, pero también saben que el camino de las eliminatorias es complicado y mucho más para aquellos futbolistas que pudiesen debutar. Y es allí donde reside el pensamiento táctico de que sería imprudente implementar una marcada renovación antes de lograr la clasificación, porque los tiempos para trabajar colectivamente son muy acotados.

La demanda de renovación se sostiene en las magras actuaciones individuales y colectivas del seleccionado, en el que algunos jugadores de élite, además de no mostrar sus conocidas cualidades, tampoco exhiben una mayor actitud de compromiso. Algo que el público argentino hizo notar en el último partido ante Colombia cuando despidió con una ovación a Lucas Pratto, en contrapunto con el ingreso del Pipita Higuaín.

Pero en los planes de Bauza están ambos. Como así otros futbolistas que comenzaron a ser resistidos. No obstante comenzó a darle rodaje a nuevos nombres, porque según trasciende desde el predio de Ezeiza, aunque no jueguen ya comenzaron a familiarizarse con el universo de la selección.

No hay dudas de que el Patón eligió la opción del gradualismo. Y se aferra a su manera de trabajar mientras busca formatear el equipo a una idea que hasta ahora no se visualiza. Con relación a sus formas, el entrenador repitió como método la mixtura de experiencia y juventud para constituir sus grupos, claro que en el seleccionado los tiempos de desarrollo son muy distintos. Porque no se trata de fabricar, sino de ensamblar.

Aquellos que piden una renovación en la selección especulaban que este intervalo hasta marzo era el momento justo para que Bauza ejecute el recambio. Pero no. En este tiempo el DT continuará observando jugadores en Argentina y Europa, labor que utilizará en función del objetivo de clasificar primero y poder jugar el Mundial después. De ellos depende.

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