Cartas de lectores
Miércoles 20 de Julio de 2016

Gracias a médicos y enfermeros

Al personal médico, enfermeros y demás que componen el equipo del Sanatorio Británico, un gracias enorme.

Al personal médico, enfermeros y demás que componen el equipo del Sanatorio Británico, un gracias enorme. La portada de La Capital difundió hace un tiempo un título que quizás a más de uno le resultó curioso y para meditar. El escrito era dedicado al grupo de Obesidad del Sanatorio Británico, y esa nota llevaba a un toque de atención ante su postura frente al espejo y la pregunta que todos nos hacemos. Ya fue, con estos kilos no me quedan alternativas. Con toda mi humildad y si con un gran coraje les digo que cada día que abrimos los ojos, la vida nos ofrece, una y otra vez, volver a empezar. ¡Tu decisión y constancia es la que logra el objetivo! Lógico que cuando tenés la suerte de ingresar a un lugar como el Sanatorio Británico de Rosario, desde el profesional hasta el grupo que componen lo referido a Obesidad, parece que una telaraña envolviera tu actuar, a cada consulta desde la persona que encabeza el orden de tu comienzo, a la cual no daré nombre porque generalizo el grupo con una capacidad indescriptible de amabilidad, primer empuje a sentirte bien y acoplarte a lo que sigue. ¡Profesionales, no sabes con cuál quedarte! Nutricionista, psicólogas, médicos clínicos y luego pasar a quien te hará sentir con más fuerza para la decisión de la cirugía indicada para cada caso. El doctor Alejandro Marcolini, Rogelio Tioni, y cuantos más del grupo. Todo el entorno te da la fuerza de seguir hasta el logro deseado. El tiempo transcurrió, rebaje 49 kilos y llegó el momento de sentir casi con mis 73 años que jamás hay que bajar los brazos y así fue, el 8 de junio de este año se me realizó una dermolipectomia (cirugía plástica de abdomen) en la cual debo gritar: ¡Agradezco una vez más la magia de esas manos, que unida a su vocación poseen en ella el amor a la profesión elegida! Imposible nombrarlos a todos, pero me llevo en el recuerdo la doctora que me habló hasta cerrar mis ojos antes de la cirugía y no olvidare la carita de cada uno que rodeaba el lugar en donde en minutos comenzaría este cambio para una mejor calidad de vida en manos de quien hablé en su consultorio, el doctor Luciano Lapizonde, y cerrando lentamente mis ojos llevaré por siempre la imagen de cuantos me rodeaban. Soy una agradecida, y para quienes lean esto que les quede muy claro, nunca es tarde, ¡Animate, entrá a este grupo, y aprovechá a cambiar tu calidad de vida!

Teresa Aída Rodríguez / DNI: 4.519.390


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