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Miércoles 09 de Abril de 2008

"Ge-pe-ese"

Vivo a 15 minutos en colectivo de mi trabajo. Un lujo en una ciudad donde hay gente que viaja 45 o más. Tengo otra ventaja: a una calle de mi casa pasan dos líneas. La 116 me deja a una cuadra del diario y la 129, a tres. Lo mismo al regreso: cualquiera de las dos me deja en la esquina de casa.

Vivo a 15 minutos en colectivo de mi trabajo. Un lujo en una ciudad donde hay gente que viaja 45 o más. Tengo otra ventaja: a una calle de mi casa pasan dos líneas. La 116 me deja a una cuadra del diario y la 129, a tres. Lo mismo al regreso: cualquiera de las dos me deja en la esquina de casa. Pueden envidiarme: media cuadra. Un servicio casi puerta a puerta, a un peso con cincuenta.

Ahora va a ser mejor. Los coches tendrán GPS y las tarjetas serán inteligentes: serán recargables, como las de teléfono, y de lectura digital. Bastará con pasarlas delante de una lectora láser para que la maquinita debite el costo del viaje. Maravilloso. Un servicio para hacerle más fácil la vida al usuario.

Me detengo sobre el Global Positioning System, el "ge-pe-ese". Es un aparatito que usan los aviones. Con esa tecnología los pilotos pueden ubicarse en el aire y saber dónde están volando, y los controladores detectar la posición de la aeronave. Ahora también lo usan los vehículos en tierra. Los vi funcionar en Basilea, Suiza, cuando el diario me envió a cubrir una nota. En la consola del micro había una pantalla. Allí se veía el mapa de la ciudad y una luz que se movía y titilaba. Era como ver el Google Maps (¿para cuándo, Maglione, una nota sobre el maravilloso mundo de los mapas en internet?) a una escala muy ampliada: las callecitas de la ciudad donde nació el gran Roger Federer y el micro desplazándose por ellas, aunque como una pequeña luz verde sobre una pantallita que parece un radar. Un chiche que ya llegó a la Argentina y que en breve comenzaremos a ver en los autos particulares.

Bueno, parece que también los veremos en los colectivos del transporte urbano de Rosario. Dicen que será una gran cosa. Y hay que creerlo, a juzgar por la cara de importancia que le puso el intendente Lifschitz al anuncio. Ahora alguien podrá controlar las frecuencias, los sitios por donde están circulando los colectivos y los desvíos del recorrido.

Va a estar bueno Rosario con este sistema.

Un señor sentado delante de una gran consola sabrá que el 102 que deberá pasar por Alberdi y Junín a las 10.42 está circulando por Rondeau y Nansen a las 10.40. O que al llegar a Alberdi y Génova tuvo que desviarse cuatro cuadras porque se encontró con un pozo abierto de Aguas Santafesinas. Será una información muy valiosa la que entreguen los ge-pe-ese de los colectivos rosarinos.

La pregunta es para quién y para qué. Para el pasajero que está parado en Alberdi y Junín, esperando el bondi, seguro que no. ¿Lo será para el funcionario que estará controlando el cumplimiento de las frecuencias? ¿Irá luego con esa información a hablar con el empresario para decirle: "Señor Bermúdez, el interno 82 de su línea 102 se atrasó diez minutos y los usuarios tuvieron que esperar más de lo debido"? No lo creo.

"Ge-pe-ese" en los colectivos. Suena atractivo. Sin embargo, para el usuario sería mucho más interesante que el municipio (y las empresas, claro) comenzara con algo más simple. Que pasen más seguido, por ejemplo. Apenas eso. Entonces podríamos hablar de avance. Lo disfrutaríamos todos los que usamos el bondi.

Tengo que dejar acá. Está por pasar la 116, que es una línea de la Municipalidad. Llevo 23 minutos esperando (ayer fueron 19, y un día antes 21). Por suerte en 15 minutos más voy a estar por fin en el trabajo. Es una bendición poder llegar tan rápido pagando sólo un peso con cincuenta cuando un taxi saldría 8. Eso sí: la próxima vez me traeré un libro de Rubem Fonseca para aprovechar la espera. Va a estar bueno.

 

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