Edición Impresa
Domingo 03 de Enero de 2016

Gastón Bozzano, músico y director de Centro Cultural Parque de España

Las preguntas me sirvieron para reflexionar y decir algunas cosas que vengo pensando hace tiempo. Rosario sostiene desde hace veinte años una construcción diferente en materia de gestión cultural, producción, servicios e intercambio de bienes culturales. Eligió la cultura como herramienta de transformación y, en algunos períodos de estas últimas décadas, eso dio a luz resultados edificantes, promisorios en cuanto a un mayor desarrollo social. Esa construcción fue fruto en gran parte, de una decisión política del Estado municipal ¿Diferente de qué, de quiénes? De una gran mayoría de las ciudades argentinas, incluida Buenos Aires.

Los cimientos de esa construcción, vale recordarlo, se sentaron en los años noventa; por entonces la gestión local no compartía identidad política ni con el gobierno nacional ni con el provincial. El paisaje sociocultural y político ha cambiado desde entonces. Dramáticamente en algunas áreas.

La cultura, impulsada tanto desde el ámbito público como del privado (pero particularmente desde el primero) está llamada hoy a ser un vínculo de comunicación eficaz entre los ciudadanos, y entre los ciudadanos y sus gobiernos. Para achicar la brecha de desigualdades.

Ya no puede pensarse la gestión pública de cultura como un mero hecho de programación artística, aislado de las prácticas políticas en materia de obras públicas, servicios públicos, educación y promoción social. El eje cultura debe ser transversal. Necesitamos que lo sea.

Por lo demás, Rosario tiene la posibilidad y el desafío de articular con el gobierno provincial políticas culturales que crucen los límites de las ciudades e involucren a las distintas regiones santafesinas. Por estos días se está trabajando en ello, y eso es un signo que entusiasma.

Comentarios