El Mundo
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Fuga desesperada de civiles de Alepo, masacrada por Assad

Apoyadas por Rusia, las fuerzas del régimen atacan sin pausa el este de la ciudad, donde resistieron 4 meses de asedio 250 mil civiles.

Un alto funcionario de la ONU alertó que Alepo podría transformarse en un "cementerio gigante", tras la huida de 50.000 personas de los barrios rebeldes asediados, aterrorizados por los brutales bombardeos del régimen del presidente Bashar Assad y sus aliados.

Al mismo tiempo, la principal coalición de la oposición siria solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU, que celebraba una reunión de emergencia, que tomara "medidas inmediatas" para proteger a los civiles asediados en esa ciudad. "Por razones humanitarias llamamos, rogamos, a las partes y a quienes tienen influencia que hagan todo lo que esté a su alcance para proteger a los civiles y se permita el acceso a la parte sitiada del este de Alepo antes de que se convierta en un gigantesco cementerio", reclamó Stephen O'Brien, subsecretario general de la ONU para asuntos humanitarios, dirigiéndose desde Londres al Consejo de Seguridad. O'Brien agregó que los convoyes de ayuda humanitaria estaban listos para salir desde Turquía y el oeste de Alepo, pero que se necesita poner fin al sitio y proteger a los civiles. En otras palabras, un alto del fuego que sea respetado.

Apoyadas por violentos bombardeos aéreos y de artillería, las fuerzas del régimen de Assad lanzaron el 15 de noviembre una ofensiva contra Alepo con el fin de recuperar la ciudad, en manos de los rebeldes desde 2012. Desde entonces, el régimen ha conquistado casi el 40 por ciento del este de la ciudad, la mayor de Siria. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) las tropas gubernamentales continuaban su avance.

"Es una verdadera lluvia de obuses, no podemos arriesgarnos a salir", atestiguó un corresponsal de la agencia AFP encerrado en su casa. Tras un ataque con mortero, vio el cuerpo sin vida de una joven en medio de la calle. En un barrio cercano, al menos 26 civiles fueron abatidos por artillería del régimen, según el OSDH. Entre los muertos había vecinos que huían de los combates, de los tiros de artillería y de los bombardeos aéreos. Rusia colabora activamente con sus propios aviones de combate. Desde septiembre de 2015, su intervención cambió bruscamente el balance de fuerzas en favor de Assad.

Recientemente, había unas 250.000 personas en Alepo Este, pero más de 50.000, según el OSDH, huyeron en los últimos cuatro días de esta zona asediada desde hace cuatro meses, donde no hay alimentos, medicamentos ni electricidad. Entre ellos, Fawwaz Al Ashari, de 56 años, que abandonó su barrio para ir a un centro de acogida de Jibrin, diez kilómetros al norte de Alepo. "Perdí a mi hijo mayor, mi trabajo, mi casa. El resto de mis hijos sólo me piden vivir en un lugar seguro, han visto la muerte varias veces, quiero que conozcan la vida", declaró. "Los que huyen están en una situación desesperada. Muchos lo perdieron todo y llegan sin ningún equipaje. Rompe el corazón", lamentó Pawel Krysiek, de la Cruz Roja en Siria. Bajo una lluvia incesante, familias enteras acudieron a puntos de encuentro para subirse a camionetas o autobuses fletados por las autoridades, en dirección al oeste de Alepo, controlado por el régimen.

Según el OSDH, de los 50.000 desplazados, más de 20.000 se refugiaron en Alepo Oeste y 30.000, en el distrito de Sheij Maqsud, en manos de los kurdos. Desde el inicio de la ofensiva del régimen el 15 de noviembre, cerca de 300 personas murieron en el este de Alepo según el OSDH. Los rebeldes mataron, por su parte, al menos 48 civiles al disparar cohetes hacia los barrios en manos gubernamentales. La agencia oficial Sana indicó que ocho habitantes de esos barrios, incluyendo dos niños, habían muerto por los disparos de cohetes desde el este de Alepo.

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