Policiales
Lunes 13 de Junio de 2016

Fuertes acusaciones de un traficante contra comisarios durante un juicio

Dijo que les dio sus nombres a la ex jueza Cosidoy "porque eran narcos". Y que luego ellos le armaron un operativo sin origen

La detención de "Monchi Cantero" en Buenos Aires, el asesinato brutal de un barrabrava frente al estadio de Newell's y las derivaciones abundantes de ambos casos empujaron fuera de la atención pública el desarrollo de un juicio oral por narcotráfico iniciado la semana pasada en los Tribunales Federales de Rosario y que tuvo momentos de enorme tensión. El más vibrante fue cuando el principal acusado, un hombre de Posadas que admite una larga trayectoria como narco, afirmó que en esta ocasión policías santafesinos le plantaron 43 kilos de marihuana por una venganza. Mencionó a tres comisarios históricos de la Sección Inteligencia de Drogas Peligrosas. Y dijo que el procedimiento fue resultado de haber denunciado a estos oficiales, unos días antes, por tener conexiones con efectivos de Gendarmería que traficaban droga.

Lo más significativo de la declaración del hombre juzgado, Juan José Muga, es que aseguró que llegó a Rosario en 2012 para hablar personalmente con la ex jueza Laura Inés Cosidoy a quien, según sus palabras, entregó un informe completo de la conexión entre los policías santafesinos con asiento en la calle La Paz con los gendarmes que calificó de traficantes habituales.

"Gente de Inteligencia de la policía de Santa Fe, de la Policía Federal de Buenos Aires y de la Gendarmería se van a la provincia de Corrientes y Misiones e ingresan al Paraguay como compradores de droga", arrancó el imputado el jueves pasado. Y sostuvo que antes de haber caído preso en Rosario con la droga que dice que le plantaron, tuvo varias conversaciones telefónicas con Cosidoy. Que luego de esas charlas él brindó personalmente a la jueza los nombres de "los policías narcos". Y fue ahí que sugestivamente, dice Muga, apareció gente directamente dependiente de los uniformados a los que acusó. "Ellos me armaron la causa esta".

Con el índice. El que acusa es un hombre que tiene dos condenas por narcotráfico. Pero lo es cierto es que dijo lo mismo tanto en la instrucción del juicio como el jueves pasado en el trámite oral delante de los jueces Omar Digerónimo, Jorge Venegas Echagüe y Beatriz Barabani. Está convencido de que Cosidoy filtró a los interesados los nombres de los policías que Muga pensaba denunciar. Y un detalle que no parece desechable es que se hizo una verificación de los contactos entre un teléfono Nokia negro que tenía Muga y una línea que pertenece a Cosidoy. La constatación señaló que las comunicaciones existieron.

Muga se refirió a los policías Oscar Romero, Gonzalo Paz y Fernando Romitti. Dos de éstos acudieron como público cuando Cosidoy fue citada como testigo en una causa por delitos de lesa humanidad en mayo de 2011, en lo que fue considerado una manifestación de respaldo por cercanía hacia la jueza. Actualmente Paz es jefe de la Unidad Regional XVII de San Lorenzo.

Usual. Es poco verosímil que a Muga le hayan sembrado 63 panes de marihuana en el Chevrolet Corsa blanco en el que lo apresaron el 18 de septiembre de 2012 al salir de un galpón en Francia al 3700. Pero el caso ofrece los usuales motivos de sospechas de corrupción hacia Inteligencia de Drogas Peligrosas vistos en tantos juicios.

El primer motivo pleno para la nulidad que con certeza pedirán los defensores es que no hay un origen razonable de la acción policial para fundamentar detención y requisa cuando se invoca a un nunca identificado informante de calle. Los efectivos de Drogas Peligrosas dicen que el motivo para detener a Muga es que el conductor del Corsa "aceleró" y que los ocupantes del auto "miraban para atrás". El hecho de que los vidrios del vehículo sean polarizados no torna menos evidente la inexistencia de investigación previa.

Los policías que actuaron desde dos vehículos incurren en una contradicción flagrante. El jefe del accionar, de apellido Plouganú, dice que detuvo el Corsa porque aceleró y que al requisarlo Muga imploró: "Estoy cargado, no me caguen". Los que iban en el segundo auto policial dijeron que cercaron el Chevrolet porque tenían la orden previa de Plouganú.

Los que hicieron el procedimiento eran subordinados directos de Paz y Romitti. En el acta de procedimiento no figura que éstos estuvieron allí pero en el juicio los testigos policiales dijeron que ambos superiores llegaron después. De hecho fue luego de que los testigos civiles señalaran que los vehículos policiales no eran dos sino cuatro.

Informante. Muga tiene dos condenas por narcotráfico con pena muy reducida lo que indica, como él admitió, su condición de informante o arrepentido. El acusado afirma que percibía dinero en negro del comandante de Inteligencia de Gendarmería Jorge Cabral. "Tengo llamadas al Ministerio de Seguridad, al Edificio Centinela, a Cabral. Verifíquenlo. Mis antecedentes me condenan y lo acepto. Yo ya estoy. Pero no voy a aceptar el daño que le causan a estos chicos", sostuvo el jueves, al declarar.

El instante crucial de su declaración vino enseguida. "En la pericia que se hizo surge que yo tuve varias conversaciones con la doctora Cosidoy antes de que a mí me armaran la causa esta los policías de Santa Fe. Y sugestivamente yo le cuento a la doctora Cosidoy que los policías Romitti, Paz y Romero eran los narcos de Rosario. Y eso se filtra llamativamente, los policías se enteran y me arman la causa esta. Todo mucha coincidencia. Y no es por coincidencia sino porque para que haya droga tiene que haber policías y una jueza".

Hasta ahí las palabras de una persona condenada dos veces por drogas. Pero en las pericias adjuntadas al expediente realizadas por la Policía Federal se constatan contactos entre las líneas de Muga y Cosidoy.

Bien conocido. Desde hace años el planteo de los defensores, no de modo informal sino en los juicios, es el mismo: los policías no pueden identificar nunca el origen de una investigación porque son reguladores del negocio. Si intervienen a veces para tumbar un operativo es porque conocen bien quiénes están actuando pero revelar los motivos de ese conocimiento revelaría sus implicaciones. Según Muga, un informante claramente ligado al delito, le inventaron un operativo porque él iba a denunciar a los jefes. El viernes durante los intervalos, afuera de la sala, nadie le creía al acusado que la droga no fuera propia. Pero a nadie le parecía novedoso el mecanismo que Muga señaló.

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