Policiales
Martes 10 de Mayo de 2016

Fue a vengar un crimen y mató a un nene: lo condenan a 12 años

Baleó al chico buscando atacar al padre, que fue acusado de un asesinato al inicio de la guerra entre Monos y Garompas. Ocurrió en 2010.

Diez años después de un crimen fundacional en la historia de la banda de Los Monos hubo un plan para vengarlo. En marzo de 2010 dos jóvenes en moto rociaron a tiros una casa de barrio Las Flores donde vivía un soldado del clan ligado a aquella muerte lejana. Un plan que, como otros, tuvo un final inesperado y trágico: Tizziano Leonel Gamarra, un nene de 4 años que jugaba en la vereda, recibió una bala 9 milímetros en la cabeza y murió esa misma noche.

Seis años después un joven fue condenado a 12 años de cárcel por el demencial ataque, acaso con la víctima más pequeña en esta saga de sangre. Se trata de Martín González, de 26 años, un muchacho del barrio al que apuntaron los testigos de la balacera. Con él, dijeron, iba Alexis Canteros, un joven que entonces era menor de edad y que sigue ligado a un proceso penal en un juzgado de Menores.

Según se pudo reconstruir en una investigación que demandó tiempo, los atacantes fueron a vengar tardíamente la muerte del padre de Alexis, Juan Carlos Canteros, un hombre de una facción rival a Los Monos —banda que conduce la familia Cantero— a quien acribillaron el 6 de agosto de 2000 a un mes de salir de la cárcel de Coronda (ver aparte).

Ese es el trasfondo de la muerte del niño que revela el fallo del juez de Sentencia Gustavo Salvador. González fue condenado como autor de un homicidio doblemente agravado: por el uso de armas de fuego y por la participación de un menor de edad. La condena no está firme porque fue apelada. A seis años del duelo, los padres del nene recibieron la noticia entre lágrimas al ser informados de la sentencia la semana pasada.

Seis años atrás. El crimen fue a las 21.30 del jueves 12 de marzo de 2010. Tiziano estaba frente a la casa de uno de sus tíos en el pasaje peatonal 517 (España al 7000), un par de cuadras al sur de la Circunvalación. El nene vivía con sus padres a la vuelta, en Violeta 1741. Estaba en la en la vereda con sus primos cuando retumbaron los disparos. Uno de los chicos contó que en ese momento Tiziano estaba tomando un helado.

"Había muchos chicos en la vereda jugando. Fueron muchísimos los disparos", contó una mujer de la cuadra que esa noche vio pasar a Martín y a Alexis en una moto oscura de 110 centímetros cúbicos que manejaba un tercer muchacho. Los dos acompañantes bajaron frente a la casa de Daniel Alejandro "Papucho" Reyna, un hombre de Los Monos, en Heliotropo al 1700. "En el barrio dicen que la banda de Papucho mató a Juan, el padre de Alexis. Puede que los tiros hayan sido en venganza, pero Alexis no se da cuenta de que mató a un inocente", apuntó la vecina.

Diez años antes Reyna —hermano de Celestina Contreras, condenada como integrante de la organización— había sido buscado y detenido por la muerte del padre de Alexis. Pero con el tiempo obtuvo la falta de mérito y por el crimen fue acusado un primo suyo, Mario Fernández.

Esa noche Reyna estaba en su casa con su esposa Norma Bullón (procesada en diciembre pasado en una causa federal por narcotráfico contra integrantes de Los Monos) cuando los sorprendieron los tiros en el comedor. "Si Alexis tiene algún problema conmigo es porque en el año 2000 estuve detenido por la muerte del padre. Escuché que la gente lo nombraba pero no vi nada", declaró Reyna, a quien las balas le silbaron cerca. Uno de los tiros destrozó un cuadro con una foto de su hija, otro dio en la pared y otro atravesó el sofá.

En ese momento Tiziano estaba a un poco más de cien metros del escenario de la balacera pero una bala lo alcanzó en la cabeza sobre la oreja derecha. Al nene lo llevaron en un auto particular hasta el Roque Sáenz Peña y desde allí al Hospital de Niños Víctor Vilela. Murió a las pocas horas. "Se cayó al suelo pero no gritó ni lloró", refirió entonces una vecina.

En el cruce de Heliotropo y el pasaje se secuestraron varias vainas de calibres 9 milímetros y 11.25. Cinco junto a una columna, tres a unos cincuenta metros. Dos plomos perforaron el baúl y el vidrio trasero de un Peugeot blanco estacionado, dos atravesaron el portón de los Reyna, otro dio en el parabrisas de un Fiat Palio rojo.

Desastre. Un testimonio destacado en el fallo es el de una vecina que, tras los disparos, vio que los dos muchachos se detuvieron frente a su casa a recargar las armas. En esa retirada a pie, casi como burla del destino, se cruzaron con el papá de Tiziano que regresaba a su casa sin saber de la tragedia. "Yo los cruzo cuando vuelven del hecho. Alexis me dice: «Andá a fijarte el desastre que le hice a Papucho. Le tiroteé toda la casa»", contó. Y detalló que el muchacho les hacía burlas cuando se lo encontraban en el barrio: "Mi señora se lo cruzó en el colectivo y le gritó que él había sido el que mató a nuestro bebé".

En el fallo, Salvador valoró el aporte de testigos "de oídas" pero sobre todo los presenciales, que mantuvieron sus dichos aún al ser sometidos a careos y seguir viviendo en el barrio donde "la vida continúa" con todos los protagonistas viviendo muy cerca. El juez descartó la versión del acusado —dijo que estaba esa noche comiendo un asado con amigos en las instalaciones de Newell's — porque recién lo aportó un año después de su primera declaración, en la cual se había limitado a negar el hecho.

Consideró que no actuó con la intención directa de matar al nene pero sí con dolo eventual. Es decir, que fue consciente de ese riesgo extremo pero igual disparó con "absoluto desprecio" por el resultado. La falta de intención directa de matar al nene fue uno de los pocos atenuantes al fijar la pena, junto a la ausencia de antecedentes en su legajo. Pero el juez se apartó del mínimo al considerar como agravantes la "peligrosidad" del acto de sacar un arma en la vía pública frente a una víctima "extremadamente" indefensa y desamparada: "Ha quitado la vida a una persona ajena a sus reyertas, de tan sólo cuatro años, en plenitud de sus capacidades".

Inexplicable. La tardanza en la condena de un suceso ocurrido en 2010 se explica en que González recién fue presentado a tribunales por este hecho hace un año y medio cuando lo detuvieron por una pelea de vecinos. Más difícil es explicar que todo ese tiempo estuvo prófugo viviendo casi enfrente de la subcomisaría 19ª. Lo que en su momento generó un pedido del fiscal del caso para investigar la omisión de actuación de los jefes de esa seccional.

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