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Viernes 20 de Junio de 2008

Fue de incógnito

El hombre quería ver cómo había quedado la estatua del Che, a quien al parecer admiraba en sus lejanos días de estudiante universitario, aunque por alguna razón prefería que nadie lo reconociera.

El hombre quería ver cómo había quedado la estatua del Che, a quien al parecer admiraba en sus lejanos días de estudiante universitario, aunque por alguna razón prefería que nadie lo reconociera. Por eso se puso anteojos oscuros y un sombrero de alas anchas. Así, bien de incógnito, el funcionario de la Corte Suprema de Justicia provincial pudo pasearse a sus anchas por el parque Yrigoyen en compañía de uno de sus hijos.

Marche otra copa

Noches pasadas, en ocasión de celebrarse el Día del Periodista, la Unidad Regional II invitó a los cronistas de policiales de los medios locales a un ágape. Lejos de los formalismos, Osvaldo Toledo —jefe de la unidad— habló con casi todos los concurrentes y demostró que tiene buen feeling, no sólo con su tropa sino también con los hombres de la prensa. Incluso se lo vio pedir dos o tres veces que le llenaran la copa con champán para brindar con cada uno de ellos. Menos mal que había ido con chofer.

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