Central
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Fue guapo y tuvo calidad

Teo Gutiérrez se bancó las patadas rivales y asistió en los dos goles.

Venía torcido. Para el cachetazo. En las tribunas y las calles ya se hablaba de fiasco. De una pérdida millonaria de dólares por la mala incorporación. Incluso él mismo puso en jaque su continuidad. Pero anoche Teo Gutiérrez demostró que es distinto. Que su carácter de guerrero muchas veces lo expone y lo deja preso de sus actitudes. Como sucedió ante Boca. Anoche el Chacho Coudet le inyectó esa confianza que parecía tanto necesitar para hacer lo suyo y nada más. Y lo hizo con creces. Fue el autor intelectual en los dos goles auriazules. Fue guapo cuando el clima entró en ebullición. Era como que a su juego lo llamaron. Y ahí hizo la diferencia porque aportó ese plus que tanto necesitaba el equipo para lograr el objetivo de instalarse en la final de esta Copa Argentina, que está nuevamente al alcance de la mano.

teo


Pedía que lo hicieran partícipe del juego, palabras más, palabras menos. En los partidos que disputó no engranaba. Protestaba por todo. Estaba enojado con él mismo, pese a que sus compañeros también le daban muchos motivos para ponerlo rojo de impotencia.

Clamaba por continuidad. Se tornaba complejo para Eduardo Coudet sostenerlo porque la realidad es que venía flojito en cancha y ni hablar de goles. Tan es así que recién se sacó la mufa ante Boca. Pero la alegría le duró poco. Nada en realidad porque se fue expulsado de la Bombonera por hacer gestos que incitaban a la violencia.

No obstante, llegó a Formosa con fe como buen cristiano que es. Habló del dolor que le causó la muerte de la delegación de Chapecoense y a la vez dejó sentado que venía en busca de la clasificación ante Belgrano. Estaba confiado. Sereno. Y con todas las ganas de demostrar que su paso por Arroyito no será en vano.

Anoche arrancó pidiendo cada pelota que podía. Se bancó el juego brusco pirata. A tal punto que Guillermo Farré casi le corta las piernas cuando le tiró el planchazo. Guapo a la hora de encarar. Fino y delicado cuando transportaba la pelota con marcada precisión. Era su noche. Su partido. Su desquite. Y le sacó jugo a la especial situación. Se mostró integrado también como pocas veces sucedió.

Era como que el período de adaptación ya era una etapa cumplida. Al menos en cancha se vio eso. Porque se asoció a un Marco Ruben más integrador. Hasta Lo Celso pareció esta vez entenderlo. Y la ecuación fue perfecta desde el punto de vista deportivo. Porque Teo fue la figura de esta semifinal en base a juego, claridad y calidad. Por primera vez demostró su chapa internacional con la casaca canalla. No fue obra de la casualidad. Era un partido a su medida.

Porque estos tipo de encuentros no son para cualquiera. Y Teo no es uno más. Es una figura de renombre. Y anoche hizo gala de su currículum fruto de asistencias, guapeza y constancia para ser esa pieza clave en el engranaje colectivo de este equipo que ahora intentará coronar el sueño. El colombiano le aportó clase al elenco en el momento preciso. Y todo Central está agradecido.

A Farré se la saltó la cadena con Teo

Se estaba por terminar el primer tiempo y Guillermo Farré estaba fuera de las casillas. Antes Gissi le había pegado un manotazo al volante pirata y le había hecho un pequeño corte en la cara. Esa acción puso en llamas al ex jugador de Central Córdoba, que empezó a protestar cada vez más al árbitro Jorge Baliño y a meter la pierna cada vez más fuerte. Hasta que sobre el cierre de la primera etapa, Farré se arrojó de manera muy temeraria con las dos piernas hacia adelante sobre la humanidad de Teo Gutiérrez y bien pudo lastimar al colombiano. Allí el árbitro no dudó y lo expulsó de manera correcta. Fue una acción donde empezó a ganar el partido Central.

La figura: Teo apareció en plenitud

Los grandes jugadores suelen aportar toda su categoría cuando las papas queman. Y anoche el canalla no encontraba el camino a la victoria porque el partido con Belgrano estaba chivísimo. Todo fue así hasta que Teo primero metió un centro bárbaro para el primero de Ruben y luego armó la asistencia para la entrada goleadora de Montoya.

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