Iglesia
Sábado 27 de Agosto de 2016

Francia vetó la prohibición del burkini en los balnearios de la Costa Azul

La decisión del máximo tribunal administrativo es para el municipio de Villeneuve-Loubet, pero crea jurisprudencia para el resto del país.

El Consejo de Estado francés, el más alto tribunal administrativo del país, suspendió ayer la controvertida prohibición de vestir "burkini" decretada en una ciudad cercana a Niza, en la Costa Azul. Según el Consejo de Estado, la inseguridad que reina en el país tras los recientes atentados terroristas no es suficiente como para justificar la medida. La decisión llega en respuesta a la apelación interpuesta por la Liga Francesa de los Derechos Humanos y el Colectivo contra la Islamofobia en Francia para revertir la prohibición de vestir el traje de baño islámico en la ciudad de Villeneuve-Loubet, en el sur del país. El alcalde del municipio ordenó a principios de agosto que la vestimenta en las playas respetase "las buenas costumbres y la separación entre Iglesia y Estado".

   Los denominados "burkinis" son vestimentas que cubren la cabeza, los brazos y las piernas de las mujeres durante el baño, cumpliendo con la norma islámica de la modestia. Sin embargo, quienes se oponen a su uso lo consideran un símbolo político y una provocación. Las autoridades municipales defendieron su postura aludiendo al tenso clima existente tras los atentados islamistas, sobre todo el ataque con un camión que dejó 86 muertos en Niza. Sin embargo, el Consejo de Estado no encontró motivos que apoyen la idea de que el uso del "burkini" en las playas supone un peligro para el orden público. Sin "riesgos probados", el alcalde no puede decretar una prohibición, alegó el tribunal. Tras la decisión, el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, pidió mostrar calma y responsabilidad.

   La resolución afecta al ordenamiento de dicha ciudad pero sienta precedente legal para otra treintena de municipios que impusieron la misma prohibición. Los detractores de la medida celebraron la decisión como una victoria del Estado de Derecho y confían en que también se retire la prohibición impuesta en otros lugares. "Esas ordenanzas no son legales, dañan la libertad y deben ser retiradas", argumentó el abogado de la Liga Francesa de los Derechos Humanos, Patrice Spinosi. De no ser así, podrían ser suspendidas también por los tribunales, advirtió. Para el presidente de la federación musulmana CFCM, Anouar Kbibech, la prohibición es una "instrumentalización política" con fines electoralistas.

Advertencia. Varios alcaldes franceses, sin embargo, anunciaron ayer que van a mantener sus ordenanzas de prohibición contra el burkini, pese al pronunciamiento del Consejo de Estado. La alcaldía de Niza "va a seguir multando" a las mujeres que usen burkini, mientras la ordenanza local de su municipio no sea invalidada. En tanto el alcalde de extrema derecha de Fréjus, David Rachline, perteneciente al Frente Nacional, consideró que su disposición "sigue siendo válida" en su localidad, así como el edil socialista de la ciudad corsa de Sisco.

   En Francia se celebrarán elecciones presidenciales dentro de ocho meses y las formaciones de derecha ya intentan definirse ahora con exigencias sobre la política de seguridad y la relación con el Islam. Varios conservadores y representantes del ultraderechista Frente Nacional exigieron una ley que prohíba el "burkini" a nivel nacional. La prohibición del "burkini" desató un fuerte debate en Francia y en otros países europeos. El premier galo, Manuel Valls, defendió la prohibición municipal y alegó que el "burkini" sirve para reprimir a la mujer. Sin embargo, otros miembros del gobierno socialista fueron críticos con la medida. La ministra de Cultura, Najat Vallaud-Belkacem, por ejemplo, advirtió de que la medida allanaba el camino a manifestaciones racistas. El presidente francés, François Hollande, evitó posicionarse, aunque el jueves afirmó que no debería haber "ni provocación ni estigmatización.

Conservadores. La mayor parte de los municipios donde está en vigor el veto al burkini están gobernados por la oposición conservadora, que pidió al Ejecutivo socialista que no deje a los alcaldes "desamparados" en esta cuestión. El ex jefe de Estado y candidato a las primarias de esa agrupación, Nicolas Sarkozy, propuso incluso prohibir todo signo religioso no solo en la escuela, sino también en la universidad, la administración pública y las empresas. Mientras que el ultraderechista Frente Nacional (FN) apoyó también acabar con todo símbolo religioso ostentoso, organismos como el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) o Amnistía Internacional (AI) celebraron el dictamen.

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