El Mundo
Domingo 29 de Mayo de 2016

Francia sigue inflexible frente a las protestas con la reforma laboral

El gobierno francés permanecía ayer firme frente a la revuelta social contra la reforma laboral, ante una nueva semana de movilizaciones convocadas por los sindicatos que quieren mantener el pulso con las autoridades para obtener la retirada del proyecto. "Mi puerta sigue abierta, sigo dispuesto a discutir. Pero cuando un texto ha sido discutido, ha suscitado compromisos con las partes sociales, ha sido adoptado por la Asamblea Nacional (Cámara baja), considero que mi responsabilidad es ir hasta el final", declaró el primer ministro, Manuel Valls, a los lectores del diario Aujourdhui en France. Desde hace casi tres meses, el texto, actualmente en discusión en el Parlamento, divide a la mayoría socialista en el poder, al tiempo que sus detractores directamente tratan de paralizar el país para forzar su retirada. "Me mantendré firme porque es una buena reforma", aseguró ayer el jefe de Estado, François Hollande, al final de la cumbre del G-7 en Japón, reiterando su apoyo a su primer ministro. "Retirar el texto de ley sería una mala cosa para los empleados", insistió ayer Manuel Valls.

El gobierno francés permanecía ayer firme frente a la revuelta social contra la reforma laboral, ante una nueva semana de movilizaciones convocadas por los sindicatos que quieren mantener el pulso con las autoridades para obtener la retirada del proyecto. "Mi puerta sigue abierta, sigo dispuesto a discutir. Pero cuando un texto ha sido discutido, ha suscitado compromisos con las partes sociales, ha sido adoptado por la Asamblea Nacional (Cámara baja), considero que mi responsabilidad es ir hasta el final", declaró el primer ministro, Manuel Valls, a los lectores del diario Aujourdhui en France. Desde hace casi tres meses, el texto, actualmente en discusión en el Parlamento, divide a la mayoría socialista en el poder, al tiempo que sus detractores directamente tratan de paralizar el país para forzar su retirada. "Me mantendré firme porque es una buena reforma", aseguró ayer el jefe de Estado, François Hollande, al final de la cumbre del G-7 en Japón, reiterando su apoyo a su primer ministro. "Retirar el texto de ley sería una mala cosa para los empleados", insistió ayer Manuel Valls.

Escasez de combustibles. Valls se reunió ayer con los grupos petroleros y los transportistas, dos de los sectores más afectados por los bloqueos organizados por los detractores de la reforma. El objetivo de esta reunión fue analizar el suministro actual de combustible, perturbado estos últimos días tras la paralización total o parcial de seis de las ocho refinerías francesas. Las fuerzas del orden desbloquearon el viernes unos 15 depósitos petroleros (de los 100 que tiene el país) pero un 20 por ciento de las estaciones de servicio seguían en dificultades de suministro, según el gobierno.

Determinación. "Seguiremos evacuando con determinación", insistió Valls, frente a la alarma del sector hotelero y de restauración que ha señalado "cancelaciones importantes" en París y en el oeste de Francia por culpa de las huelgas y de los problemas de combustibles.

Confrontados al racionamiento de carburante, los franceses reaccionan de forma contradictoria. Se quejan en las colas para obtener nafta pero al mismo tiempo son cada vez más partidarios de la suspensión del texto. Siete de cada diez franceses quieren la retirada del proyecto "para evitar la paralización del país", según un sondeo. El jueves, decenas de miles de manifestantes (300.000 según el sindicato CGT, 153.000, según las autoridades) salieron de vuelta a la calle en toda Francia. Los ocho sindicatos opuestos a la ley, que consideran excesivamente liberal, llamaron el viernes a "continuar y ampliar la movilización".

El conflicto podría propagarse la próxima semana a los transportes. El martes, en una jornada que se anuncia crucial a menos de dos semanas del inicio de la Eurocopa de fútbol, están convocadas huelgas en la red ferroviaria, el metro parisino y la aviación civil. El 14 de junio, se anuncia una novena jornada de movilización, con una "importante manifestación nacional" en París.

El titular de la patronal, Pierre Gattaz, denunció "métodos propios de delincuentes", tachó de "irresponsables" a los detractores de la ley y llamó a "resistir al chantaje" de los sindicatos contestatarios.

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