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Sábado 25 de Abril de 2015

Folclore en las escuelas

La escuela y el folclore no deberían estar tan disociados.  

Recuperar o sostener las cada vez menos nítidas señales del folclore argentino en las escuelas es una tarea difícil en tiempos donde la música pasa por otros paisajes. Sin embargo, siempre hay cosas para rescatar de parte de gente con una visión más amplia, con compromiso, esa que considera clave la educación musical y el rescate del cancionero popular argentino y latinoamericano.

Un buen ejercicio sería entrar a recorrer emisoras de radios, rastrear libros o apelar a la tecnología para conocer propuestas y proyectos referidas a esta temática.

Así, por ejemplo, viene a la memoria el excelente trabajo de un grupo vocal femenino de la ciudad de Paraná, Tamvos, quienes desde hace varios años vienen presentando el espectáculo “El viaje, cada parada canta”, donde las integrantes juegan y cantan con chicos de escuelas primarias de entre 7 y 10 años de distintas provincias a través de un recorrido por los países de América, su música y sus instrumentos (tamvosgrupo@gmail.com).

También es muy buena a considerar la propuesta de Yamila Cafrune y su libro “El folclore va a la escuela”, un abordaje desde la música y la tradición de las diversas regiones del país, acompañado de un CD que pretende subsanar una falla histórica del sistema educativo argentino y que es el refuerzo del concepto de identidad nacional. Quizás la publicación no sea de tan fácil acceso, pero conseguirlo es acceder a una gran posibilidad de aprendizaje.

La escuela y el folclore no deberían estar tan disociados. Conocer qué es un gato, una zamba o una chacarera, a autores como el Cuchi Leguizamón, Manuel J. Castilla, Andrés Chazarreta, Ramón Ayala, por citar a algunos, o a cantores y grupos como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Los Quilla Huasi y tantos otros sirve. Todo eso mezclado es gran parte de nuestra esencia.

 

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