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Jueves 18 de Agosto de 2011

Flores para pedir por los derechos de los niños

Están en 6º y 7º grados. Pidieron a los adultos por una escuela inclusiva, que los chicos no trabajen y una mejor televisión.

Están en 6º y 7º grados y salieron por el barrio a recordarles a los adultos que los chicos y chicas tienen derechos. La excusa es la proximidad del Día del Niño; el instrumento: la entrega de una flor para que los tengan presentes. La idea es parte de un proyecto de educación en derechos humanos y ciudadanos que encaran docentes de la Escuela Nº 115 Provincia de Salta. Pidieron que no se discrimine, una escuela inclusiva, que los chicos no trabajen y una mejor televisión.

“Algunos piensan que el Día del Niño es sólo para regalar, nosotros queremos que recuerden que tenemos derechos y eso es de todos los días”. Palabra más palabra menos, la explicación la da Nazaria, de 6º grado, sobre el proyecto “Una flor por nuestros derechos”, tal como se llama la iniciativa (y por las dudas, entre risas, aclaran que también esperan los regalitos en su día).

La experiencia tiene su historia en un proyecto pedagógico que involucra la enseñanza de los derechos humanos: desde los ciudadanos, el cuidado del medio ambiente hasta los relativos a la verdad y la memoria. Son las profesoras Mónica Escudero y Claudia Martini las que lo vienen trabajando desde hace dos años con los mismos grupos de alumnos.

Lectura motivadora. Esta vez el Día del Niño fue la ocasión para hablar de los derechos de los pequeños. Para eso y como puntapié leyeron “Los Nadies”,  de Eduardo Galeano. “Pensé que sería un texto complejo para los chicos, pero mostraron que entendían muy bien de quiénes y de qué se hablaba”, comenta la maestra de lengua, Mónica Escudero.

Elías, de 6º, es el primero en levantar la mano y el que más entusiasta se muestra en relatar, detallar y opinar sobre el proyecto. “Los Nadies son los pobres, a los que no les reconocen la identidad, a quienes los gobernantes ven como un número”, dice el nene. Y para que no queden dudas hacia dónde se derivan estas apreciaciones aclara: “Esto tiene que ver con la discriminación”.

Karen está en 7º grado y se suma a los comentarios de Elías: “Los Nadies son considerados los chicos que están en la calle, sin educación ni vivienda, sin tener nada de lo que tenemos los que supuestamente somos ricos”.

Pero la charla e intercambio de miradas se detienen con fuerza sobre la discriminación y la inclusión educativa. ¿Alguna vez se sintieron discriminados, no tenidos en cuenta en sus opiniones por ser chicos? La mayoría asiente ante la pregunta de La Capital.

“Yo uso anteojos y me siento discriminado cuando me dicen cuatro ojos”, confiesa Elías. Y varios del grupo consideran que en sus familias no siempre son escuchadas sus opiniones con el argumento de que son “chicos”.

Las maestras repasan que una de las estrategias que se dieron para esta tarea fue contar con diferentes recursos, como notas periodísticas, fotos, dibujos y lecturas. La coincidencia de estas lecturas y apreciaciones se detuvo varias veces —cuentan las docentes— en la necesidad de tener una escuela para todos. Y la verdad es que de manera insistente los chicos y chicas de 6º y 7º grados manifestaron su acuerdo con este principio.

“Está muy bien que las escuelas sean para todos, y no que le digan que no se puede porque tiene alguna discapacidad; todos tenemos alguna, nada más que algunos necesitamos más ayuda que otros”, expresan.

Además de inclusiva, los chicos hablan de la importancia de que la educación sea gratuita. Isaías, de 7º grado, dice: “Una familia que no tiene mucho dinero no puede pagar para que sus hijos vayan a la escuela, todos necesitamos una educación gratuita”.

Trabajo infantil. El trabajo infantil figura entre las preocupaciones de los alumnos de la Escuela Nº 115, de San Nicolás al 1500. “Hablamos mucho de este tema, les preocupa realmente”, indican las docentes. Sentada en el banco de adelante, Camila lo explica así: “Siempre vemos chicos en la calle que trabajan, y eso no está bien. Los chicos no tienen que trabajar, todos tienen que ir a la escuela, comer y tener una familia”.

Las maestras cuentan que el proyecto apunta también a que los chicos piensen soluciones. Por eso, cada tanto, alguna mano se levanta en el aula para proponer que “no falten trabajo y educación”.

Mejor tele. No quedan al margen de estos pedidos los espacios de entretenimiento que merecen, entre ellos las ofertas de programas de televisión. Y aquí los chicos son bastante críticos hacia las propuestas de los canales abiertos. A partir de un artículo  que aportó Alan, de 6º grado, referido a que los canales de televisión debían prever programas para niños, surgió un debate interesante. Aquí los chicos comentaron que los únicos programas que pueden ver quienes no tienen cable están por la mañana, cuando están en la escuela. Entre otras conclusiones dijeron que el programa de Tinelli —aunque esté fuera de la hora que pueden mirar— lo ven igual porque “lo pasan de a pedacitos en todos los programas de chimentos de la tarde”.

¿Y alguien ve Pakapaka? Ante la pregunta, Kevin levanta la mano, cuenta que lo ve y que le gusta: “Dan cuentos, te enseñan ciudades y se ven diferentes chicos, está lindo”.

A la entrada de la escuela se ven fotos recortadas de revistas, bajadas de internet, frases y dibujos que hablan de los niños, niñas y sus derechos. En una de esa frases, Ricardo escribió a las familias y adultos: “Les escribo para recordarles que tenemos los mismos derechos que ustedes cuando eran chicos. Por eso no tienen que dejar que trabajemos. A un niño hay que darle diversión, alegría y tenerle mucho respeto”.

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