Policiales
Jueves 01 de Septiembre de 2016

Fiscales destacan el uso de un audio en juicio a policías

En una nueva audiencia del juicio oral en el cual se juzga a cinco policías de la seccional 19ª por cuatro hechos que incluyen delitos como extorsión, encubrimiento y mal desempeño, ayer las partes se focalizaron en la causa generada a partir de la detención de un hombre tras una balacera ocurrdia el 16 de marzo de 2014. Sin embargo, lo más jugoso de la jornada estuvo cuando tras la audiencia los fiscales Sebastián Narvaja y Adrián Mac Cormack, de la Unidad de Delitos Económicos y Complejos, hicieron saber que "luego de seis jornadas de audiencias, la situación de los acusados es cada vez más comprometida" y que "el audio que ha hecho trascender la defensa" y del cual La Capital diera cuenta en su edición de ayer, "no se trata más que de un intento por encubrir con hojarasca y con interpretaciones retorcidas de situaciones absolutamente regulares la verdad sobre los hechos: que estos cinco policías funcionaron como una asociación ilícita, como una mafia, con el único fin de obtener ganancias ilícitas a costa de las personas de su jurisdicción, horadando y esmerilando la confianza pública hacia la institución policial".

En una nueva audiencia del juicio oral en el cual se juzga a cinco policías de la seccional 19ª por cuatro hechos que incluyen delitos como extorsión, encubrimiento y mal desempeño, ayer las partes se focalizaron en la causa generada a partir de la detención de un hombre tras una balacera ocurrdia el 16 de marzo de 2014. Sin embargo, lo más jugoso de la jornada estuvo cuando tras la audiencia los fiscales Sebastián Narvaja y Adrián Mac Cormack, de la Unidad de Delitos Económicos y Complejos, hicieron saber que "luego de seis jornadas de audiencias, la situación de los acusados es cada vez más comprometida" y que "el audio que ha hecho trascender la defensa" y del cual La Capital diera cuenta en su edición de ayer, "no se trata más que de un intento por encubrir con hojarasca y con interpretaciones retorcidas de situaciones absolutamente regulares la verdad sobre los hechos: que estos cinco policías funcionaron como una asociación ilícita, como una mafia, con el único fin de obtener ganancias ilícitas a costa de las personas de su jurisdicción, horadando y esmerilando la confianza pública hacia la institución policial".

"Al día de hoy, 27 testigos presentados por la Fiscalía en tres casos diferentes confirman la hipótesis de la acusación", dijeron los fiscales. Y manifestaron que además "hay documentos y registros de GPS de los móviles policiales que han confirmado cada una de los hechos por los que se ha realizado la acusación dejando clara la estructura mafiosa que funcionaba en la seccional 19ª".

El juicio comenzó la semana pasada y como acusados están el comisario Guillermo Ruiz Díaz (ex jefe de la seccional), el suboficial Daniel Farini, el suboficial principal José Antonio Galván (chofer del comisario), el subinspector Víctor Luis D'Angelo y la suboficial Lucrecia Bustos, que era sumariante. Les achacan cuatro hechos en los cuales habrían pedido importantes sumas de dinero a detenidos a fin de modificar las actas de detención o negociar sus imputaciones.

En la audiencia de ayer se ventiló un episodio del 16 de marzo de 2014 en el que los dos ocupantes de una moto les dispararon a dos jóvenes que tenían antecedentes penales y terminaron internados en el Hospital Carrasco. A los heridos los policías los visitaron en el hospital, donde les reclamaron dinero para no armarles una imputación. En tanto a uno de los agresores, "Chamí" Q., lo apresaron en su vivienda y le incautaron una moto. Después les exigieron 30 mil pesos a la familia para liberarlo.

El audio es evidencia. Finalmente, los fiscales Narvaja y Mac Cormack sostuvieron al cierre de la jornada que "además de confirmar los postulados de la Fiscalía y de informar al Tribunal sobre los pormenores de los delitos de secuestro extorsivo, extorsión, encubrimiento agravado y falsedades de documento agravadas, los testigos han sido contundentes en aportar elementos que fortalecen la acusación por asociación ilícita. Por un lado, dos policías que actúan como matones en la calle apretando, extorsionando, amenazando; dos asistentes del comisario que se ocupan de pedir dinero a las víctimas extorsionadas, cumpliendo el rol del «policías buenos»; y el comisario cobrando rescates y garantizando la impunidad a través de la confección de actas falsas, de ocultar allanamientos ilegales, de apremios y de privaciones ilegales de la libertad, actuando como un verdadero «padrino»".

Sobre el audio que hizo trascender la defensa y del que diera cuenta ayer este diario, dijeron que "no se trata más que de un intento más por encubrir con hojarasca y con interpretaciones retorcidas la verdad sobre los hechos: que estos cinco policías funcionaron como una asociación ilícita, como una mafia, con el único fin de obtener ganancias ilícitas a costa de las personas de su jurisdicción, horadando y esmerilando con su actuación la confianza pública hacia la policía".

Y agregaron: "No es la primera vez que se utiliza el ataque personal a los funcionarios como única estrategia de defensa ante la falta de otra evidencia que mejore su situación. Ya hace un año hicieron la misma movida con el mismo audio que no es ningún «as en la manga», es evidencia que la Fiscalía registró, documentó y entregó a los defensores (como lo marca la ley). La propia Fiscalía Regional ha intervenido en la revisión del caso por pedido de la defensa y resolvió que «la metodología de grabaciones de audio para el registro de entrevistas testimoniales brindan un marco de transparencia de la investigación penal». En definitiva, buscan disfrazar de clandestino un procedimiento que la Fiscalía transparentó desde el primer momento. A nuestro modo de ver, se arrogan un corporativismo que no existe y pretenden enviar un mensaje: «no te metas con la policía». Sin embargo, las pruebas del juicio hablan por si mismas: los matones son los acusados".

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