La Región
Lunes 14 de Noviembre de 2016

Firmat: el museo lleva el nombre de un vecino

El municipio de Firmat impuso al museo el nombre Nelson Atilio Real en reconocimiento a quien se desempeñó como encargado desde la inauguración, el 30 de agosto de 1995, hasta que falleció en 2013.

El municipio de Firmat impuso al museo el nombre Nelson Atilio Real en reconocimiento a quien se desempeñó como encargado desde la inauguración, el 30 de agosto de 1995, hasta que falleció en 2013.

"En esos 18 años de labor nos dejó a los firmatenses un legado único a través de vivencias, testimonios y objetos que pueblan este espacio de compilación y recuperación de nuestra historia", dijo el intendente, Leonel Maximino, en el acto del que también participaron ediles, integrantes del municipio, familiares y amigos.

Además resaltó su figura al sostener que "fue un acopiador de recuerdos, un celoso custodio de nuestro patrimonio, y tenaz y minucioso como todo buen historiador que nunca concluye su tarea.

La propuesta surgió del Taller Literario "Nuestras Letras" cuya representante, Elida Calatrava, dijo que "es un honor que el museo lleve su nombre". Su nieta Julia Real expresó que "desde 1995, cuando contribuyó como tantos apasionados firmatenses de la historia, el museo fue su segundo hogar al que dedicó empeño, esfuerzo, sueños y mucho amor".

El historiador, Carlos Bleynat, destacó que Real "fue testigo viviente de la historia de Firmat, tenía la tradición de su familia pionera" al tiempo que ponderó su "memoria fotográfica, porque cuando Nelson decía «esa casa fue de Juan o Pedro, nadie dudaba»".

La actual responsable del museo y compañera de trabajo, Gabriela Martínez Castro, aseguró que "conocía mil y una anécdotas de personalidades que visitaron Firmat", y dijo que "los temas que prefería eran el Club Firmat, las chapas patente, los pines, reuniones políticas y festejos locales".

Homenaje a Coca. También tuvo un merecido reconocimiento la extinta enfermera firmatense Constancia Gutiérrez de Serrano al ser identificado con su nombre el Centro de Salud de barrio Fredriksson cuya iniciativa fue impulsada por el ex edil Gustavo Altamirano a través de la Banca Ciudadana.

"Es un homenaje a alguien que consagró gran parte de su vida a la asistencia y el cuidado de las personas que la necesitaron", dijo Maximino para reconocer el perfil solidario de "Coca", como la conocían. "Esta fue su casa —añadió— nos enseñó con su labor que lo primero son siempre las personas".

El periodista Mariano Carreras leyó un texto de su libro Duendes Puebleros: "Ella siempre dijo que «solidaridad no es dar lo que sobra sino compartir lo que se tiene».

La doctora, Marta Vilar, quien compartió días de trabajo con Coca dijo que "supo lo que era salud mucho antes de los que tuvimos que estudiarlo para saberlo".

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