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Viernes 15 de Julio de 2016

Fin de una era: cierra el restaurante Four Seasons

A los dueños del mítico lugar de Manhattan que lleva 60 años abierto y fue punto de encuentro de lo más granado, no le renuevan el alquiler

Limusinas negras y taxis amarillos paran delante de la entrada cubierta por un techo en una calle lateral de Park Avenue en Nueva York. Hombres vestidos de traje y mujeres con elegantes vestidos entran a The Four Seasons, un restaurante que lleva casi 60 años abierto en una de las alas del edificio Seagram diseñado por el arquitecto estrella Mies van der Rohe (1868-1969) .

Aunque es una verdadera institución, este sábado 16 será el último día en que se sirva allí su famosa comida de tres platos Poolside Lunch por 59 dólares (unos 53 euros).

"El cierre marca el final de una era", se lamentó el New York Times. "El Four Seasons fue probablemente el restaurante más importante de Nueva York del siglo XX, americanizó la cultura de la comida noble e inició muchas tendencias que dominan hasta hoy el sector de la restauración en Estados Unidos". Por ejemplo el menú por temporada o el concepto de farm to table (de la granja al plato), es decir de ingredientes frescos de producción local.

Pero sobre todo una tendencia, el power lunch. Al Four Seasons había que ir para ver y ser visto. Famosos como la editora jefe de la revista Vogue Anna Wintour, la presentadora Barbara Walters, el ex secretario de Estado Henry Kissinger o la modelo Heidi Klum son clientes habituales y a ellos se suman banqueros ricos, periodistas influyentes, editores y políticos.

El Four Seasons dominaba el "delicado arte de reunir a los mayores egos de Nueva York". En el local inaugurado en 1959 se invirtieron en su día nada menos que 4,5 millones de dólares. El diseño interior fue obra de Philip Johnson (1906-2005), que ideó la piscina en mitad del salón con los techos altos y las ventanas hasta el suelo. A modo de comparación, el museo Guggenheim en Central Park, inaugurado ese mismo año, costó tres millones de dólares.

"Su tiempo ha pasado". Pero el Four Seasons no se marcha por voluntad propia. Desde hace 21 años dirigen el restaurante Julian Niccolini y Alex von Bidder, según los medios con ganancias. Pero en el año 2000 el edificio Seagram fue vendido al zar inmobiliario de origen alemán Aby Rosen y su firma RFR Holding, que ahora optó por no prolongar el contrato de alquiler del local de lujo. "Los responsables me caen muy bien", declaró Rosen. "Pero su tiempo ha pasado y a veces también tienen que desaparecer cosas estupendas".

Rosen ya dio ejemplo de ello el año pasado al deshacerse de "Le Tricorne", un tapiz de pared de seis por seis metros obra de Pablo Picasso, la obra de mayor tamaño del artista en Estados Unidos.

Durante más de 50 años estuvo colgado en un hall y los expertos en arte adoraban la combinación entre el Picasso y el edificio de cristal. Pero a Rosen no le gustaba. "Es mi edificio. Es una obra de arte en mi edificio. Tengo derecho a exigir que lo quiten, por la razón que sea".

El próximo en irse será el Four Seasons, cuyo inventario será subastado a finales de mes. Las ollas a 300 dólares, las sillas a partir de 1.000 y un servicio de café desde 500 dólares.

En el lugar habrá un nuevo restaurante y los dueños del Four Seasons prometen volver a abrir a una distancia de cinco minutos a pie. Pero, tal como tituló el New York Times, "el almuerzo ya nunca será lo mismo".

Christina Horsten / DPA

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