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Martes 13 de Octubre de 2009

Filma tu aldea

Internet aloja miles de millones de fotos personales y millones de horas de videos hogareños. Hay de todo tipo: de mayor o menor calidad, mascotas haciendo su gracia, fiestas y hasta asaltos, incendios o accidentes automovilísticos. Las cámaras digitales son cada vez más accesibles. ¿Llegará el día en que todo lo que ocurra quede registrado? ¿Quedará algo sin fotografiar en algunos años?

Por muy poco no conseguí tomar una foto que tal vez hubiese sido interesante. Una mujer, quizás turista, elevaba al cielo su cámara digital compacta y apuntaba al edificio de la Bolsa de Comercio. Algunos metros más atrás, un hombre, probablemente un ejecutivo que regresaba a casa, retrataba con su celular a la turista fotógrafa. Cada vez es más habitual que un ocasional transeúnte saque su teléfono y ¡click!, decida inmortalizar un momento cualquiera en lo que podría ser una buena foto. Cada vez hay más cámaras en las calles, y quizás no estemos lejos del día en que la foto más habitual sea la de un eventual fotógrafo en plena acción.

Hace algunos días fui a un recital. Las luces se apagaron, la artista salió a escena y al mismo tiempo se encendieron cientos de pantallitas. Eran cientos de cámaras digitales y celulares tratando de capturar el momento. Todos querían su propia foto de la cantante, o quizás un recuerdo aún más efectivo: el video que dejara documentado que habían sido testigos de un hecho único. De hecho, conseguí una buena foto (bueno, le faltaba un poco de foco...) de la "manada" de fotógrafos.

A medida que las nuevas tecnologías se hacen más accesibles para la mayoría de la gente, más eventos y hechos son capturados en fotos y videos. Y ya no es suficiente con tener una colección de recuerdos en casa, ahora el mundo tiene que saber qué nos pasó. Y para eso están Flickr y YouTube, apenas para nombrar a los más conocidos sitios de internet para alojar y compartir fotos y videos. Y a esto hay que sumarle decenas de sitios similares, las cámaras de seguridad, las cámaras de tránsito que transmiten en tiempo real por la web, y el Street View de Google Maps que pretende fotografiar en 360 grados cada rincón del mundo. ¿Llegará el día en que todo lo que ocurra quede registrado en algún lugar?

Se dice que en los últimos años se tomaron más instantáneas que en toda la historia de la fotografía hasta el siglo XX. Parece fácil demostrarlo. En noviembre de 2008 alguien subió la foto número tres mil millones a Flickr. Hace algunos días la cifra trepó a cuatro mil millones. Cualquiera podrá preguntar: ¿cuántas de esas fotos valen la pena? ¿Cuántas pueden catalogarse como verdaderas obras de arte? Supongamos que el uno por ciento son buenas fotos. Supongamos que el 0,1% son fotos excelentes. Estamos hablando nada menos que de cuatro millones de imágenes excelentes. En todo caso, eso es lo de menos; la pregunta sería otra: ¿quedará algo sin fotografiar de aquí a algunos años?

Mientras en Flickr se alojan más de tres mil nuevas imágenes por minuto, en YouTube se suben unas veinte horas de video por minuto. Lo que significa que en un año habrá solamente en ese sitio otras diez millones de horas de video. ¿Qué sentido tiene que exista todo ese material en internet?

Digamos que sí lo tiene. Es nada más y nada menos que subir a la web los álbumes de fotos y las colecciones de videos de nuestras vacaciones, del nacimiento de nuestros hijos y de sus primeros pasos, de los fuegos articiales de fin de año, de cada fiesta, de las gracias de la mascota, de los huevazos el día de la graduación, del asado en familia del último fin de semana. Y de paso tenemos la oportunidad de espiar en las vidas de nuestras personas más cercanas y también de gente que jamás conoceremos. Tiene algo de aquella frase tan inocente como tentadora: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo". Todo un manifiesto 2.0, el más puro espíritu colaborativo.

Alguna vez me encontré con una campaña de la organización de derechos humanas Witness (testigo). Fue hace unos diez años. El slogan era (y sigue siendo) algo así como: "Miralo. Filmalo. Cambialo". Decían que, algún día, en cada lugar donde alguien estuviera violando los derechos fundamentales de una persona, otra estaría filmándolo. En aquel entonces parecía una exageración, pero ya no lo es.

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