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Sábado 22 de Mayo de 2010

Festejos por los 135 años de un proyecto innovador

La historia comenzó a escribirse de la mano Luisa Denning y Jennie Chapin, dos maestras norteamericanas que a fines del siglo XIX llegaron a Rosario para crear un colegio "dirigido al desarrollo de una educación nueva, integral y liberadora". A 135 años de su fundación, el Centro Educativo Latinoamericano (CEL) se prepara para celebrar desde el próximo miércoles la vigencia de lo que sus directivos entienden como un "proyecto progresista" que apunta a "la formación de un alumnado crítico".

La historia comenzó a escribirse de la mano Luisa Denning y Jennie Chapin, dos maestras norteamericanas que a fines del siglo XIX llegaron a Rosario para crear un colegio "dirigido al desarrollo de una educación nueva, integral y liberadora". A 135 años de su fundación (se cumplirá el 28 de mayo), el Centro Educativo Latinoamericano (CEL) se prepara para celebrar desde el próximo miércoles la vigencia de lo que su directora, Marta Gervasio de Romero, entiende como un "proyecto progresista" que apunta a "la formación de un alumnado crítico".

Gestado en sus inicios como establecimiento para señoritas, el entonces Colegio Norteamericano se estableció en 1875 —tan sólo un año después del arribo de las educadoras estadounidenses— en un edificio alquilado en Entre Ríos al 500.

Años más tarde se muda a Laprida al 400, pero ante el sostenido crecimiento de la matrícula comienza en 1908 la construcción de un nuevo edificio en bulevar Argentino 1352 —hoy Pellegrini—, donde se encuentra actualmente el colegio metodista, el más antiguo de su tipo de la Argentina.

Alumnado crítico

"Lo que nosotros pretendemos es contribuir a la formación de un alumnado crítico, pensante, que pueda abordar las problemáticas actuales desde la responsabilidad, el reconocimiento del otro y la libertad, que son los valores fundantes de la institución", apunta Marta Gervasio, directora del establecimiento al que asisten actualmente cerca de 630 alumnos desde nivel inicial hasta la secundaria, a los que se les agregan alrededor de 150 en la Eempa que funciona en la institución.

"Este colegio —agrega Marta Gervasio— fue gestado como un proyecto progresista, que abarca la integralidad de la persona, y con una fuerte marca en el orden de las artes, como la música y el teatro, incorporado este último incluso a la currícula del secundario". Además cuentan con talleres ajedrez, robótica y escultura, entre otros espacios.

Si bien el colegio pertenece a la iglesia evangélica metodista, se caracteriza "por ser una escuela confesante, pero no confesional", aclara su directora. "Confesamos nuestra fe pero convivimos con distintos credos y posturas, en tanto y en cuanto sea un espacio de respeto", agrega.

Convivencia

El compromiso social es otro de los rasgos distintivos que la directora del Latinoamericano rescata como aspecto identitario del establecimiento. "La escuela trata de adecuarse y acompañar los vaivenes sociales tan difíciles que nos tocan, y si bien los conflictos sociales también atraviesan las paredes escolares, se trabaja fundamentalmente el tema de la convivencia con mucha seriedad y responsabilidad", cuenta.

Compromiso social

Puertas afuera, los alumnos del colegio de Pellegrini al 1300 desarrollan, en forma voluntaria y a contraturno, tareas de extensión a la comunidad. Organizadas desde el departamento de orientación cristiana, desarrollan distintas tareas solidarias, como las que realizan por estos días alumnos y padres de la primaria con las comunidades Wichi y Toba. Se trata de ayudar con un claro compromiso social a "nuestros hermanos aborígenes que están bastante olvidados", reconoce la directora.



 

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