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Sábado 08 de Agosto de 2009

Fernando Osorio: una alianza para enfrentar conflictos

Fernando Osorio es psicólogo y un especialista en niñez y adolescencia. Al referise al lazo que se da entre la escuela y las familias, considera que muchas veces una y otras depositan en el otro responsabilidades y roles propios. Dice además que en los días sin clases por la gripe A, ese lazo entre padres y maestros estuvo en el centro de la escena, y también permitió ver cómo ciertas fallas en el ejercicio de la autoridad cobraron importancia.

Osorio es además asesor de instituciones educativas en temas de conflictos y violencia escolar. Temas que estarán presenten en un congreso internacional —en el que participará el psicólogo— organizado por la Editorial Noveduc que, bajo el lema “La decadencia de la autoridad”, se realizará en la Ciudad de Buenos Aires del 8 al 10 de octubre.

En diálogo con La Capital, Osorio destaca además que “cuando la organización escolar tiene una buena llegada y trabaja aliada con los padres, disminuyen muchísimo los conflictos en el aula”.

En estas semanas se habló mucho del rol que jugaron los padres durante los días sin clases, ¿cómo impactó esto en las dinámicas familiares?

No creo que haya habido mucha conciencia de parte de los chicos de que esto implicaba una medida preventiva, sino que para ellos significó más la extensión de un mes de vacaciones. Escuché que a los padres les resultaba sumamente complejo poder concientizar a los chicos que no se trataba de un receso por vacaciones. Y eso se junta con otras cuestiones, sobre todo cómo los padres les trasmiten a los chicos restricciones, límites y cierta reflexión sobre la realidad. Lo que ocurre es que en muchos casos los chicos estaban solos, y entonces era bastante más difícil ponerles límites. Los padres seguían trabajando, entonces era complejo poder controlarlos. Lo que se pone en evidencia es justamente qué aspecto más simbólico de la autoridad es el que está en juego en este tipo de medidas. Porque se supone que la autoridad, como cuestión simbólica, va de uno más experimentado con más años y recorrido en la vida a uno con algo menos de esto. Entonces hay que ver en qué aspecto simbólico la autoridad falla para que la ausencia de un padre genere que el chico no respete esa autoridad. La autoridad sólo funciona si, en ausencia de quien la ejerce, quien se tiene que someter a esa autoridad le hace caso.

¿Cómo hacer para que se los padres se involucren como miembros de la comunidad educativa?

Hay muchos padres que sí se involucran en la comunidad educativa. Pero hay un conjunto de ellos, bastante numeroso y de diferentes estratos sociales, que ejercen una suerte de “depositación” del chico en la escuela. Pero que a su vez esa actitud es mutua, porque también lo hace la institución escolar. Depositan en el otro responsabilidades, roles y ejercicios de autoridad que les son propios. Trabajo como supervisor institucional en las escuelas en temas de conflictos y violencia, casi siempre entre alumnos y padres, o alumnos y docentes. Pero también de padres involucrados haciendo alianza con los chicos. Ese es el modelo típico de las consultas que se están haciendo en esta época, donde a los docentes les cuesta poner un límite o ejercer una acción más “represiva” sobre un alumno para limitar sus impulsos. Y en muchas otras ocasiones los padres aparecen aliándose con el hijo y enfrentándose a la organización escolar. Ahí encontramos un ejemplo, cuando no termina de quedar en claro, ni para los padres ni para la escuela, dónde está el límite de lo que significa la crianza, y dónde el límite de la formación académica.

En muchos casos hubo padres que se preocuparon, retirando la tarea de sus hijos ¿Cómo hacer para que el vínculo entre padres y escuela se fortalezca?

Hay algo medio espasmódico en la reacción. Algo similar a lo que sucedió en 2002 con las asambleas barriales. Hubo una cosa espasmódica de la población por querer cambiar las cosas y reunirse. Pero en cuanto la crisis comenzó a pasar y todo se empezó a acomodar, parecía que todo eso no era necesario. Y en la relación de padres y organización escolar pasa lo mismo. Ante una crisis hay algo medio espasmódico de reaccionar, y entonces los padres estaban atentos a si le mandan la tarea, si hay que hablar con el colegio, si el chico cumple con la tarea. Hay muchas organizaciones escolares que trabajan muy bien con la comunidad, y no se manejan en esta dialéctica de ver quién tiene la culpa; entonces tienen muy buena recepción con los padres, y una comunidad de padres bastante receptivos a colaborar. Pero esto es prioritariamente una función de la organización escolar. Cuando en una escuela hay una comunidad de padres muy reactiva, todo el tiempo confrontando o teniendo una actitud negativa hacia la organización escolar, es porque algo de ésta no está funcionando bien. Y por el contrario, cuando la organización escolar tiene una buena llegada y trabaja aliada con los padres, disminuyen muchísimo los conflictos en el aula.

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