Agroclave
Viernes 18 de Noviembre de 2016

Felipe VI alerta del desencanto con la política y pide diálogo

El rey de España inauguró la duodécima legislatura tras casi un año de bloqueo. Desplante de la agrupación Podemos

Tras casi un año de bloqueo político, dos elecciones generales y dos investiduras fallidas del jefe del gobierno, España inauguró ayer de forma oficial su duodécima legislatura con una sesión solemne en el Congreso de los Diputados en la que el rey Felipe VI pidió "diálogo y entendimiento". "Nuestro pluralismo político requiere de un diálogo permanente y de un debate siempre constructivo", advirtió con gesto serio. Y pidió a los representantes políticos que estén "a la altura de la trascendencia y la seriedad de los retos" de España. Por primera vez en la historia reciente del país, cuatro grandes fuerzas políticas estuvieron representadas en este acto solemne en la Cámara baja: además del conservador Partido Popular y del Partido Socialista (PSOE), que sustentaron el sistema bipartidista durante décadas, asistieron el izquierdista Podemos y el liberal Ciudadanos. Ambos entraron por primera vez en el Parlamento tras las elecciones de diciembre de 2015, aunque la falta de acuerdo para formar gobierno propició una etapa de parálisis que impidió inaugurar formalmente una legislatura hasta ahora, una vez que el conservador Mariano Rajoy hubo revalidado su cargo al frente del Ejecutivo, el 29 de octubre.

Felipe VI alertó de que el nuevo Congreso de los Diputados, más fragmentado que nunca, "necesita el compromiso de todos con el interés general para resolver los problemas de los ciudadanos". También la presidenta del Congreso, Ana Pastor, recordó que el Parlamento es el "principal foro de debate político" de España.

Inquietud y malestar. El rey no obvió la "compleja situación" política vivida en España en los últimos meses y advirtió que la falta de acuerdo entre los partidos para formar gobierno y la repetición de las elecciones en junio generaron inquietud, malestar y desencanto entre los ciudadanos, así como "preocupación" entre los aliados de España. "Creo, sin embargo, que es muy importante subrayar que la crisis de gobernabilidad se ha resuelto finalmente con diálogo, con responsabilidad y también con generosidad", apuntó, en alusión velada a la decisión del PSOE de dejar gobernar a Rajoy, que sumergió a los socialistas en una profunda crisis.

Felipe VI presidió por primera vez como rey la sesión de apertura de las Cortes, que inauguró de forma oficial la duodécima legislatura de la etapa democrática española. La única vez que hasta ahora se había dirigido al Congreso fue el día de su proclamación, en junio de 2014.

El monarca entró a la Cámara baja española por la puerta principal del edificio, abierta solo en ocasiones especiales y flanqueada por dos leones de piedra. Una vez en el interior, todos los parlamentarios se pusieron en pie y lo recibieron con un aplauso, excepto los del partido izquierdista Podemos. La coalición Unidos Podemos, formada por Podemos e Izquierda Unida (IU), quiso escenificar con éste y otros gestos su distanciamiento con la monarquía. Ninguno de sus diputados aplaudió ayer las palabras de Felipe VI ni acudió al besamanos posterior con el rey, la reina Letizia y sus dos hijas.

En el hemiciclo, además, se vieron símbolos republicanos, como una bandera y una camiseta con el lema "Yo no voté a ningún rey", portada por un diputado de Unidos Podemos. "Nosotros no estamos aquí por ser hijos de nadie ni por tener sangre azul. Estamos en el Parlamento porque nos han votado los españoles. Con todo el respeto, tenemos mucha más legitimidad porque a nosotros nos vota la gente", dijo el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Otros partidos, como el independentista vasco EHBildu o el catalán ERC, ni siquiera asistieron a la sesión.

Retos. En su discurso, Felipe VI tocó los principales retos a los que se enfrenta España, tanto en el contexto nacional como en el internacional. Destacó la necesidad de impulsar "la cohesión social" tras la crisis económica que golpeó a los españoles, aludió a la unidad de la nación ante el desafío independentista de Cataluña, a la continuidad del proyecto europeo y a la comunidad iberoamericana. También citó uno de los problemas que más preocupa a los españoles: la corrupción, que "ha indignado a la opinión pública" en el país y que "debe seguir siendo combatida con firmeza", según dijo.

Aunque la sesión de ayer en el Congreso simboliza la inauguración formal de la legislatura, las Cortes fueron constituidas en julio. Sin embargo, se prefirió esperar a que hubiera investido un presidente del gobierno para celebrar el acto solemne. En la anterior legislatura, tras las elecciones de diciembre de 2015, no llegó a tener lugar ya que el intento de investidura de un presidente del gobierno fue infructuoso y el rey se vio obligado a disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones.

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