Política
Martes 12 de Julio de 2016

Felipe Michlig: "Los radicales no se irán del Frente"

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El vicegobernador Carlos Fascendini bromea cada vez que lo presenta en público y lo llama afectuosamente "el senador vitalicio". Felipe Michlig, el representante del departamento San Cristóbal en la Cámara alta provincial, es actualmente el decano del cuerpo.

El legislador, de 53 años, era el presidente del comité provincial de la UCR cuando el Frente Progresista (FPCyS) se extendió a la provincia y la suerte de su partido quedó atada a la de candidatos socialistas. Entonces fue un acérrimo opositor a la conformación de esa alianza que, por aquellos años, impulsara con ahínco el actual diputado nacional Mario Barletta, quien lo sucedió en la conducción del radicalismo santafesino.

El devenir político quiso que ahora el crítico sea Barletta y se reconozca a Michlig entre los más férreos defensores de la coalición gobernante. "Es el más socialista de los radicales", lo chicanean algunos correligionarios. El asegura que "el Frente Progresista es, en la actualidad, lo que reclamaba cuando se opuso a su conformación original: un espacio de verdadera integración en plano de igualdad entre los partidos, de debate y consenso". Y anuncia su "definitiva institucionalización".

Michlig es uno de los fundadores de NEO, espacio interno en la UCR que no quiere estar asociado al PRO, y critica la gestión del presidente Mauricio Macri. "La UCR no se irá del FPCyS", subraya a La Capital. Pero quizás la definición más llamativa del senador, que quiere reformar la Constitución santafesina pero piensa que, para destrabar el proceso, lo ideal sería habilitar la reelección del gobernador recién a partir de 2027, es la que afirma que "la UCR no tiene dirigentes que se proyecten todavía" con chances para ocupar la Casa Gris, a diferencia de sus aliados socialistas.

—El gobernador Miguel Lifschitz afirma que en la provincia las cosas están mejor que en la Nación, pero sus críticos dicen que es una gestión que todavía no arrancó...

—Coincido con el gobernador. Nuestra gestión arrancó después de una elección que se ganó por décimas porcentuales de diferencia y lo lógico hubiera sido esperar cierta debilidad de origen en el comienzo. Pero ocurrió todo lo contrario y eso se debe a la impronta en el accionar y la fuerza de Lifschitz y todo el gabinete del Frente Progresista, que demuestran ser un gobierno fuerte.

—¿En dónde ubica esa fortaleza?

—En que es un gobierno con mucha acción, respuestas, con amplitud y diálogo hacia distintos sectores y que nadie se lleva por delante. Hasta la oposición comenta positivamente la actitud de Lifschitz y su equipo. Además, cuenta con un plan de obra pública muy ambicioso. Una enorme cantidad de obras están en marcha. Es cierto que, por su magnitud, costó poner a andar los procesos, pero se lo está viendo con las licitaciones diarias y con mucha presencia de los funcionarios. El gobernador es incansable. Es un animal político que se multiplica para estar en distintos lugares, y eso la gente lo valora mucho.

—¿No es sólo una opinión de un miembro integrante del gobierno?

—No, es un dato que ya reflejaron las encuestas. Todos los sondeos dan una imagen altamente positiva, tanto al gobernador como a su gestión.

—Siendo tan entusiasta defensor de esta gestión, algunos dicen que usted es el más socialista de los radicales...

—(Se ríe) Soy el más frentista. Por supuesto, algunos correligionarios me chicanean con eso, pero lo cierto es que la mayoría de los dirigentes de los distintos partidos, y diría en gran medida los radicales, logramos comprender lo que implica una coalición entre partidos.

—En su momento, usted fue un férreo opositor a la alianza con el socialismo.

—Porque queríamos construir el frente que hoy está empezando a dar pasos concretos. En su momento, como presidente de la UCR, sin dejar de lado nuestra pertenencia e identidad partidaria, manifestaba que tenía que haber un frente plural en el que pudiésemos opinar, sostener posiciones diferentes y ayudar en la tarea de gobernar. Es decir: sentirnos parte integrante del frente que se empezaba a construir.

—¿Al principio no fue así?

—No, y eso genero muchísimos inconvenientes. Con la gestión de Antonio Bonfatti dimos un paso importante en al consolidación del frente y hoy estamos avanzando en el afianzamiento definitivo como proyecto político colectivo. Un espacio político superador, incluso de los mismos partidos que lo componen.

—¿Eso no haría que pierdan esa identidad y pertenencia partidaria de la que acaba de hablar?

—Eso no significa que el radical no siga siendo radical, el socialista lo mismo, o que el demoprogresista deje de ser tal, sino entender que tenemos una herramienta formidable para resolver problemas que la ciudadanía demanda hace tiempo.

—¿El radicalismo resignó la posibilidad de poner un gobernador?

—Para nada. Seguimos pensando y trabajando, pero para eso hay que construir liderazgos, armar equipos, tomar experiencia, buscar posicionamientos de distintos dirigentes. No se crea un candidato de un día para otro. En eso, quienes hasta el momento estuvieron mejor posicionados fueron los socialistas, porque un ex intendente rosarino de esa fuerza (Hermes Binner) logró el quiebre de la hegemonía del partido que venía gobernando. Luego, su hombre de confianza y ministro de Gobierno hizo que la gente entienda que era la continuidad más clara y el gobernador actual había logrado antes dos mandatos en Rosario. Nosotros no hemos tenido todavía ni hemos podido construir esos liderazgos. Pero seguimos trabajando para que eso ocurra. En algún momento el radicalismo volverá a gobernar la provincia y lo haremos dentro del Frente Progresista.

—En política, lo que se critica en un momento se puede defender en otro.

—Así es y el FPCyS es una construcción de 20 años que se convirtió en una herramienta de confianza para la ciudadanía. En la última reunión bilateral decidimos su definitiva institucionalización. Santiago Mascheroni quedó encomendado por el radicalismo para avanzar en el borrador de esto que siempre reclamó nuestro partido.

—¿Y si también se institucionaliza Cambiemos en la provincia?

—He escuchado que en agosto el PRO quiere armar una mesa provincial.

—¿La UCR podría partirse?

—No. El presidente del partido, José Corral, conoce que la posición mayoritaria en la UCR es seguir siendo integrantes del Frente Progresista y tiene que respetarla. Todos, incluido Corral como intendente de Santa Fe, no fuimos elegidos por Cambiemos sino por el FPCyS.

—Pero en la segunda vuelta todos los radicales santafesinos trabajaron el voto de Cambiemos...

—La convención nacional decidió que la UCR sea parte de Cambiemos en la Nación y dejó en libertad para que los distritos resuelvan de acuerdo a su realidad.

—¿Cuál es el problema de que vayan a las legislativas nacionales con Cambiemos y en las municipales con el FPCyS si habrá elecciones desdobladas?

—Ninguno.

—¿Votarán una reforma constitucional con reelección del gobernador?

—Somos reformistas. Todos los cargos tienen reelección, menos gobernador y vice, pero no es lo más importante. Podríamos establecer que la reelección comience a regir dos mandatos a futuro y zafamos de un tema que siempre empantana la posibilidad de una reforma.

—A favor tienen que no sólo le ganaron al peronismo, al que debilitaron electoralmente, sino que han gobernado con el PJ en la oposición sin mayores problemas.

—Siempre tenemos errores, pero se pudo gobernar bien. No tener ningún funcionario denunciado o procesado marca la diferencia. Fue muy meritorio lo de Bonfatti gobernando en absoluta paz política y social con las dos Cámaras legislativas en manos de la oposición. Hoy Lifschitz, tiene un Senado adverso y se pudo avanzar en la aprobación de una ley que no me gusta llamar de endeudamiento sino de financiamiento de obra pública. Es un hecho histórico. Es cierto que es la primera vez en la historia de la provincia que se saldrá a colocar títulos de deuda pública al mercado de capitales, pero porque la óptima situación financiera santafesina lo permite y porque es una deuda a utilizar para obra pública, a diferencia de otros distritos que deben endeudarse para cubrir gastos corrientes por rojos financieros.

—El PJ objetó que en tal situación ese dinero inmovilizado le costaría intereses a la provincia.

—Pero también la provincia tiene la posibilidad de generar rédito financiero por ese dinero depositado. Lo que pudimos consensuar son estos 500 millones de dólares que es, igualmente, una cifra importante.

—¿Qué dice frente al rumor de que 250 millones serán de libre disponibilidad para las obras que decida el gobierno y los otros 250 en obras que los senadores reclaman para sus departamentos?

—No es así por el simple hecho de que el 90 por ciento de las obras incluidas en el anexo de la ley coincide con el listado de prioritarias que el Ejecutivo había enviado en el proyecto original. Obvio, ese listado original era en función de 1.000 millones dólares. La mitad no alcanzará para todas las obras que queremos hacer, pero es un punto de partida para ejecutar esto y ponerse de acuerdo para buscar financiación, si no tenemos recursos propios, dentro de un año y seguir.

—Como usted lo cuenta parece que fue fácil acordar, pero fueron necesarias tres semanas de cabildeos...

—Había diferencias. Estábamos los que queríamos aprobar el proyecto original y los que no, principalmente la oposición. Pero fue crucial la gestión del vicegobernador y de los ministros de Gobierno, Economía e Infraestructura para llegar al acuerdo.

—¿Qué harán si los mercados, alterados desde el Brexit, no se estabilizan?

—No se pagarán intereses por encima de lo que ha colocado la Nación, que rondan el 7 por ciento.

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