Escenario
Sábado 03 de Septiembre de 2016

Fátima Florez: "No hay que pasarse de rosca para ser más gracioso"

La actriz presenta hoy en el círculo "Fátima para todos", en el que recorre su historia a través de casi treinta figuras argentinas.

Fátima Florez es la referente femenina indiscutida en el segmento de las imitaciones. Su ingenio y su sensibilidad para captar la esencia de personajes de la farándula y la política le permite mostrar con humor y respeto un amplio arco de posibilidades. Así lo hace en "Fátima para todos" con el que regresa a Rosario. Asociada al humor, confesó su deseo de mostrar su faceta de actriz dramática, contó cuáles son los límites a la hora de hacer reír y concluyó que la imitación es "un acto de amor". La propuesta incluye catorce artistas en escena, veinte cambios de vestuario y casi treinta imitaciones, en lo que definió como un viaje junto a las figuras que marcaron su historia. La cita es hoy, a las 21 y a las 23.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza).

   —¿Imitar es un homenaje?

   —Si... no sé si llamarlo homenaje porque a veces un homenaje uno lo piensa cuando la persona falleció, pero la verdad que es un trabajo con mucho amor, mucha dedicación y una entrega muy grande porque para elaborar un solo personaje realmente está meses de preparación, de investigación, de conocer cómo piensa, cómo siente, captar el alma del personaje. Por supuesto que el color de la voz, los gestos, los movimientos son importantes. Así que no se si diría un homenaje, pero sí un acto de amor.

   —¿Qué tiene que tener una persona para que lo imites?

   —En principio que sea popular, que esté en los medios, que sea conocido por el público. Después hay personajes que tienen rasgos más sobresalientes que otros. Por ejemplo Cristina (Fernández) tiene mucho material de donde extraer para imitarla, desde el color de la voz, cómo habla, cómo mueve las manos. Después el que fue una sorpresa fue el personaje de Vidal (María Eugenia, gobernadora de Buenos Aires). Todos la vemos como más tranquila, o tiene una forma más suavecita de hablar y sin embargo por ese lado entré al personaje y llegó al público, sin rasgos tan sobresalientes y también llegó.

   —¿Cómo es el proceso de elaboración? ¿Es necesaria la similitud física o es algo más interno?

   —Es necesario que se parezca físicamente, pero también es muy interno. De hecho en el espectáculo hago un popurrí sobre el final con una serie de imitaciones donde no hay cambio de maquillaje o vestuario, y ahí se aprecia el color de la voz y el hecho de jugar con los músculos de la cara y con los gestos, donde me acerco a los personaje sin necesidad de cambiar físicamente.

   —¿Por qué no hacés más hombres?

   —Hombres hasta ahora solamente hago Michael Jackson en el espectáculo, es un cuadro muy fuerte, se canta en vivo con las coreografías originales, y en otro espectáculo hacía Justin Bieber. Hasta ahora nunca hice más hombres porque considero que soy una especialista en hacer mujeres y me divierte mucho hacerlo. Hasta ahora no me llamó la atención y además considero que hay muchos imitadores hombres que son excelentes y prefiero que los hagan ellos. Hasta ahora, igual nunca digas nunca porque si hago alguno me van a decir que había dicho lo contrario (risas).

   —¿Cuál es el límite para que la imitación no sea una parodia o resulte ofensivo?

   —La verdad que es una delgada línea donde uno trabaja desde la imitación, por supuesto haciendo una parodia, una caricatura, pero sin pasarse de la raya cosa que no te burles ni le faltes el respeto a nadie. Así que hay que estar siempre pendiente de eso para no pasarte de rosca o de la raya para intentar ser más gracioso. Yo tengo un límite con las imitaciones y es la salud o la enfermedad. En esa no te podés meter. Por supuesto que con eso no se puede hacer humor.

   —¿Qué personajes de ficción te gustaría poner en escena?

   —Tengo dos personajes que no son imitaciones, que son creaciones mías, que no se dieron mucho a conocer y si el día de mañana hago un programa de televisión puede ser que los ponga o en otro espectáculo. Son Doña Rosa, el que está en el inconsciente popular, la mujer que está en su casa, que maneja el control remoto, que decide qué se ve y qué no, y quien triunfa y quién no. Y Kenny, que es todo lo contrario, es una pendejita, que está queriendo ingresar en el mundo artístico y no tiene ningún talento, pero es bonita, y tiene un poco floja la bombacha (risas). Es Kenny, que ni canta, que ni baila, que ni actúa, pero es preciosa (risas).

   —¿Qué tipo de mujeres te resultan más interesantes para imitar, las poderosas, las sexis?

   —No tengo un tipo preferido de mujer para imitar. Lo que más me divierte, que es lo que hago justamente, es imitar mujeres muy diferentes unas de otras. Todas con personalidad, pero muy diferentes. Algunas son más sexys, otras más estructuradas, más modelito, otras no tan femenina, pero que sean bien diferentes unas de otras como para jugar como actriz diferentes roles. En este espectáculo entran y salen personajes todo el tiempo, y eso es lo que más me divierte.

   —Tenés varias mujeres del poder, como Gabriela Michetti, María Eugenia Vidal, Cristina Fernández y Elisa Carrió. Ahora que no hay una mujer en la presidencia ¿sigue siendo atractivo el personaje de la expresidenta?

   —Sí, es impresionante. Yo pensé que por ahí cuando no sea presidenta la iba a dejar de hacer porque a la gente no le divertiría o no le interesaría tanto por haber dejado la presidencia. Y sin embargo sigue gustando como siempre. Es impresionante lo que pasa con ese personaje, también por haber estado todos los domingos en el programa de Lanata.

   —¿Cómo ves los estilos de comunicar de cada gobierno?

   —Creo que un poco se criticó el estilo de comunicación al principio. Lo que pasa es que también es un gobierno nuevo. Yo tampoco puedo opinar mucho, y como simple ciudadana porque no estoy en política, pero creo que antes había como más, no sé si abuso, pero la cadena nacional, como que se recurría más a menudo. De hecho yo tenía que estar atenta a ver qué se decía como para incorporarlo al personaje, y ahora veo como que por ahí se habla menos. Pero yo prefiero que se haga más de lo que se hable. Como ciudadanos lo que queremos es que se haga no que se hable. Mientas se haga y no hablen está todo bien, pero lo que queremos todos es que el se haga y que el país que tenemos, que es espectacular y rico en todo sentido, salga adelante.

   —¿Te convocaron en algún momento para actuar sin que medie una imitación?

   —Hice la película "Los bañeros", donde actué como actriz y además hice imitaciones, pero la verdad, hasta ahora siempre me han visto los autores o yo soy muy fuerte en lo que es humor e imitaciones, con lo cual siempre si se piensa en eso me llaman a mí, pero también estaría buenísimo más adelante poder mostrar otra faceta como actriz dramática. No alejarme nunca de la imitación porque eso no lo voy a dejar nunca, pero además hacer otros trabajos donde se pueda ver mi faceta actoral o conducir para lo cual estoy preparada y de hecho tengo un programa los sábados a la mañana en El Trece.

   —El espectador te asocia con el humor, pero ¿te ves haciendo algo dramático?

   —Sí, me veo haciendo cosas dramáticas muy fuertes, y la verdad que ahí creo que voy a sorprender de verdad porque voy a hacer un vuelco totalmente de lo que la gente me ve haciendo y creo que puede causar realmente un impacto grande, y creo que puede ser muy interesante y realmente me capacité con muy buenos maestros, estoy preparada y me encantaría hacerlo. También me encantaría hacer ficción en televisión o cine como actriz dramática, teatro o unipersonal.

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