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Sábado 07 de Agosto de 2010

Falta de espacios: problema central en los edificios escolares provinciales

La falta de espacios acordes para dictar clases o para el esparcimiento, y la ausencia de rampas que beneficien la accesibilidad de personas con su capacidad motriz reducida, son algunos de los problemas edilicios que presentan las escuelas santafesinas. Estas son las primeras impresiones que destacan docentes e investigadores de la UNR, quienes junto con un grupo de estudiantes de Ingeniería y Arquitectura realizan un relevamiento de los inmuebles utilizados para dar clases en el sur santafesino.

La falta de espacios acordes para dictar clases o para el esparcimiento, y la ausencia de rampas que beneficien la accesibilidad de personas con su capacidad motriz reducida, son algunos de los problemas edilicios que presentan las escuelas santafesinas. Estas son las primeras impresiones que destacan docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quienes junto con un grupo de estudiantes de Ingeniería y Arquitectura realizan un relevamiento de los inmuebles utilizados para dar clases en el sur santafesino. Se trata de un censo nacional que servirá para sistematizar y actualizar la información sobre el estado edilicio de las escuelas.

“En la provincia se están relevando cerca de 1.900 predios escolares, donde funcionan 3.200 escuelas”, describe a La Capital Jorge Planas, coordinador por Santa Fe del operativo censal que abarca a las escuelas desde el nivel inicial hasta los terciarios.

Lanzado durante la gestión del entonces ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, el Censo Nacional de Infraestructura Escolar se puso en marcha entre abril y mayo pasado en todas las provincias del país. Se trata de la segunda edición de un relevamiento realizado por primera vez en 1998, aunque los encargados zonales del operativo destacan que este es “mucho más completo y complejo que el anterior”.

Tarea universitaria

Para concretar esta tarea, un grupo de docentes y alumnos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) es el encargado del relevamiento en las escuelas del centro y norte provincial, mientras que las Facultades de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) fueron designadas para censar alrededor de 1.100 establecimientos educativos del sur provincial (ver aparte).

El propio Planas explica que la idea es actualizar y en algunos casos confeccionar los planos de los edificios. Pero además relevar si las escuelas tienen electricidad, calefacción, si cumplen con medidas de seguridad, accesibilidad, si tienen rampas, ascensores, matafuegos, y si cumplen con la normativa estándar de iluminación y ventilación. Además, si cuentan con comisarías cercanas y servicio de transporte.

“Toda esta información —explica el arquitecto— posibilitará realizar planes de mejora, pero además tener acceso a créditos internacionales, que piden este tipo de relevamientos para otorgar financiamientos”.

Clases en un baño

Si bien está previsto que el censo de infraestructura escolar finalice entre octubre y noviembre próximo, algunos problemas estructurales comienzan a detectarse en varios establecimientos. Es que si bien cada tanto ganan la tapa de los diarios las deficiencias en el suministro de luz y gas en las escuelas, los docentes a cargo del operativo apuntan otros inconvenientes, entre los que destacan la falta de espacios aptos para actividades pedagógicas y la poca accesibilidad que brindan los edificios antiguos.

“En la gran mayoría de los establecimientos hay una demanda de espacios, porque en algunos casos se termina dando clases en cualquier lado acondicionado para este fin”, cuenta Alejandro Romagnoli, docente de Arquitectura de la UNR y uno de los responsables en esa facultad del censo.

Un claro ejemplo de esa situación es el que da Lydia Araya, también profesora de esta unidad académica, y supervisora en la Región VII de este relevamiento: “En una escuela de Venado Tuerto funciona un terciario donde en algunas materias tienen menos de cinco alumnos, entonces decidieron acondicionar uno de los baños y dar clases ahí”. Por eso, para la docente universitaria existe “una enorme distancia entre lo que dice la ley respecto de un ambiente para dar clases y lo que pasa en la realidad”.

Sin lugar para deportes

Pero esta carencia de espacios físicos también se muestra en la enseñanza básica. Así lo entiende el vicedecano de Arquitectura, Marcelo Barrale, quien nombra el caso de la educación física: “La mayoría de las escuelas no tienen gimnasio donde realizar actividades específicas, y muchas otras suelen reclamar salones de usos múltiples para actividades propias pero también vinculadas con la comunidad, o para aprender música en mejores condiciones”.

De esta manera, para Barrale “en muchos casos la primaria restringe lo que podría ser una educación más integral, vinculada con el deporte y las artes, por la falta de espacios”.

Según se desprende el relevamiento, la accesibilidad es otro de los dramas que aquejan a las escuelas santafesinas. Si bien para Romagnoli “la inclusión de este tema en la agenda pública hizo que en los últimos diez años se haya mejorado este tema en las nuevas edificaciones”, sostiene que sigue siendo una vieja deuda en muchos de los edificios más antiguos. “Las rampas en muchas escuelas no existen, y si hay chicos con discapacidad motriz lo que se hace es mudar todo el curso a la planta baja”, agrega Araya.

 

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