Policiales
Viernes 14 de Octubre de 2016

Falso cartero junto a un cómplice asaltó una librería de Fisherton

Una pareja de ladrones armados irrumpió el miércoles a la mañana en una librería y regalaría de Fisherton luego de que uno de ellos se hiciera pasar por empleado de una empresa de correo.

Una pareja de ladrones armados irrumpió el miércoles a la mañana en una librería y regalaría de Fisherton luego de que uno de ellos se hiciera pasar por empleado de una empresa de correo, amenazaron de muerte e hirieron en la cabeza al dueño del negocio y mantuvieron a su esposa y a una clienta privadas de la libertad hasta escapar con la recaudación. No es la primera vez que en el local sufren una situación así, y advierten sobre la ola de robos y arrebatos en esa zona.

Sin despertar sospechas, un hombre uniformado con campera, pantalón, gorra y hasta el bolso de OCA, llegó en una moto tipo scooter el miércoles a la 8.30 al negocio que Marcelo Tacchini tiene en Navarro 7860, una zona de Fisherton que también se conoce como barrio Antártida Argentina.

Sorpresivo. "Me toca timbre, le abro y detrás de él entra corriendo otro con un pasamontañas que apenas se le veían los ojos. Yo estaba detrás del mostrador atendiendo a una clienta así que fue sorpresivo. Del bolso no sacó ninguna carta, sino un revolver 38 largo y me apuntó", contó con cierta ironía Marcelo.

Mientras el falso cartero lo tenía encañonado a él, con un revólver 32 en la mano su cómplice amenazaba a una clienta. Así, con ambos reducidos pasaron al fondo del salón que se comunica con la casa del titular del negocio. "Me llamó la atención porque enseguida demostraron tener datos o hicieron algún mínimo trabajo de inteligencia. Sabían que la vivienda estaba detrás y por dónde acceder. En el camino me golpearon varias veces en la cabeza, me hirieron y me tuvieron que poner puntos. Estaban ensañados", rememoró el hombre.

"Pará que me vas a matar si te voy a dar todo", trató de tranquilizarlos Marcelo. En ese trayecto accedieron a la vivienda y luego al piso superior donde están las habitaciones. Allí se encontraba Marcela, la mujer de la víctima. "Cuando suben lo primero que veo es a mi marido todo ensangrentado, en la cara y la remera, pensé lo peor", explicó la mujer a LaCapital con un nudo en la garganta y masticando bronca.

"Se pusieron violentos. Le decíamos que no teníamos dinero, pero nos contestaban que si lo encontraban, nos mataban. «Vos no entendés que te mato, estamos trabajando», repetían. A mi y a la clienta nos ataron las manos con precintos y nos tiraron al piso. Estaban muy nerviosos", recordó Marcela.

Tras requisar todo y advertir que no había dinero, los ladrones eligieron volver al negocio, pero en el camino habrían recibido o hecho un llamado telefónico al exterior que los alertó y los puso en fuga. "Estamos agradecidos porque la podemos contar", dijo la pareja. Y aclararon que no dispone de grandes sumas de dinero. "En el negocio nos manejamos con tarjeta de crédito y débito, y el efectivo es de compras pequeñas".

Ya en retirada y al advertir que el botín no era el pretendido, los delincuentes se alzaron con unos 2.000 pesos de la caja, una pantalla plana y una CPU y escaparon en una moto.

Llegó la policía. Marcelo llamó al instante al 911 y pasó la descripción detallada de los asaltantes, su fisonomía, las características de la moto, la vestimenta y hasta el tipo de armas que tenían. Pero algo falló. "¿Sabés que me indigna?, que a los dos minutos vino una camioneta hermosa de la policía. Pero al agente le tuve que describir todo de nuevo mientras los tipos escapaban. ¿Dónde está la coordinación entre la operadora y el móvil para que vayan detrás de los ladrones?", insistió el comerciante que se crió en el barrio y ya sufrió varios robos, el anterior en junio pasado y dos en septiembre de 2015.

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