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Sábado 12 de Marzo de 2011

Falo: "En algunos colegios aún hay vestigios de los 90"

"Hoy claramente se está incumpliendo con la ley", admite el director del Servicio Provincial de Enseñanza Privada (Spep), Germán Falo, al referirse a la falta de escalafones internos en los colegios y a la consecuente manera en cómo se dan los concursos docentes.

 

"Hoy claramente se está incumpliendo con la ley", admite el director del Servicio Provincial de Enseñanza Privada (Spep), Germán Falo, al referirse a la falta de escalafones internos en los colegios y a la consecuente manera en cómo se dan los concursos docentes. Asegura que es un tema pendiente sobre el cual hay que avanzar, pero también que no se harán cambios sin "los consensos necesarios". También se refiere a la fiscalización del Estado sobre los subsidios a la educación privada.

Para el director provincial, una de las razones que hace complejo analizar cómo se dan los concursos docentes en el sector privado, es "la falta de precisión de la ley, que no está reglamentada" ("El escalafón del personal docente de los establecimientos de enseñanza privada se confeccionará por escuela", se indica en el artículo 37 de la ley 6427). Reconoce en ese sentido, que está "la intención de avanzar" sobre las convocatorias a los educadores, pero advierte que todo lo que se haga será "siempre respetando los acuerdos esenciales y básicos; no vamos a ir más rápido que los consensos".

Falo explica que se está en permanente conversación con las patronales para que se realicen los escalafones internos, que son la antesala para garantizar la promoción de los maestros y profesores en las escuelas. "Les decimos a las patronales que piensen en cómo hacer escalafones y concursos transparentes, respetando el ideario pero aclarando qué puntuación tiene cada aspecto que proponen evaluar o considerar. Ese es el primer paso para equiparar los concursos de privada a los de pública. Para hacer un ingreso riguroso y transparente", expresa.

Por otra parte y consultado qué opinaba sobre la convocatoria a consultoras externas para asesorar y seleccionar el personal docente (como en el caso del Colegio Boneo), el director provincial responde: "Nos enferman esas cosas, todavía hay vestigios de los 90 en algunos colegios en cómo se plantean estos temas". Y enseguida explicó que el Ministerio de Educación siempre pone a disposición de las instituciones educativas sus equipos de trabajo y de supervisión, para asesorar cómo encarar un concurso, entre otras cuestiones. "Y esto es en forma gratuita, las consultoras están demás", enfatiza.  

Más controles

Otras de las cuestiones clave que hacen al sector es la fiscalización del dinero que el Estado remite a los colegios. Según explica el funcionario, "durante esta gestión se ha avanzado muchísimo y se han comenzado a fiscalizar los fondos como nunca se hizo". Asegura que es una preocupación que han tomado, en especial sobre "cómo se orientan estos dineros cada vez más hacia las escuelas que cumplen una función integradora, que trabajan con los sectores más pobres y atienden a la obligatoriedad".

¿Cómo se explica que un colegio reciba el 100% de subsidio para pagar salarios, eche a un docente y le pague una indemnización?, preguntó La Capital sobre un hecho habitual y no privativo de lo ocurrido en el Colegio Boneo con la maestra de jardín. "Hay un margen de ganancias no lucrativo que se les permite tener a las instituciones privadas", justifica Falo y agregó que las instituciones están obligadas a presentar balances donde además deben mostrar el manejo de los fondos que reciben. "Además nunca se trata de indemnizaciones muy abundantes (por la antigüedad de los educadores) y los colegios las pueden pagar", agrega.

Por otra parte recordó, que "si una entidad despide a un maestro y paga lo que corresponde no es factible de sanción. Las entidades privadas pueden hacerlo", porque esto está contemplado en las leyes de trabajo que rigen sobre el sector. En cambio, —continúa— se les puede hasta quitar los subsidios cuando se comprueba que se ha querido perjudicar deliberadamente a alguien.

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