La ciudad
Miércoles 08 de Junio de 2016

Falleció la beba que tomó ácido en un dispensario y se abrió el debate

Los médicos cuestionan la política de puertas abiertas de los centros de salud. Piden prohibir el ingreso de niños a salas ginecológicas.

Luna, la beba de 20 meses que había ingerido accidentalmente una sustancia tóxica en un consultorio ginecológico del dispensario Santa Teresita, en la zona sudoeste de la ciudad, falleció en la noche del lunes. A pesar de los esfuerzos de los médicos, las heridas internas que le produjo el material terminaron provocando su deceso. La chiquita había ingerido el material mientras la mamá era inspeccionada por una profesional. Esa negligencia puso en debate el nivel de exposición de médicos y pacientes en el área de atención primaria de la salud. ¿Cómo sostener los dispensarios de puertas abiertas en un contexto de alta vulnerabilidad? El sindicato de los municipales pedirá este viernes que las mujeres ingresen sin niños a las consultas ginecológicas. Algunos profesionales señalan una naturalización de los riesgos, pero admiten que minimizarlos resulta una tarea compleja.

El deceso se produjo anoche, alrededor de las 21. La bebé se encontraba internada en el Hospital Español desde que el jueves 26 de mayo pasado.

La ingesta del ácido tricloroacético (utilizado para tratar verrugas del papiloma virus HPV) resultó letal. El fiscal Florentino Malaponte ordenó el secuestro de la historia clínica de la menor e inició una investigación bajo la acusación preliminar de homicidio culposo.

Esta tragedia puso en debate el contexto en el que se brinda atención en los 51 centros de salud tanto municipales como provinciales, donde asisten 10 mil personas a diario.

LaCapital consultó a varios profesionales de diversos dispensarios para tener un panorama de su labor cotidiana. "Las autoridades nos vienen recordando que la gente debe apropiarse de los centros de salud; pero todo tiene un límite", comentó una médica de larga trayectoria en la atención primaria de la salud.

"Esto podría haber pasado en cualquier momento y a cualquiera de nosotros", destacó otra profesional. Entre los testimonios colectados sobrevoló la tristeza y el dolor por partida doble: la muerte de una beba de 20 meses y la desgracia en la que está sumergida la ginecóloga con más de 15 años de antigüedad que atendió a la madre de Luna.

"A los consultorios entran familias enteras, la gente se descuida con sus hijos en medio de una lógica de puertas abiertas. El ingreso de una embarazada con sus hijos es ya una práctica habitual", indicó otra fuente consultada para graficar la realidad que viven médicos y pacientes.

"Si bien el ácido podría haber estado más alto o no, porque se usa para atender, la nena podría haber tocado un enchufe o el fotósforo. Hay una mujer acostada en una camilla, una médica que la está atendiendo. Ninguna de ambas puede cuidar a los pibes", comentó otra profesional y reflejó así una postal diaria donde se ha naturalizado el riesgo.

El coordinador de la zona noroeste de los centros de salud provinciales, Alejandro Azar, calificó a la situación como "extremamente compleja" y remarcó que requiere un abordaje de los equipos en cada centro asistencial.

"Una madre acude a la consulta con dos o tres niños y en algún momento (los chicos) se pierden de vista. Viene con sus hijos porque no tiene con quién dejarlos, y también a las consultas ginecológicas. Hay que estar con atención", admitió Azar.

El médico generalista marcó las contradicciones de esta realidad. En los dispensarios provinciales y municipales se usan medicamentos y se atienden patologías que en otros efectores de primer nivel del país no se practican. "Damos soluciones que a lo mejor se dan en un hospital de mayor complejidad y nos ocurren estas cosas", puntualizó.

Azar instó a "la reflexión permanente". Cada equipo de cada centro de salud debe pensar el modo de abordar esta problemática para minimizar los riesgos.

Accidente. Desde el lado gremial también hay preocupación. "Esto fue un accidente que pudo haber ocurrido hace 25 años", dijo el delegado de los empleados municipales en la red de atención primaria, Juan Manuel Basso. "Las madres asisten con todos sus hijos, y como siempre se nos dijo que los centros son de puertas abiertas, no se puede decir que «no»", indicó.

Para el subsecretario gremial del sindicato, la tragedia desatada el jueves 26 con el ácido "también pudo haber sido por un cable, un enchufe, una jeringa u otro objeto punzante. Los 51 centros no están en perfectas condiciones. Ahora, no podemos cerrarlos".

Basso narró escenas cotidianas: "A veces los enfermeros también tienen que ser niñeros". Además, puso de relieve que en muchas ocasiones se efectúan, "cortina de por medio", atenciones ginecológicas y pediátricas.

"La ginecóloga es una buena profesional, y no una niñera para ver lo que hizo el chico", subrayó Basso para solidarizarse con la profesional que intervino en el Santa Teresita.

Este viernes se hará un petitorio a los directores de atención primaria con la puesta en marcha de una nueva modalidad. "Se enoje quien se enoje, no entran más chicos al consultorio ginecológico", advirtió el gremialista para exigir por escrito un compromiso de las autoridades.

El reclamo también se hará para dotar a los espacios de más médicos, enfermeros, administrativos, camilleros y mucamas. "La ginecóloga es una buena profesional, y no una niñera para ver lo que hizo el chico", subrayó.

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