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Sábado 11 de Abril de 2015

Experiencias solidarias

Un proyecto educativo que permita pensar a la escuela como un espacio de creación anticipada.

Los cambios vertiginosos que estamos viviendo en el mundo requieren de transformaciones de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Seguir insistiendo en modos de enseñanza del siglo XIX conlleva que la distancia entre estudiantes y docentes crezca cada día más. Por ello es que la necesidad de cambio en la educación nos interpela a todos y cada uno de los miembros de una comunidad.
  Los Colegios Jesuitas de Cataluña desarrollan desde hace un tiempo un proyecto pedagógico denominado “Horizonte 2020”, que propone “un nuevo espacio físico, con una organización flexible y con el apoyo de un nuevo modelo de gestión. Para formar personas integrales, competentes, conscientes, compasivas y comprometidas” (1).
  Para ello “los jesuitas han derribado las paredes de sus aulas y las han transformado en grandes espacios para trabajar en equipo, unas ágoras en las que hay sofás, gradas, mucha luz, colores, mesas dispuestas para trabajar en grupo y acceso a las nuevas tecnologías”, según se lee en varios medios digitales españoles.
  Siguiendo al pediatra y psicoanalista Donald Winnicott podría pensarse que el espacio donde el aprendizaje se desarrolla puede ser homologable al espacio transicional, que sirve para pensar la producción de subjetividad que debe realizar el alumno para participar exitosamente de la cultura escolar.

Contexto escolar. Pensar entonces, al contexto escolar como un espacio que ayude a elaborar ansiedades, que acompañe y pueda ofrecer el tiempo necesario para la maduración psíquica, implica que la escuela pueda ser vista como espacio de ensayo, zona de experiencias que “me relacionan”, poco a poco, con lo que será el mundo externo, distinto a “mi espacio familiar original”. Espacio de creación anticipada en donde el niño comienza a conocerse y a tomar confianza en sí mismo.
  Tal vez el convenio que el Ministerio de Educación de Santa Fe firmó para el desarrollo de Comunidades de Aprendizaje en cuatro escuelas primarias de Rosario y Alvear, sea el inicio del cambio.
  Comunidades de Aprendizaje es un proyecto basado en un conjunto de actuaciones educativas de éxito dirigidas a la transformación social y educativa. Este modelo educativo está en consonancia con las teorías científicas a nivel internacional que destacan dos factores claves para el aprendizaje en la actual sociedad: las interacciones y la participación de la comunidad.
  La expectativa es grande porque las Comunidades de Aprendizaje rompen un poco con esos modos de enseñanza al implicar a todas las personas que de forma directa o indirecta influyen en el aprendizaje y el desarrollo de las y los estudiantes, incluyendo a profesorado, familiares, amigos y amigas, vecinos y vecinas del barrio, miembros de asociaciones y organizaciones vecinales y locales, personas voluntarias, etcétera.
  Los Jesuitas, que siempre están un paso adelante, han podido hacer una lectura situada de la realidad del aprendizaje en términos sociales. Y entienden que el aprendizaje obliga a abrir puertas y ventanas de los colegios para ser parte constitutiva de los cambios sociales, políticos y culturales.
  En la propuesta de “Horizonte 2020” también se habla de menos alumnos y más profesores que tutorizan los proyectos en los que trabajan.

Estrategia. La función tutorial se presenta como una estrategia de andamiaje para sostener, acompañar, orientar la escolaridad y promover la inclusión de los niños y jóvenes, encontrando los mejores modos de tornar significativa la experiencia educativa. Constituye una construcción única y artesanal de cada tutor, del equipo de tutores en cada institución y de su contexto.
  Teniendo en cuentas las singularidades se configura un entramado particular como estrategia pedagógica situada, ya que la función tutorial tiene por objetivo hacer centro en los procesos de enseñanza aprendizaje.
  No hay “construcción de sentido” posible si la enseñanza no ancla en la experiencia de vida de los alumnos. Y los tutores, en este sentido, por su cercanía, por el vínculo profundo que establecen con los estudiantes en este proceso tan particular de la vida de los estudiantes, tienen una posición privilegiada para articular lo que ellos traen con lo que el nuevo campo les ofrece. La función tutorial es un espacio que busca habilitar la palabra. Lugar privilegiado de subjetivación enriquecida. Lugar fundamental de aprendizaje placentero.
  (1)h2020.fje.edu/es/diaris/diari20122013

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